AUME plantea 10 preguntas a Sánchez ante su comparecencia sobre Ceuta
CRISIS MIGRATORIA
Los militares no pueden ser la respuesta permanente a una crisis extraordinaria sin descanso, medios, protección jurídica y un reconocimiento efectivo de su servicio; denuncia la Asociación
Ceuta/ La Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), ante la comparecencia prevista
mañana, 3 de septiembre, del presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados
para informar sobre la situación de Ceuta y la gestión de la crisis desencadenada desde
finales del pasado mes de julio, considera imprescindible que la máxima responsabilidad
política del Ejecutivo responda también a una cuestión que afecta directamente a los
hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas desplegados en la ciudad autónoma.
Durante las últimas semanas se han sucedido informaciones sobre la extraordinaria
presión operativa soportada por las unidades militares, la suspensión de permisos y
vacaciones, la prolongación de jornadas y servicios, las dificultades para garantizar
períodos efectivos de descanso y recuperación y, especialmente, las agresiones sufridas
por militares mientras cumplían las misiones que les han sido encomendadas.
Los recientes ataques contra patrullas militares, con miembros de las Fuerzas Armadas
heridos, han puesto además de manifiesto una cuestión que AUME viene planteando
desde el inicio de esta crisis: ningún militar debe ser enviado a una situación de riesgo
sin una misión perfectamente definida, medios adecuados, instrucciones claras,
protección suficiente y un marco jurídico que le permita actuar y defenderse con
seguridad.
La disponibilidad y el compromiso de los militares españoles no pueden convertirse en una
disponibilidad ilimitada. La condición militar exige sacrificio y disciplina, pero el Estado
tiene también obligaciones ineludibles con quienes sirven en sus Fuerzas Armadas:
garantizar condiciones de trabajo dignas, proteger su integridad física y moral, respetar
sus derechos profesionales y proporcionarles la cobertura jurídica y material necesaria
para cumplir las misiones que les encomienda.
Por ello, AUME plantea al presidente del Gobierno las siguientes diez preguntas:
1. ¿Hasta cuándo considera el Gobierno razonable mantener a las unidades militares de Ceuta en un régimen de activación y disponibilidad extraordinaria sin garantizar de forma efectiva los descansos necesarios? ¿Puede el presidente concretar qué medidas adoptará el Gobierno para impedir que una situación inicialmente excepcional termine convirtiéndose, durante semanas o meses, en una jornada permanente de disponibilidad, con grave impacto sobre la salud, la seguridad y la vida familiar de los militares?
2. ¿Qué límite temporal y qué sistema de relevos tiene previsto el Gobierno para garantizar que los militares que llevan semanas soportando una extraordinaria carga de servicios puedan recuperar descansos, permisos y vacaciones? La suspensión generalizada de permisos puede responder temporalmente a una necesidad operativa, pero no puede convertirse en un mecanismo indefinido de gestión de personal. ¿Qué calendario de normalización y qué refuerzos prevé el Ejecutivo para hacer compatible la seguridad de Ceuta con el derecho de los militares al descanso y a la recuperación?
3. ¿Considera el Gobierno que las actuales condiciones de alojamiento, manutención y descanso del personal sometido a esta sobrecarga de servicios responden al trato digno que debe recibir quien permanece permanentemente disponible para servir al Estado?
AUME pregunta expresamente si el Gobierno ha realizado una evaluación de las condiciones reales de alojamiento y descanso del personal militar afectado y qué medidas concretas adoptará para garantizar unas condiciones adecuadas durante una crisis que se ha prolongado mucho más allá de una intervención puntual.
4. ¿Reconocerá el Gobierno, mediante complementos retributivos, indemnizaciones o compensaciones específicas, el extraordinario esfuerzo, disponibilidad y carga de trabajo asumidos por los militares desplegados y activados en Ceuta?
No resulta aceptable que una disponibilidad excepcional, la acumulación de jornadas, la cancelación de permisos y la asunción continuada de servicios extraordinarios se traduzcan únicamente en un mayor sacrificio personal sin una compensación económica adecuada. ¿Qué medidas retributivas concretas prevé adoptar el Gobierno?
5. ¿Qué medidas adoptará para proteger la conciliación familiar y personal de los militares afectados por la prolongación de esta crisis? Detrás de cada militar sometido a semanas de activación permanente existe una familia. ¿Cómo piensa el Gobierno compensar y reparar el impacto producido por la cancelación de permisos, la imposibilidad de desplazarse fuera de Ceuta y la alteración prolongada de compromisos familiares y personales?
6. Después de las agresiones sufridas por patrullas militares, ¿puede garantizar el presidente que todas las unidades disponen de una misión claramente definida, instrucciones precisas y reglas de actuación suficientemente claras para responder ante situaciones de violencia?
Los militares no pueden encontrarse ante una agresión teniendo que improvisar cuál es el alcance de sus facultades. ¿Ha establecido el Gobierno un marco operativo y jurídico claro, conocido por todas las unidades, que determine con precisión cómo actuar ante ataques contra los propios militares o contra las personas cuya seguridad deban proteger?