Proclama del Instituto de Estudios Ceutíes sobre la preocupante situación de Ceuta

Opinión

José Antonio Alarcón, director del IEC, Guadalupe Romero, decana de la Sección de Historia y Fernando Villada, arqueólogo y primer ponente
José Antonio Alarcón, director del IEC, Guadalupe Romero, decana de la Sección de Historia y Fernando Villada, arqueólogo y primer ponente
Instituto de Estudios Ceutíes
31 ago 2026 - 19:44

Ceuta/ Los miembros del Instituto de Estudios Ceutíes hemos asistido a los sucesos acaecidos en Ceuta desde el pasado 30 de julio con la misma incertidumbre y desasosiego que el conjunto de los habitantes de esta ciudad, sintiendo la angustia colectiva y la solidaridad compartida entre todos los caballas, tanto los del interior como los de la diáspora.

Sin embargo, como institución cuyos fines se concretan en la promoción cultural de Ceuta y en el fomento del estudio e interés por sus aspectos histórico, sociológico, científico, etc., ante una situación tan extrema, con la violación de nuestra frontera y la irrupción en la ciudad de un número de inmigrantes irregulares, que fuentes gubernamentales reconocen haber superado los 72.000 individuos, el IEC no quiere ni puede permanecer en silencio ante una invasión tan injusta, producto de una escalada que ha dejado patente la ambición territorial del vecino reino de Marruecos.

Como conservadores y fomentadores de un nutrido acervo de estudios y publicaciones que han ido poniendo de manifiesto, entre otras materias, la riqueza histórica de nuestra ciudad, queremos expresar que lo más destacado de este territorio es la continuidad ininterrumpida de la soberanía española durante más de cinco siglos, anterior incluso a la formación del Estado español moderno.

También queremos resaltar que, según la legislación vigente, somos un territorio plenamente integrado en la Unión Europea y en el Consejo de Europa, en el que se aplican íntegramente los tratados y los sistemas de protección de los derechos humanos, en una benignidad democrática, generalmente plural y tolerante, que se diferencia claramente frente a la desconfianza autoritaria de nuestro vecino.

Habiendo sido probados los hechos que definen la situación, resulta necesario condenarlos y condenamos:

- la invasión civil de nuestro suelo, fomentada por Marruecos, y que inmediatamente después volviese a aparecer públicamente la perenne e injustificada reivindicación marroquí de Ceuta y Melilla,

- la reiterada proclamación –justamente en los días posteriores a la invasión– por el ministro de Justicia marroquí Abdellatif Ouahbi, muy allegado al trono, pregonando la reclamación territorial de ambas ciudades, - la nula reacción del Gobierno de nuestra nación, tanto para contrarrestar el atentado contra la integridad territorial de España como para rebatir diplomáticamente las ambiciones nacionalistas que tan a las claras muestran nuestros vecinos,

- la permanencia en Ceuta de más de diez mil inmigrantes ilegales y la lenta reacción gubernamental para organizar su desalojo o retorno,

- el hecho de que no se haya declarado la emergencia nacional cuando esta era y es necesaria para dar cobertura legal a las actuaciones tendentes a desalojar una invasión tan preparada.

Además de la condena de estos hechos, queremos mostrar la solidaridad de esta institución con su ciudad, lo que supone no solo apoyar la resistencia frente al padecimiento de una situación tan injusta, sino la vocación de contribuir a la solución de los problemas que principalmente nos afectan.

La Junta de Portavoces de la Asamblea de la Ciudad Autónoma de Ceuta acordó el mismo 30 de julio solicitar al Gobierno de la nación tres medidas urgentes (declaración de emergencia nacional, refuerzo de las FCSE con el Ejército y cierre del paso fronterizo de El Tarajal) y, ya en enero, uno de los ejes prioritarios del gobierno para 2026 fue limitar la capacidad de acogida de migrantes en tránsito, adultos y menores.

En plena crisis de agosto, se aboga por el retorno legal a Marruecos que respalda la CE, se rechazan las instalaciones permanentes o el uso de polideportivos cubiertos y se plantean iniciativas de emergencia propias con ayuda del Estado. En este sentido, la Junta Rectora del Instituto de Estudios Ceutíes apoya firmemente estas medidas propuestas y reclamadas por el gobierno de la Ciudad, así como las muchas peticiones de ayuda y socorro que se han concretado para que Ceuta recupere la ansiada normalidad y pueda salir adelante, incluyendo la adopción de soluciones que consoliden el blindaje de nuestra seguridad y las que atañen a la recuperación económica, tan necesaria.

Y, con el fin de que no vuelva a ocurrir otro episodio similar, que dispongamos de un marco preventivo con el que se pueda evitar en el futuro la utilización de la presión migratoria para desestabilizar nuestra ciudad. Todo ello teniendo en cuenta lo que antes hemos significado al señalar que uno de los principios que diferencia a Ceuta de su entorno sociopolítico africano es que somos una población donde se aplica íntegramente la protección de los derechos humanos y, en este sentido, nuestra institución quiere hacer un riguroso llamamiento para conservar la unidad pacífica entre todas nuestras comunidades y preservar la convivencia como la expresión más genuina y edificante de la realidad multicultural de nuestra población.

En las actuales circunstancias, es imprescindible que juntos lideremos el rechazo a cualquier uso de la violencia, contando con la sincera solidaridad de todos los españoles que nos apoyan. Por otra parte, como muestra de la atención que esta institución mantiene sobre los graves problemas que amenazan nuestra progreso y estabilidad, queremos presentar la edición de un número extraordinario, ya en la imprenta, de la revista TRANSFRETANA del IEC, en el que se aporta la documentación necesaria para difundir las razones de nuestra existencia con las que ganar el imprescindible y oportuno relato, no solo sobre nuestra solidez histórica, sino para mostrar y demostrar que somos una ciudad europea excepcionalmente situada en la costa norte del continente africano, aportando conocimiento sobre nuestra singular y exclusiva situación que comparte un modelo de vida con el resto de los españoles y con los demás ciudadanos de la Unión Europea, además de ser un puente al África.

Un documento que se venía elaborando desde hace más de diez meses y que en el momento de entrar en la imprenta se paró para que se incluyeran también en sus artículos los comentarios y el análisis sobre un escenario tan excepcional, evidenciando que esta situación era una amenaza, cuya plasmación estaba previamente anunciada.

Terminamos proclamando el orgullo por la resistencia de una ciudad que tiene muy aprendida la lección de ser asediada, pues desde el surgimiento histórico del régimen alauita, a mediados del siglo XVII, germen del actual reino de Marruecos, hemos venido manteniendo y superando cercos provocados por la avaricia. Culminó esta resistencia de la ciudad al soportar uno de los asedios más prolongados de la historia: el del sultán Muley Ismail que se alargó durante treinta y dos años y medio, desde 1694 hasta 1727. Sentimos que este temperamento lo llevamos en los genes y que esa fuerza resistente se sabe y se puede modular con un comportamiento cívico ejempla.

También te puede interesar

Lo último

stats