Sobre llamadas a consultas, piropos y otras necedades
OPINIÓN
Cuando un gobierno actúa, cuando menos en apariencia, contra el sentido común, una de dos: o no nos cuenta todo lo que sabe o simplemente actúa como un vagabundo errático. En todo caso, en cualquiera de las dos circunstancias, estaría actuando con absoluta deslealtad respecto de los ciudadanos a los que dice representar.
Tras la invasión de las 80.000 personas procedentes de Marruecos ya reconocidos por la ministra de Defensa, que en Ceuta actuó más como psicóloga de catástrofes que como responsable de la integridad territorial de España, el Gobierno italiano decidió suspender temporalmente el tratado de Schengen, al considerar que a través de España podían acceder al ámbito europeo miles de personas procedentes de Marruecos. La primera reacción del Gobierno de España fue llamar a consultas al embajador de Italia en España, que en lenguaje diplomático viene a ser una seria advertencia y que se considera el primer paso para la ruptura de relaciones entre dos países. Al mismo tiempo, todo el Gobierno de España, con una tenue excepción de la ministra de Defensa, ha reiterado hasta la saciedad que Marruecos es un socio fiable y que no ha tenido nada que ver en el episodio que el propio Sánchez definió como un ataque a la integridad territorial de España. De socio fiable a gran amigo sigue siendo considerado el país marroquí, a pesar de que su ministro de Justicia, tras la invasión, se ha desatado como una cabra para afirmar que continuarán en su lucha hasta recuperar todos sus territorios, en una referencia expresa a Ceuta y Melilla. España desde luego no tiene la culpa de que en Marruecos haya un ministro de Justicia más ignorante que cualquiera de los 80.000 asaltantes que se lanzaron al mar, pero, hombre, tampoco es para que el Gobierno de España no pare de lanzarle piropos y, desde luego, si a algún embajador habría que haber llamado a consultas tras la invasión, no era precisamente al de Italia, sino al de Marruecos en España, aunque solo fuera para preguntarle qué opinaba de lo que había ocurrido en Ceuta y si tenían algún plan para reconocer el daño realizado, así como el modo de resarcir los perjuicios causados.
Las últimas declaraciones de la ristra de ministros que han llegado a Ceuta en los últimos días son coincidentes en afirmar que todos los que entraron irregularmente volverán por donde han venido; sin embargo, el único hecho cierto, hasta ahora, es que el Gobierno de Marruecos ha rechazado la repatriación de varios cadáveres de marroquíes que estaban debidamente identificados por las autoridades españolas. ¿Qué pretenden, que los enterremos aquí, a pesar de que sus familias los están esperando?
Según la Constitución española, corresponde al Gobierno dirigir la política interior y exterior del Estado, así como la administración civil y militar; igualmente, la Constitución señala a las Fuerzas Armadas como responsables del orden constitucional y de la integridad territorial de España. Por mucho que el Gobierno de España se esfuerce en presentar el desastre de esta segunda invasión como una crisis humanitaria, no podrá convencer a nadie que tenga sentido común de que esto no ha sido un ensayo de Marruecos para probar nuestras fortalezas y debilidades.
Hace unos días publiqué un artículo en el que comparé por su dimensión histórica, en relación con la invasión de suelo español por un contingente extranjero, procedente de Marruecos, con la que protagonizó Murat con los mamelucos en Madrid el 2 de mayo de 1808. ¿Dónde estaba entonces el Gobierno de España? Veraneando en Francia. ¿Y dónde había algún miembro del Gobierno español actual el día de la invasión en Ceuta? ¿Estaría alguno acompañando al rey de Marruecos en la celebración de su llegada al trono? Al final, el peso de la reacción frente a la hostilidad francesa recayó en los ciudadanos, en dos capitanes, un teniente y el alcalde de Móstoles, que alertó a los ciudadanos con aquella frase ya inmortal: “La patria está en peligro”. ¿Se imaginan ustedes que algún miembro del Gobierno de España, en mayo de 1808, hubiera dicho que Francia era un socio fiable? Pues también los hubo.
Ceuta va a resistir, como resistió Madrid, a pesar de un Gobierno felón, y lo demuestra cada día, con su presidente al frente, un ceutí sencillo, pero al que un relato oficial no le va a quebrar, que no se arruga ni se está dejando embaucar por las palabras que no van acompañadas de hechos. Al menos desde Ceuta no le vamos a quitar importancia a lo que ha ocurrido, porque somos testigos directos, sin filtros políticos ni más intereses que la defensa de nuestra tierra de los hechos acaecidos y porque ningún ceutí puede observar sin sobrecogerse cómo sus convecinos sienten miedo, son arrastrados por la incertidumbre y lloran mientras por sus barrios, sus calles y sus casas pululan sin orden, sin concierto, sin ley y sin respeto a nada, desconocidos que no sienten ningún apego ni ningún respeto por la tierra que pisan ni por las personas que la habitan y que, si han entrado engañados a Ceuta, han sido engañados por ese socio fiable del que tan bien habla el señor Marlaska, al que yo le preguntaría: ¿Pondría usted su vida y su patrimonio en una sociedad con ese Gobierno al que tanto piropea?
Todo va contra el sentido común o, como decía al principio, todo se hace pretendiendo ocultar a los ciudadanos la verdad. En todo caso, es la hora de la unidad, la unidad de todos los ceutíes de corazón, porque ahora no se trata de religión o de ideologías políticas, se trata de Ceuta, se trata de España. No estamos en una campaña electoral, estamos en el momento de que de una vez y para siempre se pongan las cosas en su sitio y, para eso, hacemos falta todos; no sobra nadie, ya sea localista, socialista, de derechas, de extrema derecha o de extrema izquierda. Es el momento de oír a las autoridades de Ceuta, que deben perseverar en no perder la confianza de que tienen razón, a pesar de las grandilocuentes voces de los miembros del Gobierno de España, porque el Estado, que es más que el Gobierno, acabará imponiendo el criterio que a este le falta.
Emilio Carreira