La crisis migratoria de Ceuta provoca una oleada de reacciones en Europa y reabre el debate sobre Schengen
Crisis migratoria
Países como Italia, Finlandia, Francia y Suecia han mostrado su preocupación por los sucesos que se están registrando en la ciudad
Ceuta/ La crisis migratoria que atraviesa Ceuta ha desencadenado una contundente respuesta política en varios países europeos, cuyos dirigentes han reclamado un mayor control de las fronteras exteriores de la Unión Europea e, incluso, han planteado revisar la aplicación del espacio Schengen con España tras la llegada de más de 49.000 personas desde Marruecos en apenas 48 horas.
La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, ha anunciado que su Gobierno estudia la adopción de medidas extraordinarias para reforzar la seguridad fronteriza, entre ellas la posibilidad de suspender temporalmente Schengen con España. En la misma línea se ha pronunciado el ministro italiano de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, quien ha defendido esa medida y ha atribuido el aumento de las llegadas a la política de regularización de inmigrantes impulsada por el Ejecutivo español.
Las declaraciones de Tajani provocaron la inmediata reacción del ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, que anunció la convocatoria del embajador italiano en Madrid al considerar que las afirmaciones de su homólogo eran impropias de un país socio y no se ajustaban a la realidad de lo ocurrido.
A las críticas italianas se ha sumado Finlandia. La ministra del Interior, Mari Rantanen, ha respaldado la propuesta de Meloni y ha sostenido que España ha fracasado en la protección de la frontera exterior de Schengen, instando al resto de países europeos a apoyar una respuesta común.
Francia también ha reaccionado al incremento de la presión migratoria. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha ordenado reforzar los controles en la frontera franco-española y ha activado la Fuerza Fronteriza de Intervención Rápida, al tiempo que mantiene un contacto permanente con el ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para seguir la evolución de la situación. Por su parte, la líder de Agrupación Nacional, Marine Le Pen, ha responsabilizado al Gobierno español de favorecer la llegada masiva de inmigrantes.
También los Países Bajos han expresado su preocupación por la situación en Ceuta y han reclamado a España y Marruecos que refuercen la vigilancia de la frontera exterior de la Unión Europea. En términos similares se ha pronunciado el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, quien ha instado a las autoridades españolas a recuperar el control de la situación y ha advertido de que Suecia está preparada para adoptar medidas si la crisis llega a afectar a su seguridad.
Frente a estas posiciones, la Comisión Europea ha ofrecido ampliar su apoyo a España con asistencia financiera, técnica y operativa, incluida la movilización de Frontex, además de intensificar los contactos con Marruecos para tratar de frenar las salidas hacia territorio español.
La reacción internacional se produce mientras Ceuta continúa afrontando una situación de fuerte presión migratoria, con el despliegue del Ejército y de la Guardia Civil, los recursos de acogida desbordados y al menos 19 personas fallecidas durante los intentos de alcanzar la ciudad a nado.