Ceuta vuelve a escribir su historia un 2 de septiembre
Miles de personas secundan la movilización convocada por la FPAV para reivindicar la defensa de Ceuta y defender la españolidad de la misma en un vibrante y emotivo día
El 2 de septiembre de 1415, Pedro de Meneses se convirtió en el primer gobernador de la historia de Ceuta al asumir el encargo del Rey portugués Enrique el Navegante. Pedro de Meneses, cuentan, dijo que le bastaba con un solo palo.
A miles de personas les ha bastado con un palo y una bandera para defender que Ceuta es española. Que no aspiramos a otra cosa que ser, al menos, la ciudad que éramos hace un mes. No queríamos ser un símbolo, solo ir a la playa.
Miles de personas protagonizaron la movilización más numerosa de la historia de Ceuta. Al nivel de aquel 12 de marzo en que a España le dolía un alma partida en 192 trozos; a la altura de aquel otoño de 1994 en el que miles de personas reclamaron en las calles la aplicación de la Transitoria 5ª.
Gritos como ‘Ceuta no se vende, Ceuta se defiende’, ‘Un caballa nunca se rinde’ o ‘Yo soy español’, que por culpa de una invasión se ha convertido ya en clásicos, tanto en Ceuta como en el resto del país. El eco fuerte de un Viva España, que retumba en el final de un himno compuesto hace casi un siglo, que esta vez se convierte en el aliento que llega desde miles de rincones del país. Desde Madrid, Barcelona, Sevilla o Valencia hasta otros lugares más pequeños. Algunos, con un peso específico y un simbolismo especial, como Adamuz o Ermua. Por supuesto, territorios cercanos en lo geográfico -Cádiz, Málaga- o en lo espiritual, como Canarias o Melilla. Esa oleada de solidaridad con Ceuta se notaba, con una mezcla de agradecimiento eterno e incredulidad, en la concentración. Podríamos decir que, durante unas horas, Ceuta no era España. España era Ceuta.
Llegó el momento de partir. Canciones hechas con Inteligencia Artificial, banderas de España y de Ceuta y más de una hora para concluir el camino que separa las Murallas Reales de la Plaza de Nuestra Señora de África. Ahí cuatro chicas, en representación de cada una de las cuatro culturas de Ceuta, leyeron un manifiesto que acabó con el ‘Ceuta se defiende, Ceuta no se vende’.
Termina la marcha, con el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, diciendo que este martes 2 de septiembre “empieza la remontada de Ceuta”. Vivas mostró su agradecimiento a todos los pueblos de España que se han echado a la calle, llenando plazas tan icónicas como Cibeles, Sant Jaume o El Pilar, a los servidores públicos y mostró su orgullo de ser de Ceuta.
Alguien tuvo la idea, para terminar, de poner una de las canciones que más arraigadas están en el ADN de nuestra ciudad, coreada por cientos de personas. Quien le diría a Fidel Prado Duque que su ‘Novio de la Muerte’ serviría como colofón pacífico a una manifestación como la de las últimas horas...
Mientras, comienza el baile de cifras. No las hay oficiales, sino estimativas. Si Ceuta ha superado, o no, la mítica manifestación del 12 de marzo de 2004 es algo que no se sabe. Lo que si es cierto es que millares de personas han salido a la calle. Imágenes desde el helicóptero mostraban un auténtico reguero humano, incalculable, entre las Murallas Reales y el Paseo de las Palmeras. Ceuta, un pueblo con fama de apático, que apenas logra congregar a decenas de personas en cualquier manifestación de la causa que sea, ha estado en las calles, sin incidentes y con tres banderas: Ceuta, España y la Unión Europea. El mundo nos miraba: Londres, Miami o cualquier lugar donde hubiera un ceutí, o un grupo de españoles, había banderas rojigualdas o blanquinegras. Incluso en la capital extranjera más vinculada a Ceuta. Desde Lisboa se miraba con especial atención, nos consta, lo ocurrido en esta ciudad.
A Pedro de Meneses, un 2 de septiembre de 1415, le bastó con un palo para entrar en la historia de Ceuta. 611 años después de aquel capítulo bélico, a Ceuta le han bastado banderas y una altura cívica considerable para reescribir su historia.