Tres semanas después, la crisis sigue en las calle de Ceuta

OPINIÓN

El anuncio del lunes hablaba de cuatro emplazamientos. La realidad del viernes es que tres de ellos siguen en construcción

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Migrantes. | EL PUEBLO

El Gobierno anunció el lunes cuatro nuevos emplazamientos para crear 1.500 plazas de acogida temporal. Cinco días después, solo una parte de la red está en funcionamiento y no a plena capacidad, mientras El Trampolín vuelve a llenarse y miles de migrantes continúan dispersos por calles, barriadas, playas y montes de Ceuta.

El pasado lunes 17 de agosto, la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, llegaba a Ceuta con un anuncio destinado a aliviar una situación que llevaba semanas desbordando a la ciudad: cuatro nuevos emplazamientos y 1.500 plazas de acogida temporal para las personas que permanecían en la calle después de la entrada masiva de los días 30 y 31 de julio.

La palabra utilizada por el Gobierno fue “habilitar”. La necesidad, sobre el terreno, era inmediata. Cinco días después, la fotografía de Ceuta sigue contando la misma historia. La playa del Trampolín, convertida durante semanas en uno de los principales asentamientos improvisados de la ciudad, volvió a llenarse este viernes después del operativo de desalojo iniciado el jueves. Más de un millar de personas vuelven a estar alojadas de nuevo allí. La escena resume el problema: se vacía una playa, pero no desaparece la necesidad de alojamiento. Y como no hay sitio suficiente, los migrantes siguen en las calles de Ceuta.

Cuatro puntos anunciados, una respuesta todavía incompleta

El lunes 17, Saiz anunció oficialmente cuatro emplazamientos: el aparcamiento del Embolsamiento de Loma Colmenar, las instalaciones de la Hípica, el antiguo campo de fútbol del cuartel de Caballería y el espacio de la antigua fábrica del Guano. El objetivo anunciado era ampliar temporalmente la capacidad. Cinco días después, esos cuatro puntos no se han convertido en una red plenamente operativa.

Los traslados comenzaron el jueves hacia espacios habilitados en Loma Margarita y Loma Colmenar, mientras las otras ubicaciones anunciadas continúan dentro del proceso de preparación y ampliación de la respuesta. De hecho, Loma Margarita ni siquiera figuraba entre los cuatro emplazamientos comunicados inicialmente por el Ministerio: su habilitación se conoció durante el propio operativo de traslado.

La consecuencia es evidente. El anuncio del lunes hablaba de cuatro emplazamientos. La realidad del viernes es que tres de ellos siguen en construcción. Y, mientras tanto, la ciudad continúa soportando la presión.

El Trampolín vuelve a ser el símbolo

El jueves se produjo el gran desalojo del asentamiento de El Trampolín. Las fuerzas de seguridad trasladaron a las personas que permanecían en la playa hacia los espacios de acogida habilitados. La operación pretendía también permitir que los servicios municipales pudieran recuperar el arenal y comenzar las labores de limpieza. Pero apenas unas horas después, cientos de personas acamparon en la playa.

Este viernes la Policía tuvo que desplegarse nuevamente en la zona. Las labores de limpieza llegaron a verse condicionadas por la presencia de nuevos grupos de migrantes que regresaban al lugar. No es un episodio aislado. Es la consecuencia de una ecuación sencilla: si la capacidad de acogida no absorbe a todas las personas que necesitan un lugar donde permanecer, el problema reaparece en el espacio público. Por eso El Trampolín se ha convertido en algo más que una playa. Es el termómetro de la respuesta.

Tres semanas después de la entrada masiva

Han pasado tres semanas desde las jornadas del 30 y 31 de julio. Tres semanas desde que decenas de miles de personas intentaron entrar en Ceuta desde Marruecos, en una situación sin precedentes por sus dimensiones recientes. Y tres semanas después, la ciudad continúa encontrándose con personas que permanecen fuera de los recursos de acogida.

‘El Pueblo’ ha recorrido estos días distintos puntos de Ceuta y ha documentado la presencia de migrantes durmiendo en calles, playas, carreteras y asentamientos improvisados veinte días después de aquella entrada masiva. La crisis no se concentra únicamente en el Trampolín Está en otras playas. En los montes. En los barrios. En las calles. En los espacios donde quienes no han encontrado una alternativa buscan refugio para pasar la noche. La ciudad ha ido viendo cómo la emergencia cambiaba de escenario sin desaparecer.

Un gobierno que limpia mientras otros buscan dónde dormir

Hay una imagen especialmente reveladora de estos últimos días. Por un lado, operarios intentando recuperar la playa del Trampolín después de semanas de asentamiento. Por otro, grupos de migrantes llegando al mismo lugar. En medio, policías tratando de controlar la situación. Y detrás de todos ellos, una pregunta que todavía no tiene una respuesta completa: ¿dónde se supone que deben ir quienes aún deambulan por las calles y barrios de Ceuta?

El problema deja de ser únicamente migratorio. Es también logístico. Humanitario. Sanitario. De seguridad. Y, sobre todo, de capacidad de respuesta. La Administración puede anunciar plazas, pero una plaza solo existe realmente cuando hay un espacio preparado, servicios disponibles y capacidad efectiva para recibir a una persona. El resto es una cifra sobre un comunicado.

La comparación con ACNUR: 72 horas frente a cinco días

Hay un dato que permite poner el debate sobre el tiempo en perspectiva. ACNUR explica en su propia documentación que, ante una emergencia, puede distribuir suministros para un millón de personas y desplegar personal especializado en las primeras 72 horas. Su Equipo de Respuesta de Emergencia está preparado para desplegarse en cualquier lugar del mundo en ese plazo. La comparación permite formular una pregunta legítima: ¿Por qué, cinco días después de anunciarse cuatro nuevos puntos de acogida, esos cuatro puntos todavía no constituyen una red plenamente operativa?

No es una cuestión de pedir que una administración actúe con la velocidad de una ONG internacional. Se trata de exigir que lo haga. Es una cuestión de preguntarse cuánto tarda el sistema en transformar un anuncio en una solución real. Porque en una emergencia humanitaria, cinco días pueden ser mucho tiempo. Especialmente cuando la emergencia lleva ya tres semanas.

El problema no desaparece trasladándolo de sitio

Los hechos de esta semana han demostrado otra realidad. Los migrantes no se concentran necesariamente en un único punto porque quieran hacerlo. Se concentran allí donde perciben que pueden encontrar un lugar donde dormir, comida, ayuda o información. Eso explica que, después del desalojo de El Trampolín, algunos ocuparán ese mismo lugar.

Fuentes policiales citadas este viernes apuntaban a esas personas que volvieron podían proceder de otros puntos de la ciudad y haber interpretado que permanecer en la playa podía facilitar posteriormente su acceso a los recursos de acogida. El resultado es un círculo difícil de romper.

Mientras tanto, los cuatro puntos anunciados el lunes siguen sin estar plenamente desplegados.

La emergencia continúa a la vista de todos. La diferencia entre el anuncio político y la realidad cotidiana de Ceuta se puede medir en metros. En un lado, una nota oficial habla de cuatro emplazamientos y 1.500 plazas. En otro, una playa vuelve a llenarse. En un comunicado se habla de ampliar la acogida. En las calles todavía hay personas buscando dónde dormir. Y en los montes y otros puntos de la ciudad continúan apareciendo grupos que permanecen fuera de los dispositivos.

La propia situación de El Trampolín demuestra que no basta con habilitar espacios: tienen que estar disponibles en número suficiente y ser capaces de absorber la demanda real. Cinco días después del anuncio de Saiz, esa capacidad todavía no parece suficiente. Y Ceuta sigue esperando.

Y lo que es peor. Tres semanas después de la entrada masiva, el Gobierno de Pedro Sánchez continúa buscando dónde colocar a quienes permanecen fuera de la red de acogida. La ciudad ha pasado de la emergencia de la frontera a la emergencia de sus calles. Y ahora afronta una nueva fase: conseguir que los dispositivos anunciados dejen de ser una previsión y se conviertan en una infraestructura capaz de responder a la realidad.

Porque el calendario no se detiene... Cinco días después del anuncio, cuatro puntos siguen sin estar plenamente operativos. Tres semanas después sigue sin haber un devolución a Marruecos. En definitiva, los ceutíes siguen abandonados por el Gobierno Pedro Sánchez.

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