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Los sindicatos, ante el adelanto electoral: la crisis de Ceuta se impone
Sindicatos
Ceuta será el único territorio de todo el país donde los sindicalistas de las organizaciones convocantes no llamarán a la movilización con motivo de la huelga general programada para el próximo 11 de noviembre. CCOO y UGT, los promotores del paro, se condujeron con cautela a la hora de hacer público su rechazo a secundar la jornada de protesta en la ciudad. Cuando las direcciones nacionales de ambos sindicatos hicieron oficial la fecha de la huelga, los secretarios generales ceutíes de ambas organizaciones no tardaron en dar a conocer su postura.
“Apoyar o fomentar una huelga de este tipo, en las circunstancias en las que se encuentra Ceuta, pues, francamente, no lo veo —aduce el secretario general de CCOO, Ángel Lara—. Creo que íbamos a producir más daño a la ciudad que beneficios”.
La principal objeción a trasladar a Ceuta la huelga convocada en todo el país es, precisamente, la convicción de que una economía como la local, dañada por la crisis que se desató a finales de julio, no puede permitirse un paro de estas características.
“No es el momento”
“No es el momento; nuestra prioridad actual es devolver la normalidad a la ciudad —abunda la secretaria general de UGT, Yolanda Aparicio—. Somos claros en esto: no compartimos que en estos momentos se pida a los ciudadanos de Ceuta, a los trabajadores y trabajadoras, que paremos, porque lo que necesitamos ahora son más medios, más recursos”.
Tanto Lara como Aparicio brindan su respaldo a las razones que han movido a sus organizaciones a convocar la huelga, aunque ambos, sin embargo, coinciden en que la protesta podía haberse celebrado mucho antes. “El problema de la vivienda no arranca ahora, no es nuevo, y no se ha hecho absolutamente nada; este Gobierno tampoco”, se queja el líder de CCOO.
Aparicio va más allá y no duda en establecer una insólita conexión entre la movilización social a favor de una nueva regulación del mercado de la vivienda y la que protagonizan los ceutíes para reclamar la normalización de la ciudad. “Hay muchas Maricarmen en España, y en Ceuta también las tenemos —argumenta la secretaria general de UGT—. Es que ahora mismo parece que el problema Maricarmen ha servido para tapar el problema de Ceuta: el real decreto Maricarmen, vale, pero, ¿para cuándo nuestro real decreto?”.
Los sindicalistas locales de CSIF no se ven perturbados por las servidumbres que obligan a sus compañeros de CCOO y UGT a justificar una postura que contradice a sus direcciones nacionales. El presidente de la organización sindical de funcionarios en Ceuta, Juan Iglesias, no se ha visto forzado a manejarse con tantas cautelas como sus colegas Lara y Aparicio.
CSIF ya ha mostrado sobradamente su oposición a una huelga. “Tiene unas connotaciones políticas que no casan con nuestra independencia y el carácter estrictamente profesional de nuestra organización”, aclaraba hace unos días su Comisión Ejecutiva Nacional en un comunicado.
“Nos sorprende el momento elegido para la convocatoria de la huelga, cuando ha habido motivos más que suficientes para poder haberlo hecho antes”, apostilla Iglesias.
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