Desalojan la pista del Centro Ecuestre para montar el campamento de acogida
Acogida de migrantes
Javier Soria ha tenido que sacar su caballo de la zona de entrenamiento, donde, junto al aparcamiento, se colocarán las tiendas para acoger a los migrantes que siguen viviendo en la calle
Javier Soria cruzó las puertas del Centro Ecuestre de Ceuta a las siete de la mañana de este miércoles. Se dirigió a la cuadra donde descansa su caballo blanco, le colgó el cabezal y lo llevó a la pista de equitación. Trataba de impedir un destino que está escrito desde el lunes, cuando la ministra de Migraciones anunció que aquel espacio se usará para la acogida de una parte de los miles de migrantes que viven en la calle desde finales de julio. Los usuarios de la Hípica se concentraron ayer para protestar contra la orden que Soria se negaba a aceptar a primera hora del día de hoy. Permaneció en el picadero cuya reconstrucción costó “200.000 euros” hasta que la Policía Nacional tuvo que pedirle que lo desalojara. Salió él y entró una máquina excavadora que se encargará de poner a punto el lugar para la instalación de tiendas de campaña.
“En menos de cinco minutos entrarán las máquinas y lo destrozarán todo. Todo lo que tenemos. Todo. Es increíble”, lamentaba Javier mientras guiaba al caballo fuera de la pista deportiva. A lo largo de la mañana, extraerán la arena del picadero principal y echarán grava en el suelo, sobre la que colocarán los modulares provisionales de acogida. También instalarán carpas en la zona de aparcamiento. La Hípica es una de las cuatro ubicaciones anunciadas por Elma Saiz para ampliar las plazas en 1.500 más y así ir acabando con la situación de calle en la que se encuentran los más de 8000 migrantes que siguen en la ciudad tras la entrada masiva. Los otros espacios son Loma Colmenar, donde ya han instalado los modulares, el Guano, junto a la playa del Trampolín, y el campo de fútbol de Caballería.
A Javier Soriano, usuario de la Hípica desde hace años, la situación vivida las últimas semanas le resulta, cuanto menos, “extraña”. Tras la agresión marroquí del 30 de julio que supuso la entrada de más de 80.000 personas en un día, los propietarios de los caballos del centro pidieron permiso para sacar a sus animales de allí y ponerlos a salvo. Veían cómo el caos fronterizo se traducía en un incremento de la inseguridad en los aledaños del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), justo donde se ubican las instalaciones ecuestres. Les negaron la petición alegando motivos de seguridad. Tuvieron a los caballos 15 días “encerrados en las cuadras”.
Una vez la situación fue poco a poco controlándose, les permitieron sacar a los animales a tomar el aire. Y, al día siguiente, los medios de comunicación informan de que aquel será uno de los lugares donde acogerán a los migrantes. “Es decir, que antes había mucho peligro y ahora parece que no hay ninguno. Y vamos a tener a la inmigración aquí metida. No digo que no los reubiquen en un sitio decente, pero este no es el lugar”, comenta en declaraciones ofrecidas a El Pueblo de Ceuta.
No está en contra de que los reubiquen “en un sitio decente”, pero cree que ese no es el lugar idóneo. “Hay niños pequeños, animales… Tenemos muchos chiquillos con necesidades especiales que vienen a Hipoterapia. Y nos han quitado ese derecho. Nosotros tenemos nuestros derechos. No solamente los inmigrantes. Somos personas, no solamente ellos. Que los reubiquen en otro sitio”, protesta.
Los caballos y los niños
“Los caballos y los niños también importan”, reza la pancarta que Javier Soriano llevó esta mañana a la Hípica. La misma que las familias portaron este martes en la concentración celebrada a las puertas del centro para protestar contra la medida. Una sobre la que supieron por medio de la prensa, ya que ninguna autoridad les consultó. “Nos hemos tenido que enterar por los medios de comunicación. No ha habido nadie que nos diga fechas ni nada. No tenemos ninguna información”, critica el usuario.
A partir de ahora, los caballos deberán permanecer en sus cuadras, y podrán hacer uso de otra pista, algo más pequeña. Los migrantes irán ubicados en la “pista de arriba”, y ellos deberán quedarse con “la de abajo”. El problema es que para ir al picadero que sí podrán usar para entrenar deben pasar por la zona donde se instalará el campamento. Ambas están separadas por “uno o dos metros”. “No sabemos cómo vamos a hacerlo para acceder a la pista. Es algo totalmente contradictorio”, lamentó Soriano.
Teme que la concentración de centenares de migrantes allí conlleve “peleas” e incidentes que puedan afectar a los caballos. Y se pregunta si de verdad no había otra ubicación posible. “Hay muchos sitios. Centros militares, descampados… En la famosa playa del Trampolín han puesto duchas, urinarios para hacer sus necesidades y hay una explanada bastante grande para que tengan que reubicarlos aquí. En una pista que ha costado más de 200.000 euros. Y no hemos llegado ni a usarla. Y ahora quieren entrar con las excavadoras a destrozarla…”, se quejó. “Es increíble cómo nadie en esta ciudad nos está ayudando”.