CSIF reivindica la "fuerza invisible" de la sanidad ceutí
Crisis migratoria
El sindicato valora la labor desarrollada durante la crisis por profesionales como los técnicos en cuidados de Enfermería, los vigilantes de seguridad, el personal de gestión y servicios o los técnicos de radiodiagnóstico
El sindicato CSIF ha querido poner el foco en los profesionales que, pese a desempeñar un papel esencial en la atención sanitaria, suelen quedar fuera del protagonismo público. El sindicato reivindica el trabajo de Técnicos en Cuidados de Enfermería (TCE), Técnicos Superiores, Celadores, personal de gestión y Vigilantes de Seguridad durante la extraordinaria presión asistencial registrada en Ceuta a raíz de los acontecimientos del pasado 30 de julio.
CSIF considera que la respuesta ofrecida por la sanidad ceutí fue posible gracias a un engranaje multidisciplinar en el que cada categoría desempeña una función determinante. Frente al protagonismo habitual de médicos y enfermeros, la organización sindical destaca el papel de quienes sostienen buena parte de la logística, la atención, el diagnóstico, los traslados y la seguridad en los centros sanitarios.
Entre estos profesionales, los Técnicos en Cuidados de Enfermería afrontaron directamente buena parte de la sobrecarga asistencial, además de encargarse de la reposición constante de material clínico para evitar interrupciones en los boxes. En algunos casos, sus conocimientos lingüísticos les llevaron también a ejercer como apoyo para la comunicación con pacientes.
Halima, TCE de Urgencias con más de 15 años de experiencia, resume la dimensión de aquella jornada: “El desgaste no es solo físico, sino mental: llego a casa agotada”. La profesional señala además que los refuerzos existentes terminan en ocasiones destinados a cubrir vacaciones o libranzas y que, durante aquella situación, llegaron a desempeñar funciones de traducción para grupos de 30 o 40 personas.
Los Técnicos Superiores de Radiodiagnóstico y Laboratorio también desempeñaron un papel fundamental. El personal de Rayos tuvo que absorber durante las primeras horas un volumen muy elevado de pruebas traumatológicas urgentes, mientras que posteriormente la presión se trasladó al Laboratorio de Análisis Clínicos, encargado de agilizar las pruebas necesarias para la confirmación diagnóstica de las personas ingresadas. A ello se suman las pruebas dentales que continúan realizándose para determinar la edad de algunas de las personas atendidas.
El personal de gestión y servicios, incluidos administrativos y celadores, se encargó de garantizar el registro y el traslado de pacientes en un contexto marcado por un volumen excepcional de asistencias. La barrera idiomática convirtió además a algunos trabajadores con conocimientos de dariya o árabe en un apoyo fundamental para recabar información y facilitar la atención.
Una auxiliar administrativa recuerda que en algunos momentos “no tuvimos tiempo ni de registrar a los pacientes dado el gran volumen de estos”, y señala que el conocimiento de dariya facilitó tanto la toma de datos como la atención. La trabajadora apunta también a la necesidad de una mayor coordinación entre las distintas categorías profesionales.
En el caso de los celadores, su intervención estuvo especialmente vinculada a los momentos más críticos. Jadilla, celadora, describe aquella experiencia como “una situación límite: sangre por todos lados y fracturas”. Su dominio del árabe, añade, permitió contribuir a organizar parte del caos generado.
CSIF destaca asimismo la labor de los Vigilantes de Seguridad, que actuaron como elemento de protección en los accesos y salas de espera. Según el sindicato, estos profesionales tuvieron que intervenir durante momentos de máxima tensión para preservar la seguridad tanto de pacientes como de trabajadores, llegando incluso a sufrir agresiones mientras desempeñaban sus funciones.