La crisis de julio en tres fases: el análisis del Estado Mayor de la Defensa

Crisis migratoria

Un informe del EMAD detalla que existieron llamamientos en las redes sociales a atacar infaestructuras críticas de la ciudad

Imagen tomada en la frontera con Marruecos el pasado 30 de julio
Imagen tomada en la frontera con Marruecos el pasado 30 de julio | INMA MARTÍNEZ
Redacción
26 ago 2026 - 11:31

La crisis migratoria que golpeó a Ceuta el pasado 30 de julio habría estado acompañada de llamamientos en redes sociales para atacar infraestructuras críticas de la ciudad autónoma. Según un informe del Estado Mayor de la Defensa (EMAD) en poder del Ministerio de Defensa, entre las acciones promovidas figuraba un posible sabotaje de la red eléctrica con la intención de provocar un apagón de grandes dimensiones y agravar la situación de inestabilidad.

Los mensajes difundidos en internet animaban a grupos especializados a dirigir sus acciones contra Ceuta como represalia por la supuesta falta de apoyo a los inmigrantes que habían entrado irregularmente en la ciudad. El objetivo, de acuerdo con la documentación militar, habría sido aprovechar la situación de máxima tensión para generar un escenario de mayor caos.

El informe divide la crisis en tres etapas. La primera se sitúa el 8 de julio, después de la sentencia del Tribunal Supremo relativa a la devolución a Marruecos de las personas que accedieran a Ceuta a nado. A partir de entonces, determinadas narrativas comenzaron a ganar fuerza en las redes sociales, especialmente entre los jóvenes. Los servicios de inteligencia atribuyeron parte de esa propagación a las redes vinculadas al tráfico de personas.

La segunda fase corresponde al 30 de julio, cuando miles de personas lograron atravesar la frontera. Los primeros en conseguirlo difundieron vídeos en redes sociales en los que animaban a otros a seguir sus pasos. También aparecieron mensajes reivindicando la pertenencia marroquí de Ceuta y Melilla, contenidos que contribuyeron a multiplicar el efecto llamada.

La tercera etapa se desarrolló después del episodio fronterizo y estuvo marcada por el retorno de miles de personas a Marruecos. En ese contexto proliferaron mensajes dirigidos contra diferentes colectivos de la ciudad, incluidos ciudadanos musulmanes de Ceuta, a los que se responsabilizaba de no haber prestado suficiente ayuda a los inmigrantes. Fue durante esta última fase cuando, según el documento del EMAD, las amenazas se extendieron a las infraestructuras consideradas estratégicas. Los llamamientos incluían la posibilidad de realizar ciberataques y acciones contra el sistema de distribución eléctrica con el propósito de dejar sin suministro a buena parte de la ciudad.

La existencia de este informe fue dada a conocer por la ministra de Defensa, Margarita Robles, durante su comparecencia en el Congreso ayer martes. Robles defendió la actuación del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) y de las Fuerzas Armadas durante los días previos al asalto.

La titular de Defensa confirmó que el CNI había trasladado información a la Delegación del Gobierno en Ceuta antes de los acontecimientos del 30 de julio y sostuvo que los organismos de inteligencia habían cumplido con las funciones que tenían encomendadas. Sus declaraciones coincidieron con una nueva controversia dentro del Ejecutivo. Mientras Robles defendía la actuación de los servicios de inteligencia, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, mantenía que no existió ningún informe que anticipara de forma específica una crisis de las dimensiones que finalmente se produjo.

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