La crisis de Ceuta vista por un periodista marroquí: “Entraron muchos expresidiarios y adictos”

Crisis migratoria

El reportero Ahmed Biyuzan estuvo en la ciudad tras la entrada masiva y ha relatado lo que vio desde su perspectiva: niñas rendidas ante “redes de prostitución”, hijos “de familias marroquíes respetables” o grupos de “delincuentes”

Entrada masiva de migrantes a Ceuta el 30 de julio
Entrada masiva de migrantes a Ceuta el 30 de julio | Reduan Dris
G.S.
16 ago 2026 - 07:00

El periodista marroquí Ahmed Biyuzan cruzó a Ceuta tras la entrada masiva del 30 de julio para conocer sobre el terreno las motivaciones que llevaron a sus compatriotas a colarse por la frontera y ser testigo de las condiciones de vida que llevan desde que accedieron a la ciudad. Como parte de un “informe de campo” que difundió en sus redes sociales la pasada semana, el reportero realiza una categorización de los perfiles de personas que formaron parte de la avalancha.

La principal diferenciación la hace entre sexos. Por un lado, las mujeres, muchas de ellas “menores de edad”, algunas “niñas muy pequeñas” en una situación “muy triste”. Hasta el extremo de ser forzadas para “entrar en redes de prostitución”. “Hablando con ellas y viendo su comportamiento, parece que se rindieron a una realidad que se les impuso, sea por la fuerza o por voluntad, para entrar en redes de prostitución o bajo amenazas y violaciones”, reconoce. Según el periodista, esta realidad le fue confirmada por los vecinos de Ceuta a cargo de las organizaciones sociales y asociaciones vecinales que han alimentado y ayudado a los migrantes.

Por otro lado, el grupo de los hombres. Los diferencia en tres: los hijos de “familias marroquíes respetables”, que vienen con dinero; los “jóvenes con buen comportamiento”, de origen humilde, que dejaron sus trabajos en busca de un futuro mejor; y “el grupo más peligroso”. Sobre los primeros explica que, en su mayoría, proceden “del norte de Marruecos, de familias con buena educación, buenos valores y "tamaghribia".

“Algunos vienen de familias con dinero y viven con familias ceutíes por lazos familiares o pagan por cama y comida mientras esperan una solución. Si se toma la decisión de expulsarlos, ellos serán las mayores víctimas de esta situación”, opina Biyuzan.

Lo segundos son chavales que trabajaban en Tetuán y Castillejos en cafés, tiendas y oficios. “Dejaron su trabajo y se unieron a los miles que entraron en la avalancha de los días 30 y 31 de julio de 2026”.  Según explica, entre estos hay quienes “buscan regularizar su situación para ayudar a sus familias”. “Son el tipo de jóvenes comprometidos y luchadores que queremos que tengan éxito”, valora. También habla de otros que “ya tenían una buena situación en Fnideq y no necesitan trabajar en España”. Y, según dice, “solo buscan "papeles de residencia", aunque les cueste mucho dinero”.

En este punto, y antes de describir el tercer grupo, el periodista deja claro lo siguiente: “Insisto: vivir en España es muy difícil. Quien piensa que hay trabajo y lujo allí está muy, muy equivocado”. Los dos grupos ya detallados, según dice, son minoritarios “comparados con el tercero”. El de los delincuentes y ex presidiarios y los adictos al alcohol y a las drogas.

Los más peligrosos

“El grupo más peligroso”. Así califica el periodista marroquí al grupo de personas que, según afirma tras estar con ellos durante días en Ceuta, “es la mayoría que entró en esa avalancha”. El grupo se divide, a su vez, en otros dos. En primer lugar, los expresidiarios y delincuentes. Procedentes de “barrios de Tánger, Fez, Casablanca, Salé y otras ciudades marroquíes” y “son los que asaltan a la gente, les roban con violencia y les quitan su dinero y pertenencias. Van armados con espadas y palos, y sus actos salieron en muchos videos en nuestro querido país”.

“Siguen con esa mentalidad criminal hasta ahora. Los vi y grabé en Ceuta. Creen que solo conseguirán lo que quieren con violencia verbal y física, incluso estando ya en Ceuta. No aprendieron la lección ni intentaron cambiar”, continúa describiendo el reportero, quien lanza las siguientes preguntas: “¿Estos van a ser nuestros representantes en Europa? ¿Este es el modelo con el que vamos a luchar contra la campaña racista contra los marroquíes en España y en Europa?”.

El segundo subgrupo es el de los adictos a las drogas y al alcohol. “Ahora piden limosna en Ceuta, no para comer o beber, sino para comprar "bebida" de otro tipo. Tenemos videos y testimonios de consumo de todo tipo de alcohol, en lugar de pensar en el objetivo por el que salieron de su país”, relata. Según dice, a pesar de esto, “la gente de Ceuta mostró una gran solidaridad”. “No dejaron a ningún marroquí ni a ningún otro inmigrante sin cama, manta o comida. Incluso las calles de los barrios con alta población musulmana marroquí están llenas de ellos”, narra.

“Pero, por desgracia, la mayoría de este último grupo sigue aferrada a la violencia y a la delincuencia, contra los vecinos de Ceuta y contra sus propios compañeros inmigrantes. No tienen oficio, ni profesión, ni moral, ni comportamiento civilizado. Incluso creen que los ceutíes están obligados a darles comida y bebida”, añade.

La conclusión de Ahmed Biyuzan es, primero, que lo que vio en Ceuta “es doloroso”. “Hay víctimas reales: niñas pequeñas que perdieron su futuro, y jóvenes respetables que buscan una oportunidad digna. Y enfrente hay un grupo que destruyó la imagen del inmigrante marroquí y creó miedo y caos”, cuenta.

Recuerda que “Ceuta hoy no es el paraíso de la riqueza”. “Es una ciudad pequeña y saturada, y su gente, a pesar de la presión, abrió su corazón. Pero si sigue existiendo este grupo de delincuentes, se acabará cualquier esperanza de solución y la ciudad se convertirá en un campo de enfrentamientos constantes”, afirma. Su mensaje final es el siguiente: “La dignidad no se pide en la calle. Emigrar no es huir de la ley para caer en el crimen. Y quien busca un futuro, que lo construya primero en su país, o que respete las leyes del país al que llegó”.

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