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Los que nos declaramos, sin vergüenza, sin ambages y sin trampas, que estamos orgullosos de ser españoles, nos hemos sentido obligados a leer, al menos dos veces, nuestra actual Constitución de 1978.
De su lectura podemos manifestar, sin rubor alguno, que muchos de nosotros hemos entendido su contenido pero no acabamos de comprender bien el texto relativo a la función de nuestro actual rey, Felipe VI, aunque se le confirma como “Mando Supremo de las Fuerzas Armadas” y “Jefe del Estado” según los artículos 62 y 56, respectivamente, de la Constitución. Eso sí, esto es así hasta que al poder civil no se le antoje decidir, previa autorización del gobierno, el momento de ejercer esas citadas jefaturas…
Y eso es lo que no comprendemos en estos graves momentos en que se encuentra la Patria, cuando al Jefe del Estado y Mando Supremo de las Fuerzas Armadas, anuestro rey, se le ata la inteligencia natural y el deseo de visitar Ceuta (La Perla del Estrecho) mientras el poder político lo considere oportuno. A nuestro corto entender significa, dicho en román palatinus (en el qual suele el pueblo fablar a su vecino), cuando al Presidente del Gobierno le salga del níspero.
No comprendemos cómo a nuestro rey, Felipe VI, cuando lo considere conveniente, o cuando le plazca, pueda pasar “revista” a sus ejércitos destacados en La Perla del Estrecho, necesitando autorización del Gobierno para realizar esa revista; también nos es difícil comprender cómo el Jefe del Estado español tampoco puede visitar esa joya española en el natural desempeño de esa jefatura. Como no lo comprendemos, a lo mejor necesitamos que se nos aclare mejor a los españoles modificando, si es preciso, la Constitución de 1978.
Es decir, la cuestión está ahora en el “candelabro” del Gobierno, y nuestro rey queda a la espera de que el “motorista” de turno le lleve a la Zarzuela la autorización para visitar su Perla del Estrecho, Ceuta.
Hay otra cuestión que nos gustaría que entrara en debate ¿Por qué, salvo error, todavía no hemos visto, ni escuchado, en los medios de comunicación, mencionar a Ceuta como La Perla del Estrecho? Es posible que estos ignorantes que nos gobiernan desconozcan este apelativo de la ciudad. Y si lo saben, desprecian ese bello sobrenombre de Ceuta por no sentirse ridículos al mencionarlo, después del desastre que han originado, unos fuera y otros dentro, de sus respectivas fronteras. Solo nos falta que, vista la desgraciada ley de Memoria Democrática, se piense que la Perla del Estrecho es un nombre franquista, o un invento de la ultraderecha.
Nos maliciamos que omitir ese popular apellido a la ciudad de Ceuta, es dar pábulo a que durante la próxima visita del rey, a alguien se le ocurra decir que, Ceuta, es la joya de la Corona española. Y eso puede molestar a los políticos socialcomunistas porque desconocen que, hace siglos los antiguos navegantes del Mediterráneo ya describían a Ceuta, y su entorno, como una perla en su concha de nácar.
Lástima que la brillantez de esa concha de nácar se ensucie ahora con la dejadez, vileza, estulticia y puñalada trapera del propio Gobierno español, que se empeña en enlucir al moro mientras permite ensuciar esa joya para que no pueda deslumbrar por el comportamiento españolísimo de sus gentes.
En cualquier caso, se enfaden unos y otras, Ceuta será siempre, ahora más que nunca, la Perla del Estrecho y la joya de la Corona española, y así debería ser citada para engrandecer, todavía más, nuestra extraordinaria Historia.
Lo lamentable y peligroso en estos momentos es que el moro mojamé, convencido de nuestra estulticia, nos arrebate esa joya para lucirla en su corona.
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