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La ministra de juventud e infancia dice que hay ya 2100 menores filiados, de un contingente incierto que entró en Ceuta junto con el resto de los integrantes de la invasión, cuyo número es igual de incierto o más. Tampoco sabe nadie del gobierno de España cuántos de los que entraron permanecen en nuestra ciudad, sea en la playa del Trampolín, en los montes, en el puerto, en el Tarajal, por las calles o en las escolleras, sin olvidar a los que están alojados en viviendas particulares de alguna zona de Ceuta.
El mando único parece que ha desaparecido, el presidente del gobierno ya ha dictado una siniestra sentencia sobre Ceuta: que nos preparemos para que nuestra realidad en lo sucesivo sea parecida a la que estamos viviendo ahora, porque la inmigración, según este infame presidente, al menos en Ceuta será siempre un problema estructural, a pesar del socio tan leal que es según sus palabras el reino de Marruecos.
A estas alturas, todo el mundo sabe que Marruecos estuvo detrás de la invasión, no delante como en el año 2021, pero si detrás alentando, confundiendo, haciendo lo que mejor sabe hacer, que no es otra cosa que tirar la piedra y esconder la mano. Y aquí el gobierno de España continúa enfangado en sus filiaciones, ocupando territorio de modo peligroso en muchos casos para colocar unos campamentos que hasta en Burundi parecerían una mierda. Sigue erre que erre con la cantinela de que el procedimiento para la devolución de los menores es tan espacial que, en la práctica, no hay manera de proceder a retornarlos y no propone otra solución que repartirlos por España. España no es insolidaria, simplemente ha plantado cara a la desfachatez de un gobierno que ha perdido no solo la dignidad sino también el rumbo; un gobierno que sabía lo que se nos venía encima, porque, ¿qué necesidad tendría el jefe de gabinete del delegado del gobierno en Ceuta de respaldar la versión de la ministra de defensa, sobre que el CNI alertó al gobierno de una posible invasión, si no fuera verdad? Con este gobierno no te cesan por hacer las cosas mal, sino por hacerlas bien y contar la verdad, pero claro, si el padre de la mentira es el presidente del gobierno, quién se va a atrever en esa familia a decir la verdad.
En fin, que el resultado es que Ceuta sigue sembrada con la semilla de la discordia, sembrada por Marruecos en forma de 80.000 personas que vinieron en su mayoría con la única intención de desestabilizar Ceuta y de paso a toda España, la mayoría se volvió por voluntad propia, porque ya habían cumplido la misión que se les encomendó, pero de paso y como de costumbre, el gobierno de Marruecos nos regaló todo aquello que le estorba: a los desheredados de un país que solo pretende mostrar una imagen de modernidad al mundo y la criminalidad, la pobreza, la ignorancia sobra en ese paisaje idílico que el autócrata rey de Marruecos pretende exportar ante la opinión pública internacional. La conclusión es clara, si se van a Ceuta nos harán un doble favor: mejorarán nuestra imagen interna y al mismo tiempo conseguiremos provocar el caos y la desesperación en esa ciudad, mientras el corifeo de seudo-ministros marroquíes entona unánimente la canción de Ceuta es nuestra.
Y como decíamos, el gobierno borracho de sus propias mentiras, incapaz de hacer nada y justificando su inacción bajo el lema: “tenemos que cumplir la ley”.
El gran Montesquieu, al que este gobierno pretende enterrar dijo: “una cosa no es justa porque sea ley, sino que debe ser ley porque es justa”. Cualquier gobierno normal, como ha hecho la propia Unión Europea vería hasta con los ojos cerrados la injusticia que se está cometiendo con Ceuta, provocada por un país, como Marruecos que, para conseguir un objetivo político, utiliza a los más débiles para desestabilizar España, y lo hace con el mayor cinismo del mundo, porque sabe que las leyes españolas hasta protegen su malicia. Y cuando un gobierno como el actual gobierno de España, no se da cuenta de lo que está pasando, de cómo 85.000 españoles están siendo atacados en sus derechos más esenciales, y mantiene y persevera en una situación que es injusta contra los menores ceutíes, contra las mujeres ceutíes, contra la tercera edad ceutí, contra los empresarios ceutíes y contra los trabajadores en general de Ceuta y que es igualmente injusta contra los menores marroquíes que deambulan sin futuro por las calles de Ceuta, con su mirada perdida y sin que nadie les oriente y aún es más injusta con los más de 140 muertos que la provocación marroquí y la inacción del gobierno de España acabaron sepultando en nuestra tierra, ese gobierno debe dimitir en bloque, porque no ha entendido nada y por eso no hace nada. Lo que está pasando en Ceuta es injusto, por mucho que una ley diga que eso es lo que hay que hacer desde una posición de gobierno, por lo tanto, esa ley es injusta y debe ser cambiada, pero, a la vista de los propósitos que manifiesta el gobierno de Sánchez, lo único que nos queda ya no es desear que la ley sea modificada para que las devoluciones se pudieran realizar con amparo legal sino que lo que cambie en el menor tiempo posible sea el gobierno y que la sociedad española en su conjunto pueda cambiar el rumbo de España, colocando al frente del gobierno, a personas decididas a defender a la nación y a promulgar nuevas leyes que sean justas.
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