La violencia que se ejerce sobre Ceuta

OPINIÓN

La Policía Nacional blinda la playa de Benítez para que los manifestantes ceutíes no se acerquen a los migrantes ni a sus asentamientos
La Policía Nacional blinda la playa de Benítez para que los manifestantes ceutíes no se acerquen a los migrantes ni a sus asentamientos | Reduan Dris

Ceuta/ Existen auténticos especialistas en cambiar los nombres a las cosas, en presentar los hechos de tal modo que resultan distintos a lo que inicialmente nos parecían. Pero no se trata de aclaradores, sino lo contrario, de enfangadores.

No importa ver una y otra vez las imágenes de la brutal irrupción de 80.000 personas que violentaron la frontera de Ceuta, atacando la integridad territorial de España, para después dedicarse a asediar nuestros barrios, calles, plazas, montes y playas y convertir en pocas horas el orden en caos y la belleza natural en un vertedero. No está bien generalizar, pero los hechos son más tozudos que las proclamas. Ya son tres vehículos militares los que has sido atacados por marroquíes, con el resultado de heridas en los soldados que iban dentro. La policía no da abasto para contener sus acometidas, las violaciones a niñas son hechos registrados y los robos también. Decía, en una entrevista, uno de los marroquíes que invadió Ceuta, que han entrado personas con formación, pero también criminales y también hemos podido oír en otras entrevistas a mujeres y hombres marroquíes, que no piensan en volver porque allí, en su país, no tienen futuro. Resulta igualmente cansino, aunque no deja de ser repugnante, escuchar al ministro de justicia de Marruecos, vincular la invasión con el derecho de Marruecos a poseer Ceuta y Melilla y, visualizar en el momento de la invasión que Marruecos en un estado socialmente fallido, que ni aplica políticas sociales a la infancia ni a la juventud, le importa un bledo la formación de sus nuevas generaciones y alienta el odio hacia España, de quien dice ser un socio fiable, o más bien lo dice el gobierno español.

Marruecos es un país rico, pero no desarrollado, porque la riqueza se la reparten la oligarquía gobernante y sus allegados y amigos. No hay más que mirar el sueldo medio en Marruecos para llegar a la conclusión de que el gobierno de ese país sólo trabaja para perdurar en el poder, persiguiendo la disidencia y proponiendo a Ceuta como desagüe de grandes colectivos a los que desprecian por ser distintos al patrón oficial establecido por quienes viven en la opulencia. Más parece un sultanato medieval que una democracia asimilable a los estándares occidentales. Y de paso, a esas personas que vomita, les ofrece la oportunidad de redimirse en Ceuta, como si fuesen armamento al que no se puede destruir, porque España es un país que, por supuesto, respeta los derechos humanos.

Pero no importa, como les decía al principio, hay quien sólo está dedicado a proteger la imagen de Marruecos, como el gobierno de España y sus ONG´S bien gorditas y, aunque cada vez menos, por la vergüenza que les da, una nómina de comunicadores que justifican a Marruecos constantemente, ven a los invasores como víctimas de una crisis humanitaria, eso sí, sin apuntar a Marruecos como responsable, y ya empiezan a corear que Ceuta es violenta, porque algún vecino, harto de tanto sinvergüenza gubernamental, no ha podido en un instante controlar su indignación.

Que le digan a cualquier ceutí si puede acampar en una playa, hacer fuego en un monte, enfrentarse con la policía y el ejército o pasar sin documentación a Marruecos sin que le pase nada y, además, exigiendo que le atiendan en Tetuán. Las leyes son igual de aplicables para todos cuantos estamos en España, pero en Ceuta el gobierno de España lo entiende todo cuanto se trata de invasores y es muy estricto con los españoles a la hora de juzgarles.

Ceuta es convivencia y nuestro presidente, Juan Vivas, lleva media vida trabajando por ella y sobre todo lo es, porque está en nuestro adn, porque sabemos ver lo mejor de los demás y aprovecharlo en beneficio de toda la comunidad. Porque sabemos respetar las normas y eso y un buen gobierno en la ciudad, han hecho de Ceuta un lugar incomparable en medio de un continente que se desangra por causa de tantas luchas tribales y religiosas. Ceuta es moralmente muy superior al país que tiene de vecino y así debería reflejarse en las crónicas de todos cuantos nos acompañan en estos difíciles momentos. No hace falta recordarle tanto a los ceutíes que se contengan, que lo llevan haciendo durante siglos, no sólo frente a quien ha pretendido asediar su ciudad, sino también frente a la ignorancia de algunos gobiernos de España.

A quien hay que, no ya recomendar, sino exigir que se contengan, son a quienes están aquí ilegalmente y no respetan ni las más elementales normas de convivencia. Y, por encima de todo y de todos, hay que exigírselo al gobierno de España, que contenga su pasmo y empiece a trabajar en serio, que no cambie el relato, porque esto no es una crisis humanitaria, es una invasión en toda regla. Si en el norte de Marruecos hubiese ocurrido una gran catástrofe natural, los primeros en ser solidarios hubiéramos sido los caballas, pero la catástrofe no ha sido natural, sino provocada un gobierno que desprecia a su propio pueblo y eso sí es violencia, mucha violencia, frente a la que callan los que nos critican. Ellos y sólo ellos, sabrán por qué.

Emilio Carreira

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