Lopera y Maanan dan la cara
Los profesionales de INGESA en Ceuta y Melilla quedaron “indignados” frente a la actitud “autoritaria” que mostró ante los sindicatos durante la “no negociación” de la reducción de jornada el segundo a la cabeza de la institución en Madrid, un tal Suso Junquera. Su nombre, por ese motivo, luce en la cartelería exhibida por sanitarios y sanitarios durante las concentraciones que se han celebrado estas semanas contra su sistema “impuesto” de 35 horas. La última, ayer en el HUCE. Esa indignación denunciada desde mediados de mayo se ha tornado en rabia con el paso de los días. Tiempo en el que los de Madrid no se han dignado a atender la llamada de los trabajadores a los que gestionan.
Con su silencio, los de Isabel Muñoz pasan la patata caliente a sus compañeros de las direcciones territoriales en Ceuta y Melilla. Aquí, recibe los golpes el equipo comandado por Jesús Lopera y su mano derecha, el gerente, Abdelkader Maanan. Este jueves, el director se reunirá con el presidente de la Junta de Personal, quien desde su primer pronunciamiento ha dejado al margen de las críticas al médico ceutí. De él espera que asuma un papel de intermediario entre los mudos de la capital y los disgustados a este lado del Estrecho. Sobre el terreno, Lopera y los suyos tratan de apagar el fuego que sus ‘superiores’ mantienen avivado.
Su Dirección Territorial ha respondido con éxito a una incógnita formulada por un representante del colectivo médico durante la polémica Mesa Sectorial en la que el tal Junquera se ganó la mala fama en las ciudades autónomas (si es que no la tenía ya). Los galenos querían saber si, ahora que trabajarán 35 horas ordinarias a la semana, INGESA comenzaría a retribuirles las 24 horas de los sábados como jornada complementaria. Los de Madrid no supieron o no quisieron despejar la ecuación. La resolvió el equipo de Lopera, que trasladó primero a los sindicalistas y después a este periódico, la confirmación que los facultativos esperaban: INGESA se compromete a pagar los sábados como guardias de principio a fin.
El nombre de Lopera sonó ayer, y no en positivo, durante la pseudo marcha organizada a las puertas del clínico de Loma Colmenar. Quienes originaban las soflamas que el centenar de personas reproducía a gritos se pronunciaron contra el director territorial y contra su escudero, Abdelkader Maanan. Y eso que el portavoz de los sindicatos y, por ende, de los trabajadores, ha repetido en varias ocasiones que con ellos no va la cosa. Que su indignación y su rabia tienen nombres propios, ubicándose todos ellos a más de ocho horas de viaje desde aquí.
Sin embargo, como novedad en la nueva protesta convocada por la Junta de Personal, ayer los dardos de la multitud fueron directos al cuello de los dos médicos al frente de INGESA en Ceuta. Dos gestores que, con sus aciertos y sus errores, perseveran en sus cargos pese a la facilidad con la que se les dispara la artillería a sabiendas del blindaje que otorga la libertad sindical y de expresión, y de la impunidad que confiere la garantía de que no habrá contraataque. Dos que, frente al silencio que impera en Madrid, y pese a las proclamas de ayer, dan la cara.