Pedro Sarsfield Waters Ceuta 1781-1837 Pamplona Guerra de la Independencia Española (1808-1814)

COLABORACIÓN

Mariscal de Campo (actual General de División) a los 29 años de edad, Teniente General a los 37 (Parte segunda)

El asesio a Tarragona de 1811.
El asesio a Tarragona de 1811. | CEDIDA

Dejamos la primera parte del escrito con el pasaporte entregado a Sarsfield para que abandonara el Arrabal de la Marina de Tarragona

1 de julio de 1811. Debido a las críticas circunstancias en que se hallaba el Principado de Cataluña por la pérdida de la plaza de Tarragona, el general en jefe interino (Campoverde) mandó reunirse en su casa a los generales D. José María Miranda, comandante de la división valenciana; D. Juan Caro, comandante general de caballería; D. José de San Juan, jefe interino de E.M., y a los brigadieres D. Agustín García Carrosquero, comandante general de artillería; D. Manuel Velasco; D. José de Santa Cruz y D. Pedro Sarsfield, para tratar lo que convendría hacer en razón de lo disminuido que había quedado el ejército, que solo ascendería a unos 4.000 hombres; la horrorosa deserción que se experimentaba en él; el total desorden en los pueblos del Principado; y que la división valenciana (en la que siguió la misma deserción, cuando se observó que el movimiento no indicaba ser hacia su país, como se les había ofrecido) debía regresar a su ejército por habérselo exigido así su general en razón a tener su reino al descubierto; y visto, y tras la meditación y reflexión de todos estos artículos, votaron lo siguiente el 1º de julio.

Solo adjuntamos el Dictamen del general Pedro Sarsfield:

Ninguna de las circunstancias ocurridas en el Principado desde la pérdida de Tarragona son de valor suficiente para impedir al Ejército que continúe la guerra en él, sino con las mismas ventajas que hasta ahora, a lo menos con gran perjuicio del enemigo. En este concepto soy del Dictamen (como lo sería aun cuando las circunstancias fueren más contrarias) que las tropas que restan se trasladen a la parte de Cataluña que más convenga, y sigan hostilizando al enemigo, esperando en el ínterin la resolución de las Cortes Generales.

No opino que sea conveniente que la división valenciana regrese a su provincia, a menos que la Junta del Principado carezca de los medios de surtirlas con víveres, municiones y demás artículos que necesite = Pedro Sarsfield =.

A principios de 1811, D. Luis Lacy fue nombrado capitán general de Cataluña después de que las tropas nacionales abandonaran el Principado partiendo hacia Valencia.

Lacy permaneció en Cataluña con los aproximadamente 3.000 hombres que quedaban, iniciando la lucha de guerrilla contra los franceses.

En agosto, Sarsfield, a las órdenes de Lacy, rechazó un ataque francés en las cercanías de Puigcerdá, en el Coll de Ribet. El 2 de diciembre atacó un convoy francés al mando del conde de Decaen en el desfiladero de Trentapasses.

Pedro Sarsfield fue nombrado el 5 de diciembre mariscal de campo (actual general de división); aún tenía 29 años de edad. Dos días más tarde fue nombrado subinspector de la caballería del Ejército de Cataluña.

De un oficio de fecha 29 de enero de 1812 del general en jefe Luis Lacy dirigido a la Junta Superior del Principado, adjuntamos unos párrafos.

La confirmación de la rendición de Valencia y los partes que tuve de que los enemigos amenazaban fuertemente el Grao de Olot, me determinó acudir hacia esa parte dejando al mariscal de campo barón de Eroles con su división en Reus. A mi llegada a Caldas encontré la división de Sarsfield, la hice marchar con el fin de apostarla en el Grao de Olot, para cubrir la ciudad.

Sobre San Feliú, entre las tres y las cuatro de la madrugada me avisaron que el enemigo subía a mi encuentro para atacarme, y que una parte de sus fuerzas la habían dejado en las Torres, posición que tenía a retaguardia por mi izquierda. Al momento veo al general Sarsfield que llevaba la vanguardia con los Cazadores del Ultonia, Voluntarios de Tarragona, los destacamentos de walones y suizos, que atacaban a los enemigos a la entrada del pueblo de San Feliú. Mandé el resto de la división, que contaba con un batallón del Ultonia y otro de Palma.

El primer choque fue tan vigoroso por una y otra parte, que me mezclaron a la bayoneta, en cuya refriega el general Sarsfield, que se precipitó el primero sobre los enemigos, fue por la turba arrojado de su caballo, y hecho prisionero, pero cuando ya iban conduciéndolo para presentarlo a su general, un walón que lo fue siguiendo gritando “¡Mi general, ya está Vmd libre!”, mató al soldado que iba más inmediato a Sarsfield, pudiendo este arrojarse a un barranco, y con ayuda de otros tres soldados de su división logró salvarse.

Por decreto de Napoleón de 26 de enero de 1812, Cataluña había sido incorporada al Imperio francés hasta finalizar la guerra en 1814. El territorio fue dividido en cuatro departamentos: Monserrat, con capital en Barcelona; Ter, con capital en Gerona; Bocas del Ebro, con capital en Lérida, y Segre con capital en Puigcerdá.

Pasamos completo, por su importancia, un oficio del general Luis Lacy a la Junta Superior del Principado, sobre la entrada en Francia de Sarsfield y su victorioso regreso.

Excmo. Sr.; He recibido parte muy satisfactorio del mariscal de campo D. Pedro Sarsfield, acerca de la expedición que acaba de practicar en territorio enemigo, más que por las utilidades que ella haya producido, y no son cortas, por la ciega subordinación y sufrimiento en la fatiga, que durante una marcha de más de 18 leguas por el interior de Francia, ha manifestado por igual toda la tropa, para la que ha sido corto obstáculo la reunión practicada por el enemigo de todas sus fuerzas disponibles, y del poco momento y grandes dificultades del terreno y estación rigurosa en que nos hallamos.

A las 9 de la mañana del 14 del corriente, dio principio el general Sarsfield a su movimiento sobre Puigcerdá con la caballería e infantería de su división, dirigiéndose al valle de Carol, y a las cuatro horas de marcha, en las cercanías de un pueblo llamado Hospitalet, encontró ya avanzadas enemigas. Estas fueron rechazadas, igualmente el batallón del que dependían, con la sola diferencia de que a aquel cuerpo le fue preciso dejar tras sí en nuestro poder, un oficial y cuarenta prisioneros, además de 17 cadáveres en la carretera, multitud de mochilas, cascos y armas de toda especie.

Continuó nuestra vanguardia en persecución de los enemigos hasta la villa de Marens, en la que se reforzaron estos con 700 hombres del batallón de Ariège. Hasta aquí habían sido suficientes las compañías de Cazadores de las Reales Guardias Walonas, Baza y Palma para facilitar el ingreso de las restantes tropas de la división; pero atendiendo al aumento que adquiría el enemigo, cuyas fuerzas ascendían a 1.000 hombres, formó el general Sarsfield una columna de granaderos al mando de los acreditados jefes D. Antonio Pierson y D. José María Coluby, con la que a muy corto tiempo se hizo dueño del desfiladero y fuerte de Marens, habiéndose sus defensores dirigido a la montaña en total dispersión.

Desde ese momento ya no hubo más oposición, de modo que aquella misma noche se apostaron nuestras avanzadas a un cuarto de hora de la villa de Ax, donde entraron las tropas al día siguiente con el disgusto de verla abandonada por sus vecinos, que buscaron la seguridad en la montaña. En el discurso del día aparecieron algunas personas, pero se procuró en vano persuadir a los demás de que bajasen de los cerros, sin embargo, que la buena acogida prometida y dispensada a sus camaradas les ponía a cubierto de toda vejación y mal trato.

El 16 marchó la división a la villa de Tarascón, que halló igualmente evacuada y tan desprovista que no fue posible proporcionar víveres a las tropas hasta el día inmediato. Esta circunstancia contraria y otras mayores que se ofrecieron imposibilitaron llevar la expedición más adelante.

Por un lado, supo Sarsfield que el general francés Gareau, con la guarnición de Montlui, estaba en movimiento para unificar su reunión con los batallones de Audea y resto del Ariege, por la parte de Pamiers, existiendo en esa villa sesenta Húsares; en cuyo caso, las fuerzas de dicho general serían superiores a las suyas, que escasamente llegaban a dos mil doscientos hombres; y, de otra parte, la seguridad de hallarse los Pirineos cubiertos de hielo y sus puertos totalmente cerrados, desvanecía toda esperanza que pusiese la división en la presente estación del año de verificar su regreso a España por el valle de Arán, según las instrucciones que había dado yo a Sarsfield; cuyo jefe se hubiese visto forzado a divagar por un país enemigo, sin esperanza de salir de él hasta la próxima primavera.

Así que, convencido de que lo más conveniente era retroceder, lo verificó desde Tarascón, precediendo una contribución que le impuso a la villa de Foix, cuyos habitantes convinieron en entregarla al día siguiente 17. La división retrocedió a Ax, reuniéndose allí el batallón de Tiradores de Cataluña, al mando del coronel D. José Casas, que había quedado cubriendo la avenida de Montluis por la parte de Capsi: y en la mañana del 18, inició Sarsfield su marcha a Puigcerdá, a donde llegó el 19 a las cuatro de la tarde, sin más bajas en sus fuerzas que la de algunos heridos de poca consideración.

Sin embargo, del corto número de personas que comparecieron en Ax y Tarascón, la contribución de estas villas con las de Foix y otros pueblos asciende a 70.000 duros, parte ya cobrados, y las restantes en letras, bajo la firma de personas que han sido conducidas a España en calidad de rehenes.

En Ax se encontraron almacenados 193 fusiles, pólvora y cajas de guerra, y en Tarascón de 400 a 500 fusiles completos, más de 600 morriones nuevos, y más de 1.000 cartucheras, con sus correas en blanco, al que se añaden 2.000 cabezas de ganado vacuno o lanar (literal).

Cuartel General de Berga, 28 de febrero de 1812. = Luis Lacy.

Hasta aquí el parte de D. Luis Lacy.

De nuevo en España, el 26 de mayo de 1812, Sarsfield envió un parte al general en jefe, del que adjuntamos una pequeña parte:

En la mañana del 26, atacó la división a mi mando a 3.500 enemigos, que guarnicionaban el puente y cercanías de Molins del Rey. No obstante la superioridad de sus fuerzas, protegidas por 5 piezas de artillería, al cabo de cinco horas de combate, el enemigo fue echado de todos los puentes y perseguido hasta la otra parte del Llobregat, causándole la pérdida de 700 hombres, de los que tengo en mi poder 173 prisioneros, incluidos 5 oficiales. Nuestras pérdidas entre heridos y muertos se acercan a 90 hombres de varias clases y cuerpos; los primeros se hallan en el Hospital de Villafranca, donde fueron transportados por el paisanaje, ofreciéndose a este servicio con particular voluntad. El batallón Cazadores de Cataluña cooperó en Pallejá, desalojando a 400 enemigos. = Corvelló, 26 de mayo de 1812 = Pedro Sarsfield.

El 2 de septiembre de 1812, la Regencia nombró a Sarsfield comandante general de Aragón, pasando desde Cataluña con algunos cuadros de su división.

Pero, llegado el día siete, la Regencia dio el mando del Alto Aragón a Espoz, lo que disgustó mucho a Sarsfield, que con los tiradores de Ribagorza hizo incursiones sobre Barbastro, entrando en la ciudad el día 28 y haciéndose con muchos repuestos que había guardado allí el enemigo.

La división española del 2º ejército, al mando de Sarsfield, se metió al día siguiente en medio de las ruinas, y empezó a querer desescombrar el recinto, posesionándose de cañones y varios pertrechos militares que se conservaban a pesar del completo destrozo de las fortificaciones.

En noviembre, llegó Espoz a Barbastro, indicándole a Sarsfield que en lo sucesivo se abstuviese de operar en el Alto Aragón.

No hemos podido localizar cómo se solucionó el problema, pero en abril de 1813 Sarsfield continuaba como comandante general de Aragón.

El 17 de abril de 1813, desde Borja, Sarsfield publicó el siguiente parte:

PARTE= Del comandante general de Aragón D. Pedro Sarsfield al general en jefe del 2º ejército.

Excmo., Sr. En la mañana del 12 del corriente, se presentó la división de Mallén frente del pueblo de Magallón. Su fuerza era de 1.400 infantes y 100 caballos. La nuestra estaba compuesta por 1.200 hombres y 90 caballos del escuadrón de lanceros alemanes.

Pocos minutos bastaron para rechazar a los tiradores enemigos, que ya atacaban nuestras posiciones, y algo más de una hora para que lo siguiese el total de sus fuerzas.

El coronel Coluby y el teniente coronel Cano, que mandaban dos porciones de nuestras tropas, maniobraron con acierto y persiguieron al enemigo hasta que se encerró en Mallén.

Estos dos caballeros merecen mi recomendación, como igualmente mis ayudantes González y Alvistur; y no estoy menos obligado al caballero Auditor de Guerra D. Fermín de Linares, por su actividad en comunicar mis órdenes, y esmero en facilitar la marcha de algunos cuerpos, cuyo servicio desempeñó últimamente, valiéndose de su conocimiento del terreno.

La noche del 18 al 19 de agosto de 1813, los franceses abandonaron Tarragona, volando antes todos sus fuertes, las obras exteriores e inutilizando la artillería. Poco después, a primera hora de la mañana del 19, la división de Sarsfield entró en ella, tomándola.

Ahora las fuerzas de Tarragona estaban reducidas al 1er ejército, la división expedicionaria de Lord Bentinck, la mallorquina de Wittingham, y la del general Sarsfield.

Mientras el mariscal Suchet se encontraba ocupando las inmediaciones del Llobregat, con la apariencia de repararlo, sumiendo su retirada a Francia con diez batallones, Sarsfield avanzó para ocupar el Panadés, los ingleses marcharon a Cambrils y Villaseca, y el 1er ejército a las plazas de Vich y Manresa.

PARTE. El Excmo. Sr. W. Clinton, general comandante de las tropas aliadas en Cataluña, avisa de que el 16 de septiembre hizo un reconocimiento de acuerdo con el 1er ejército. Sobre la línea del Llobregat, que ocupaba el enemigo con 4.000 hombres: la tercera división del 2º ejército, a las órdenes de su general, el mariscal de campo D. Pedro Sarsfield, con caballería inglesa y dos piezas de artillería, se dirigió por el camino real, atacando a las ocho de la mañana los puertos de Molins del Rey y San Vicent, cuyas alturas fueron gallardamente tomadas por el 1º de Voluntarios de Aragón; otros tres batallones vadearon el río con el general Sarsfield por más abajo del puente, y algunas compañías de cazadores por más arriba, poniéndose en comunicación con el 1er ejército.

El 1 de febrero, el ejército anglo-español cortó las comunicaciones entre Suchet y la guarnición francesa de Barcelona. Los generales Manso, Whittingham, Sarsfield, Clinton y Copons acordonaron la ciudad, bloqueada también por mar por algunos paquebotes ingleses. El barón Habert, encargado de defender la plaza por Suchet, dirigió el mismo día una resuelta proclama a los habitantes, amenazando con castigar severamente a los que intentaran confabularse con las tropas sitiadoras.

Días más tarde, el general Sarsfield, al mando de cuatro regimientos más el escuadrón del Soria, se situó en San Feliú, desde donde pasó a Sarriá.

En Esplugas tuvieron una conferencia de dos horas los generales Copons, Clinton y el almirante del Mediterráneo ¿Cayetano Valdés Flórez?. En seguida, Copons marchó a la parte de Granollers; el almirante pasó a embarcarse, quedando Clinton de asiento en la misma torre de Esplugas.

El coronel D. José Manso se apostaba en San Andrés del Palmar con unos 4.000 hombres. El general Sarsfield en Sarriá con unos 5.000 hombres, Clinton en Esplugas con unos 120, quedando los enemigos reducidos a la plaza solamente y al fuerte Pío en Barcelona.

PARTE del general Sarsfield, 16 de abril de 1814.

Excmo.: Sr. Tengo el honor de informar a V.E. que entre la una y las dos de esta tarde ha salido el enemigo de esta plaza (Barcelona) disponible, que ascenderá a unos 5.000 o 6.000 hombres, varias piezas y 10 caballos. La vanguardia de este cuerpo, compuesta de infantería sola, atacó el centro de la línea que ocupaba en San Gervasio la división mallorquina al mando del brigadier marqués de Vivet. Este jefe recibió al enemigo con lo principal de sus fuerzas y le hubiera rechazado desde el principio de no haber previsto la ventaja de entretenerlo, y cederle con figurada resistencia la posición de la ermita de San Gervasio. Efectivamente, el enemigo adelantó sin precaución, y cuando quiso retirarse halló que la brigada del coronel Manso ocupaba la retaguardia. Desde ese mismo instante, todo quedó favorable. El enemigo, en completo desorden, fue cargado, y la parte de sus tropas que hubo más avanzada quedó muerta o prisionera. En esta carga pude ver la conducta distinguida de la oficialidad y tropas del Batallón de Cazadores de Cataluña, el que tuvo la mayor parte en las ventajas que resultaron. Es también muy digno de consideración de V.E. el Batallón de Cazadores de Mallorca, al mando del coronel Campbell, igualmente que las compañías ligeras de la división mallorquina, que desalojaron y persiguieron al enemigo hasta la plaza. Los húsares de Cataluña, al mando del coronel D. Ramón Fussa, han correspondido al crédito y concepto que siempre los ha distinguido, y no puedo menos que confesar que el crecido número de cadáveres que cubrían el campo de batalla fue debido al denuedo con que cargó un destacamento de aquel cuerpo sobre los últimos de la infantería enemiga. Aún no he recibido los partes de los comandantes de la división, por cuyo motivo no me es posible dar a V.E. una nota exacta de nuestras pérdidas, pero me han informado extrajudicialmente de que la brigada del coronel Manso ha tenido 2 oficiales y 40 hombres entre muertos y heridos, y la división mallorquina, 7 muertos y unos 30 heridos. Entre los prisioneros hay cinco oficiales de los regimientos 14º, 31º y 44º, tres de los cuales han muerto de sus heridas. Hay varios soldados prisioneros, que han sido trasladados al hospital de Mataró y otros al de Martorell. Los restantes se hallan en el principal de este cantón hasta que V.E. se sirva darles destino. Los tenientes del E.M. D. Manuel Blay y D. Agustín Pérez de Guzmán, que me sirvieron de ayudantes de campo, se han comportado con honor y distinción. El último de estos oficiales, que fue el portador de la orden para que cargara la caballería, vio a un sargento de húsares dejar tendidos en el campo a ocho soldados franceses que se defendían. Averiguaré el nombre de este valiente para que V.E. le disponga alguna gracia si lo tiene a bien.

CEDIDA

Los regimientos Ultonia y Cardona, procedentes de Mataró, que se hallan en Badalona haciendo un pequeño alto cuando se empezó la acción, marcharon inmediatamente a reforzar el punto de San Andreu, destacando su compañía de cazadores al pueblo de Clot, contra los cuales los enemigos hicieron algún fuego desde la ciudadela. Dios guarde a V.E. muchos años. = Sarriá, 16 de abril de 1814. = Exmos. Sr. D. Pedro Sarsfield. = Excmo. Sr. D. Francisco Copons y Navia.= Es copia=.

Los últimos contingentes franceses que quedaban en España eran los ejércitos del norte, unos 15.000 hombres al mando del mariscal Clausell y las divisiones de los generales Foy y Palombini, más las guarniciones de las inmediaciones que sumarían otros 16.000 soldados, y el ejército de Suchet, con unos 15.000 soldados entre Valencia y Cataluña.

El general en jefe D. Francisco Copons y Navia nombró en el mes de abril al general Pedro Sarsfield jefe del bloqueo de Barcelona.

ANUNCIO: El Excmo. Sr. General en Gefe de este Primer Exercito sobre las pérdidas francesas en el Sitio de Barcelona, que se encarga el General Pedro Sarsfield.

El Exmo. Sr. General en Gefe de este Primer Exercito, acaba de recibir aviso del Señor General Don Pedro Sarsfield, a quien S.E. ha confiado el bloqueo de la Plaza de Barcelona, de que el enemigo, en la tarde del 16, hizo una salida con todas sus fuerzas y el resultado ha sido volverse a la Plaza con una pérdida horrorosa, habiéndose cubierto de gloria las armas Nacionales que hoy componen aquel bloqueo.

Los detalles que a S.E. promete el General Don Pedro Sarsfield y el parte recibido, se publicarán para la satisfacción de tan ilustres guerreros.

Reus, 18 de abril de 1814. De orden de S.E. el Sr. General en Gefe.

El Ayudante de 2º de E.M. Francisco Ceruti.

El 26 de abril, tras la caída de Napoleón, se publicaba por todas partes la orden de evacuación definitiva de las tropas francesas. El 29 de abril de 1814, los franceses se retiraron de Barcelona.

Continuará en una tercera parte.

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