Feijóo presenta su programa de campaña "para que la palabra de un presidente vuelva a tener valor”
PP
El presidente del PP señala los valores de verdad, ley, esfuerzo y unidad como los “principios en los que se asienta la reconstrucción nacional” y propone “levantar lo derruido y construir mejor” tras el sanchismo
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha remitido una carta a los medios de comunicaición con los ejes de su campaña política de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre. Entre otros asuntos, en la misiva señala los valores de verdad, ley, esfuerzo y unidad como los “principios en los que se asienta la reconstrucción nacional” y propone “levantar lo derruido y construir mejor” tras el sanchismo.
A continuación se reproduce íntegramente el contenido de la carta:
Las elecciones del 29 de noviembre son uno de los momentos más decisivos de nuestra historia democrática. Me presento a ellas con un propósito claro: revertir la decadencia, no administrarla. Conozco los desafíos que afronta la Nación. Y creo que asumirlos exige contraer ante los ciudadanos un compromiso adicional al que normalmente se espera de quien aspira a gobernar.
Hay una realidad que no puede ignorarse: la mayoría de los españoles siente que su Gobierno ha dejado de respetar a la Nación y a su gente. También es necesario un esfuerzo de reconciliación nacional que ponga fin a una polarización alentada desde el poder, que ha acabado paralizando el país y dañado la democracia y la convivencia.
Por eso, mi primera obligación como candidato a la Presidencia es restaurar la confianza básica entre los españoles y el Estado. Si los ciudadanos cumplen sus deberes, respetan las leyes y sostienen los servicios públicos con su esfuerzo, la Administración debe corresponderles con eficacia, honradez y respeto. Las instituciones deben ser fiables, el país debe funcionar y el esfuerzo de cada uno debe merecer la pena.
Frente a la mentira, el abandono y la corrupción que lo han degradado todo, España necesita una política que recupere su función original: servir al bien común. Eso significa: Gobernar la Nación desde la verdad y cumplir la palabra dada. Contar con un gobierno limpio, responsable y sometido a controles efectivos. Y reconocer que ninguna mayoría, ningún partido y ningún gobernante está por encima de la Nación ni de la ley. Los españoles tienen que volver a ser tratados como ciudadanos libres e iguales.
Este documento nace de esa convicción. Va más allá de un programa de Gobierno o una lista de medidas. Es, ante todo, mi compromiso personal con los españoles: las prioridades que tendré y la forma en que ejerceré la responsabilidad de gobernar si obtengo su confianza. Me consideraré digno de ese honor si cumplo con los siguientes objetivos, porque por aquí debe empezar la reconstrucción nacional.
Me comprometo a:
1. Defender la soberanía nacional y la integridad territorial. La seguridad de los españoles está por encima de todo. Si se pone a prueba, la respuesta será firme. Reforzaremos las fronteras con medios humanos, materiales y tecnológicos, y el uso de todos los instrumentos europeos disponibles para ello.
2. Recuperar la calidad de nuestra democracia y el respeto a la separación de poderes. Los jueces elegirán a los jueces, y el Gobierno no los cuestionará. Los órganos reguladores, el Tribunal Constitucional o la Fiscalía General del Estado estarán dirigidos por personas independientes. El Poder Ejecutivo dejará de suplantar al Parlamento, presentará presupuestos cada año y convocará obligatoriamente elecciones si acumula más de una prórroga. Se respetará la libertad de prensa.
3. Un Estado más limpio y más ligero. Los ciudadanos tienen derecho a saber cómo se administra el dinero que aportan con su esfuerzo. Por eso se auditará cada euro y se reducirá un Estado sobredimensionado: menos ministerios, menos altos cargos y menos asesores. Se vigilarán especialmente las áreas afectadas por causas judiciales, los nombramientos indebidos y las estructuras y gastos superfluos. Todo cargo político responderá por la corrupción de sus subordinados.
4. Atender eficazmente el primer problema de los españoles: la vivienda. El objetivo es aumentar la oferta y construir al menos un millón de nuevas viviendas. Los jóvenes, principales víctimas de la situación actual, tendrán prioridad en el acceso al alquiler y a la compra y recibirán la mayor ayuda económica de la historia para poder adelantar su emancipación. El conjunto de administraciones debe unir recursos y esfuerzos para velar por los vulnerables, echar a los okupas en 48 horas, facilitar suelo y reducir burocracia. El derecho a la propiedad se protegerá con eficacia.
5. Ordenar la inmigración. España, como cualquier país, tiene derecho a elegir quién entra, cómo y para qué. Reducir la inmigración irregular es irrenunciable, igual que la integración y contribución de quien quiera quedarse. España será un país abierto y solidario., pero esa solidaridad debe ser correspondida. Quien venga a prosperar y contribuir, será bienvenido y contará con vías legales. Quien venga a delinquir, deberá marcharse. Los criterios de acceso a la nacionalidad se reforzarán: el pasaporte español es un privilegio. La entrada o la permanencia ilegal en España no servirá para conseguir la residencia: se establecerá por ley la prohibición de regulaciones colectivas.
6. Garantizar las pensiones actuales y futuras. Proteger el pacto intergeneracional es una tarea nacional prioritaria que debe volver a defenderse en el marco del Pacto de Toledo en el que están representados los partidos políticos y los agentes sociales. Esto exige actualizar conforme al IPC las pensiones actuales y garantizárselo a los más jóvenes. Ambos objetivos son innegociables.
7. Fortalecer la Sanidad Pública: más médicos y con mejores condiciones. La población ha crecido en más de cuatro millones de personas en pocos años sin que los servicios públicos se hayan preparado para ello. Hacerse cargo de esta situación exige mejorar las plantillas de los profesionales sanitarios, velando especialmente por el aumento de médicos y la mejora de sus condiciones laborales y retributivas.
8. Elevar el nivel educativo. Para combatir los peores resultados educativos de nuestra historia, la educación tiene que premiar el esfuerzo, incrementar la exigencia y reforzar la autoridad del docente. Los contenidos serán elaborados por las reales academias, siguiendo los ejemplos que proporciona la evidencia de los países con mejores resultados, y se erradicará cualquier adoctrinamiento de las aulas. Se garantizará la enseñanza del castellano en toda España y de las lenguas cooficiales en sus respectivas Comunidades Autónomas. Se protegerá a los menores frente a las redes sociales y a todas las formas de violencia a las que están expuestos.
9. Más seguridad en las calles. Combatiremos la creciente inseguridad en muchos barrios y, en especial, la violencia contra las mujeres, en cifras alarmantes. Para ello, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado contarán con más recursos económicos y materiales, reconocimiento y autoridad.
10. Fin al infierno fiscal que asfixia a las familias. La economía no estará sana mientras las familias vivan ahogadas por precios desorbitados e impuestos excesivos. Revisaremos una a una las más de cien subidas fiscales de los últimos años y bajaremos los impuestos, porque trabajar, ahorrar y emprender tiene que merecer la pena.
11. Subir el salario medio. La clase media tiene que volver a ser el motor de este país. Nuestro objetivo económico más ambicioso es que suba el salario medio de los españoles. El aumento de la productividad es imprescindible para ello. Además, una economía fuerte es aquella en la que el subsidio no compite con el empleo. Trabajar tiene que compensar más que no hacerlo.
12. Recuperar el prestigio internacional de España. La Nación debe comportarse como un país serio y fiable, y recuperar las alianzas rotas en la Unión Europea e Hispanoamérica y con nuestros aliados históricos. El apoyo a la paz y a la democracia en el mundo es innegociable y no admite excepciones. Estos compromisos no son un punto de llegada. Son el comienzo de la reconstrucción nacional que propongo emprender juntos: fortalecer el Estado, regenerar la democracia, reunir a los españoles y recuperar la autoestima como Nación. Porque España no está condenada a ser el país en el que la han convertido. Tiene talento. Tiene fuerza. Tiene historia. Y, sobre todo, tiene futuro.
Con estos objetivos, pido a los españoles su confianza y me comprometo a corresponderla con respeto a los ciudadanos y respeto a la Nación. En ello empeño mi firma y mi palabra. Porque yo sí la tengo.
Alberto Núñez Feijóo