Una línea constante de lealtad institucional

Opinión

Cristina Pérez.
Cristina Pérez. | EL PUEBLO
J.M.R.G.
11 feb 2026 - 02:06

El relevo al frente de la Delegación del Gobierno en Ceuta pone fin a una etapa breve en el tiempo, pero intensa en contenido. Cristina Pérez se despide del cargo tras algo más de un año de gestión en un contexto especialmente exigente, marcado por retos estructurales, tensiones políticas y una realidad social compleja que exige altura institucional y sentido de Estado.

Desde su llegada, la hasta ahora delegada del Gobierno ha desempeñado su responsabilidad con un perfil más orientado a la gestión que al foco mediático, apostando por el diálogo y la coordinación entre administraciones como eje de su trabajo. No siempre ha sido una tarea sencilla, pero sí necesaria en una ciudad donde la cooperación institucional resulta clave para avanzar.

Durante su mandato, Cristina Pérez ha mantenido una línea constante de lealtad institucional, defendiendo los intereses generales desde el respeto a las competencias de cada administración y evitando, en la medida de lo posible, la confrontación estéril. Ese talante dialogante ha sido reconocido incluso por quienes no comparten su orientación política, algo cada vez menos habitual en el actual clima político.

Su etapa ha estado marcada también por la gestión de políticas sociales, el seguimiento de inversiones estatales y la interlocución permanente con colectivos y agentes sociales. Sin grandes gestos, pero con constancia, ha tratado de reforzar la presencia del Estado en Ceuta desde una visión técnica y cercana, consciente de que la estabilidad institucional es un valor en sí mismo.

El cambio que ahora se anuncia responde a una decisión política legítima y comprensible en el calendario que se avecina. La llegada de Miguel Ángel Pérez Triano a la Delegación del Gobierno supone una apuesta clara por dotar al cargo de un mayor peso político en el tramo final antes de las elecciones, algo que forma parte de la normalidad democrática.

A Pérez Triano le espera ahora una responsabilidad de primer nivel, que va más allá de las siglas y de las estrategias partidistas. La Delegación del Gobierno es, ante todo, una institución al servicio de todos los ceutíes, y el reto será combinar su perfil político con la necesaria vocación institucional que exige el cargo.

Desde estas líneas, no queda sino desearle acierto y éxito en esta nueva encomienda. Ceuta necesita gestión eficaz, presencia del Estado y capacidad de diálogo, y el tiempo dirá si esta nueva etapa contribuye a reforzar esos pilares.

Al mismo tiempo, conviene reconocer el trabajo realizado por Cristina Pérez durante su paso por la Delegación del Gobierno. En política, las etapas se cierran, pero el valor del servicio público bien ejercido permanece. Y ese legado, discreto pero sólido, forma ya parte de la historia institucional reciente de la ciudad.

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