El 30J, “una acción de contra-inteligencia ofensiva de manual” que cuestiona la labor del CNI
INFORME CENIF
El CENIF constata que se ha producido “una evidente desestabilización política interna“ y “desajustes en acciones de respuesta” de las estructuras del Estado
Ceuta/ El informe elaborado para la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional recoge en sus conclusiones que, entre los efectos negativos de la entrada masiva del 30 y el 31 de julio y de la crisis migratoria derivada de la operación, se ha producido un cuestionamiento de la labor del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), organismo que a ojos de la comunidad internacional y de la opinión pública —al menos hasta ahora según la información que ha trascendido— no detectó a tiempo el movimiento de más de 80.000 personas que cruzaron irregularmente la frontera de Ceuta con Marruecos en solo dos días.
Además, y siempre según el informe del CENIF, la operación 30J deja un “impacto institucional” que se refleja en la saturación de las capacidades de prevención, contención, respuesta y asistenciales “de todo tipo” en Ceuta, con el consiguiente impacto económico y organizativo.
El dosier también señala el impacto en la sociedad civil, que va desde las limitaciones en el ejercicio de derechos a “la agitación de perfil sociopolítico, la desinformación, la desconfianza en las instituciones, el deterioro de la seguridad pública, el impacto en el sistema sanitario”, etc.
La confluencia de estos factores enumerados anteriormente “también se extiende a un efecto colateral de componente geopolítica” con el deterioro de la imagen del país y “un cuestionamiento internacional inducido por la situación generada”.
En la misma línea, el CENIF constata que se ha producido “una evidente desestabilización política interna“ y “desajustes en la integración de las respectivas acciones de respuesta” de las distintas estructuras del Estado implicadas en ellas.
Finalmente, el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras señala un último “efecto añadido que podría ser sobrevenido” y que tiene “especial trascendencia”: “El cuestionamiento del CNI en la detección de lo ocurrido”.
“La escalada de la cuestión se ha convertido en lo que podríamos calificar como una acción de contra-inteligencia ofensiva de manual”, remata literalmente el dosier, con una de las expresiones más críticas y menos técnicas recogidas en el documento.