Calles cortadas y medio centenar de asistentes: crónica de la visita de Vito Quiles
INVASIÓN
El conocido personaje televisivo ha protagonizado un acto con Juan Ruiz, youtuber local, en defensa de la unidad de España
Desde primera hora de la tarde de este , el cordon policial en torno al Parador La Muralla era bastante más que notorio. No solo en la Plaza de África, sino también en Jáudenes, Sánchez Prados o Independencia se notaba la presencia de los uniformados. Ya al mediodía, las cintas que indicaban que las calles estaban cortadas eran visibles en el lugar. Un despliegue policial que hizo preguntarse, a no pocas personas, si algo había pasado o si había venido alguien importante.
El visitante era Vito Quiles: auténtica pesadilla para los políticos nacionalistas y de izquierda que giraba su segunda visita a Ceuta desde el estallido de la crisis migratoria derivado de la invasión del pasado 30 y 31 de julio. Su equipo de seguridad personal le rodeó durante los escasos diez minutos que duró su intervención ante el público, en compañía de un ciudadano anónimo hasta hace unos meses que, como tantos otros casos, ha encontrado una notoriedad generada tras la invasión: Juan Ruiz, el joven cuyos vídeos en el Trampolín o Benítez se hicieron virales al poco de comenzar la invasión.
Al propio Quiles le llamó, poderosamente, el dispositivo policial. Megáfono en mano no ahorró elogios para los "honorables" miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, pero tampoco lo hizo para pedir que la próxima vez "que entren por nuestras frotneras miles de personas, este dispositivo se ponga en marcha ahí mismo", dijo dirigiéndose "al indigno Marlaska". Ovación de los asistentes, algo más de medio centenar, de entusiastas seguidores de Quiles y Ruiz. El segundo es para el primero todo un ejemplo de los valores que debe representar la juventud española. Ahí se produjo, si acaso, el único conato de tensión durante el discurso, cuando un par de chicas dijo que "ese chico no nos representa a los jóvenes de Ceuta". Ruiz apretó los dientes, tomó aire y siguió escuchando. La cosa no fue a mayores.
El comunicador insistió en que "no tenemos ningún problema con nadie por ser de otra religión. Sabemos perfectamente que en Ceuta han convivido en paz muchas personas de distintas creencias, sin que haya habido ningún problema. Nuestro problema es con los invasores". Segunda ovación de la tarde. Y empiezan las acometidas contra varios colectivos. "Aquellos que hablan de democracia y pluralismo, pero que intentan reventar actos como estos", dijo o a los colectivos feministas "que han estado calladitos mientras que en Ceuta se producían agresiones sexuales". Y a todos prometió que "el día 29 van a cambiar las cosas. Podréis volver a salir a las calles. Y estaremos pendientes de exigir la militarización de las fronteras. Que nuestros militares estén en las fronteras en vez de en otros países", dijo. Junto a los elogios a las mujeres ceutíes, ejemplo de dignidad y coraje para Quiles, este también glosó la figura de Juan Vivas, "presidente que ha estado dando la cara desde el primer momento. El resto de políticos nacionales vienen, sueltan su discurso, y a otra cosa, mariposa". A la misma hora y a escasos metros, Vox celebraba un acto interno para la proclamación de sus candidatos....
Ruiz fue el segundo de los dos intervinientes. El youtuber ceutí dijo que "hice lo que tenía que hacer por mi tierra", y mandó un mensaje claro y nítido a quienes acogen a estas personas en los 'pisos patera'. "Sois basura, y aquí lo dejo". El acto terminó con vivas a Ceuta y a España, el ya clásico 'Ceuta no se vende' y Quiles haciéndose algunas fotos y firmando autógrafos con sus seguidores.
Cien metros más allá, bajo la estatua de Sánchez Prados, las dos jóvenes que habían increpado a Juan Ruiz se hacían cruces hablando entre ellas. "El dineral que ha costado tener aquí a toda esta gente", decía una en referencia a los policías. A ellas se dirigieron dos mujeres, ya pertenecientes al colectivo de la tercera edad. "Tenemos miedo, agente ¿pasa algo?", dijo al ver el dispositivo que rodeaba la Plaza de San Daniel y los compañeros mártires. "Mientras estemos aquí nosotros nada que temer, señora", respondió con una sonrisa y un gesto de ternura el fornido policía.