SOS: “Europa se resquebraja”

Banderas de Ceuta, España y Europa.
Banderas de Ceuta, España y Europa. | CEDIDA
Jesús Canca
10 sep 2026 - 03:00

Adivina, adivinanza…

¿Sabes cómo se llama ese trocito de España al norte de África, al que se llega cruzando el Estrecho (de Gibraltar) sin salir de Europa? Sí… me refiero a esa “pequeña y dulce ciudad, acostada en los brazos del mar, como si fuera una niña dormida que tuviera la espuma de las olas por almohada”; como diría mi paisano, el poeta Luis López Anglada.

Si todavía no has dado con la tecla y necesitas ayuda, déjame darte una pista: He aquí una selección de las letras que la definen, porque con tan solo 5 letras tendrás la respuesta de la que es mi ciudad natal…

C de Convivencia,

E de Españolidad,

U de Unión,

T de Tolerancia, y

A de Amor

Sí. Yo soy de CEUTA. Soy ceutí de pura cepa y orgulloso de serlo, porque no todo el mundo tiene el privilegio de haber nacido bañado entre dos mares (el Mediterráneo y el Atlántico) y acunado entre dos continentes (Europa y África). Sí. Nacido y criado en esta bella ciudad considerada “Tierra rara” por ser española y norteafricana, crisol de culturas, considerada la “Perla del Mediterráneo”.

Además, tengo el placer de vivir en ella y la suerte de poder desempeñar la labor que más me gusta: ser docente en mi tierra, cerca de mi familia y junto al mar. Y todo ello compaginándolo con la tarea encomendada de dar a conocer lo relativo a la Educación de Personas Adultas (EPA) en España y en Europa, vinculado al desarrollo del programa Erasmus+ y desempeñando las funciones de Embajador de la plataforma EPALE (Plataforma electrónica de aprendizaje de adultos en Europa) para la Ciudad Autónoma de Ceuta, desde que se creó la red de Embajadores EPALE en España; empecinado en visibilizar y dar voz a mi tierra en Europa. De ahí que mi vinculación con Europa sea razonada y venga justificada tanto por Erasmus+ como por EPALE.

CEUTA

Para los que no tienen el placer de conocerla (…aún), permítanme que se la presente…

CEUTA es una ciudad española, ubicada en la costa norte del continente africano, justo enfrente a la península ibérica y a orillas del Estrecho de Gibraltar. Con una superficie de unos 19 kilómetros cuadrados y una población de alrededor 84.000 habitantes, la ciudad (aun estando geográficamente al norte de África) es parte de España y, por tanto, parte de la Unión Europea (UE). De hecho, junto con Melilla (la otra ciudad española al norte de África), Ceuta constituye la única frontera terrestre entre la Unión Europea y el continente africano. Ceuta es la frontera sur de Europa.

FRONTERA DE EUROPA EN ÁFRICA

En la actualidad, esa ciudad española situada en la frontera sur de la Unión Europea llamada Ceuta está soportando una presión migratoria de dimensiones descomunales, debido a una invasión por parte del país vecino del sur. Una invasión usada como instrumento para poner en jaque a un Estado de la UE.

Para que puedan hacerse una idea gráfica de la repercusión de dicha invasión,…

Imagínense una pequeña “isla” (aunque realmente se trate de una “península”) de unos 19 kilómetros cuadrados de superficie, en la que viven en armonía alrededor de 84.000 personas de diferentes culturas, y a la que irrumpen irregularmente en menos de 48 horas el mismo número de personas que la habitan, duplicando así la población del lugar.

Imagínense una tierra escasa cercada por el agua, que solo por una parte relativamente estrecha está unida y tiene comunicación con otra tierra de extensión mayor, en la que de la noche a la mañana ve duplicada prácticamente su población en poco más de 24 horas.

¡Imagínenselo! Sí. ¡Cierren los ojos e imagínenselo! Pasar de unos 80.000 a unos 160.000 habitantes (el doble) en un solo día en una ciudad tan pequeña como la mía, de esas características geográficas tan peculiares.

¿Se lo pueden imaginar?

Pues ahora, ahórrense el esfuerzo: abran los ojos y dejen de imaginar. Porque esa es la cruda realidad de lo que aconteció en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio de 2026. Tal cual.

Ceuta sufrió una invasión por parte del país vecino, tildada por parte del Presidente del Gobierno como un “ataque a la integridad territorial española". Y, por ende, un ataque a la integridad territorial europea, añadiría yo. Sin lugar a dudas, esa agresión híbrida sufrida en la frontera exterior de la Unión Europea constituye la crisis más grave desde la pandemia del COVID. Al menos para España. O por lo menos para Ceuta, mi ciudad.

Desde estas líneas muestro mi preocupación por lo sucedido en Ceuta, esa frontera sur de Europa en África, y comparto una pregunta que me invade: ¿No sería lógico que Europa pregunte qué está pasando en sus fronteras? Y para ser más precisos, ¿No sería razonable que Europa pregunte qué está pasando en una de las dos fronteras terrestres que tiene Europa en África? Y máxime cuando han fallecido más de un centenar de personas en el intento de alcanzar Europa y ha provocado el colapso absoluto de una ciudad europea, en la que su población sigue angustiada con tal situación, sintiéndose horrorizados y abandonados tras más de un mes.

Y por todo ello, hoy alzamos la voz desde esta orilla mediterránea y europea para afirmar, con absoluta rotundidad y con la legitimidad que otorgan la historia, el derecho y la voluntad popular, que Ceuta es y seguirá siendo indiscutiblemente española y europea. Para ello, reclamamos desde mi humilde atalaya a la Unión Europea una respuesta firme, inmediata y a la altura de lo que está viviendo Ceuta.

Ceuta no es un mero punto en la geografía si miramos el mapa de Europa; es el corazón constitucional de España latiendo en el norte de África, un ejemplo histórico de convivencia, lealtad y dignidad. Ante cualquier presión, intento de vulneración o crisis sufrida en sus fronteras, la respuesta del Estado español y de Europa debe ser unánime, firme e inquebrantable. Así lo marca la ley, no lo digo yo.

La defensa del perímetro fronterizo de Ceuta es la defensa de la integridad territorial de Europa. Proteger a sus ciudadanos y resguardar su suelo es un deber inalienable que atañe a todo el Estado de derecho y, por ende, a la Unión Europea. Cualquier desafío a la seguridad de sus fronteras representa un desafío directo a la paz, al bienestar y al “sentir europeo” de todos sus ciudadanos. En definitivo, un desafío a ese “ser europeo” que tanto promulga la Comisión Europea y a ese “valor añadido europeo” que subyace en el programa Erasmus+, entre otras cuestiones.

Es preciso recordar al mundo y, de manera muy especial, a nuestros socios comunitarios en Europa que la frontera de Ceuta no delimita únicamente a una ciudad española: Ceuta es la frontera sur de la Unión Europea, es decir, constituye el límite exterior de la propia Unión Europea. Por lo tanto, la seguridad, la estabilidad y la soberanía de Ceuta no constituyen un asunto estrictamente local o nacional; sino que son un compromiso de Europa.

Por ello, se apela de manera categórica al papel decisivo que debe asumir la Unión Europea, haciendo referencia a tres premisas:

  • Solidaridad comunitaria real: Los principios de cohesión y protección mutua no pueden quedarse en meras declaraciones formales. La defensa de la frontera sur requiere el respaldo permanente, económico y operativo de las instituciones comunitarias.
  • Resguardo de los valores democráticos: Permitir la inestabilidad en la frontera de Ceuta es debilitar la seguridad global de Europa. Frontex y los mecanismos europeos de gestión de fronteras deben operar con máxima firmeza y presencia en este trozo de Europa.
  • Respuesta geopolítica coordinada: La Unión Europea debe trasladar un mensaje inequívoco: un ataque o desafío a la integridad de Ceuta es un desafío a las fronteras mismas de la Unión Europea.

Entre las actuaciones urgentes a llevar a cabo por la UE, planteamos:

A corto plazo, es menester una respuesta contundente e inmediata de la UE ante la grave situación que padece la Ciudad Autónoma de Ceuta, poniendo orden y blindando la frontera sur de Europa en sus dos espigones (Benzú y Tarajal).

A medio plazo, es recomendable solicitar a Bruselas conceder la condición de “región ultraperiférica”, como fórmula para dar mayor reconocimiento jurídico y poder compensar con determinadas ventajas, a estas dos ciudades singulares de la UE (Ceuta y Melilla), como ya sucede, por ejemplo, con las Islas Canarias.

COMPROMISO INQUEBRANTABLE CON EL FUTURO

A los ceutíes, ejemplo permanente de entereza, patriotismo y convivencia, la respuesta de la nación debe ser clara: “¡No estáis solos!”, vociferaban en numerosas manifestaciones por todo el país, en solidaridad con este trocito de España al otro lado del Estrecho, el pasado día 2 de septiembre en el que se celebraba el “Día de Ceuta”. Toda España vela por nuestra tranquilidad y por la plenitud de nuestros derechos como españoles y ciudadanos europeos.

Ceuta seguirá siendo, hoy y siempre, lo que su historia y su gente han determinado: una ciudad autónoma plenamente integrada en la arquitectura constitucional española y el faro más meridional de la Europa democrática. Ya nos sabemos la teoría. Ahora debemos pasar a la práctica y poner en juego todos esos principios.

Supongo que Europa, por su parte, entre otras muchas cuestiones, está para defender sus fronteras. Y ahora es de extrema urgencia la actuación en su frontera sur. Tras más de un mes ya (40 días, con sus 40 noches, para ser concretos) la situación es insostenible. Esa “crisis migratoria y humanitaria” perdura aún y ha puesto patas arriba esa pequeña ciudad europea. Una ciudad que ha perdido su “normalidad”, como si de un mal de ojo se tratara, y donde de repente se respira inseguridad, miedo, incertidumbre y abandono.

Yo me pregunto, a colación: ¿Esa es la Europa que queremos en pleno siglo XXI? Seguro que no.

Por ello, aunque ya vamos tarde, todavía estamos a tiempo.

Permítanme clamar a los cuatro vientos esa célebre señal internacional de auxilio o socorro… SOS. Una abreviatura que para algunos esconde “SAVE OUR SOULS” (Salvad nuestras almas) y para otros “SAVE OUR SHIP” (Salvad nuestro barco). Ambas acepciones nos valen, ya que nos vienen como anillo al dedo: Salvemos las almas de los ceutíes, que lo estamos pasando realmente mal, y/o salvemos nuestro buque, nuestra “siempre noble y leal ciudad de Ceuta”, como canta su himno, antes de que se nos hunda.

SOS:

¡No podemos permitir que Europa se resquebraje!

¡Debemos salvar CEUTA!

Sí. La Unión Europea, a pesar de los 40 fatídicos días ya transcurridos, puede y debe reflotar Ceuta, antes que sea demasiado tarde.

…Porque si Ceuta es Europa, un ataque a Ceuta es un ataque a Europa.

*****

PD: UN SIMPLE RUEGO

Para poder seguir haciendo Europa en Ceuta, tanto desde mi implicación de la plataforma EPALE como de mi participación en el programa Erasmus+, necesitamos seguir formando parte de Europa. Tan sencillo (o, tan complicado) como eso. Esa es mi ilusión. Ese es mi ruego. Poder seguir visibilizando y poniendo en valor todo lo relativo a la Educación de Personas Adultas en la ciudad que me vio nacer, convertida en un sin igual e interesante “laboratorio sociológico” como es la sociedad ceutí, en la que siempre han convivido diferentes culturas en paz y armonía.

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