España se pone en pie por Ceuta y convierte el Día de la Ciudad en una gran muestra nacional de solidaridad
MANIFESTACIONES
Más de 260 municipios españoles se movilizan en una jornada histórica para trasladar a los ceutíes un mensaje de cariño, unidad y solidaridad
CEUTA/ Ceuta ha celebrado este 2 de septiembre, Día de la Ciudad, acompañada por miles de españoles que, desde distintos puntos del territorio nacional, han salido a las calles para trasladar a los ceutíes un mensaje sencillo pero poderoso: no estáis solos. Las concentraciones convocadas por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) han llevado la bandera y el nombre de Ceuta a plazas y puertas de ayuntamientos de más de 260 municipios, en una jornada que ha desbordado los límites de la ciudad autónoma para convertirse en una expresión de solidaridad de toda España.
Desde Madrid hasta Canarias, pasando por Andalucía, Castilla-La Mancha, la Comunidad Valenciana, Murcia, Castilla y León o Cataluña, ciudadanos de todas las edades han querido sumarse a una jornada marcada por la emoción y por la defensa de una ciudad que, durante las últimas semanas, ha vivido una situación extraordinariamente complicada. Madrid, Sevilla, Málaga, Guadalajara, Badajoz, Jerez de la Frontera, Móstoles, Badalona, Antequera, Alcobendas, Santiago de Compostela, Jaca, Rubí, San Sebastián de los Reyes, Tres Cantos, Colmenar Viejo, Paracuellos de Jarama, San Agustín del Guadalix, Algete, Totana o Santa Cruz de La Palma son algunos de los municipios que han respondido al llamamiento.
En cada una de esas plazas se ha repetido, con diferentes acentos y bajo distintas banderas, una misma idea: Ceuta forma parte de España y los ceutíes merecen sentir el respaldo del país entero. Ha sido una jornada en la que las distancias han parecido mucho más cortas y en la que el Estrecho no ha servido de separación, sino de puente entre una ciudad que pedía ayuda y una sociedad que ha querido hacerle saber que estaba escuchando.
La presidenta de la FEMP y alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, había defendido que las concentraciones nacían para trasladar “cariño, apoyo y solidaridad” a los ceutíes y para recordar que “lo que le pasa a Ceuta le pasa a España”. También había llamado a dejar a un lado las siglas políticas y a convertir la jornada en una demostración de unidad. Y así, más allá de las disputas políticas que inevitablemente han acompañado a la convocatoria, las imágenes de las concentraciones han dejado una estampa mucho más sencilla: ciudadanos mirando hacia Ceuta y diciendo que su sufrimiento no les resulta indiferente.
Especialmente significativa ha sido la respuesta llegada desde Andalucía, una tierra unida históricamente a Ceuta por el mar, pero también por vínculos familiares, económicos y sentimentales. Localidades como Jerez, Málaga, Antequera o Badajoz han querido acercarse simbólicamente a la ciudad autónoma. En otros puntos del país, como Alcobendas, San Sebastián de los Reyes, Tres Cantos o Colmenar Viejo, las plazas también han acogido concentraciones de apoyo. Y desde Canarias, Santa Cruz de La Palma se ha sumado igualmente a una movilización que ha tenido eco en territorios muy alejados geográficamente de Ceuta.
Pero quizá lo más importante de esta jornada no sean las siglas, los partidos ni quién haya convocado cada concentración. Lo verdaderamente relevante es que Ceuta ha conseguido que su nombre resuene hoy en cientos de municipios españoles. En calles grandes y pequeñas, en capitales y pueblos, miles de personas han dedicado unos minutos de su jornada a mirar hacia el sur y recordar que detrás de las cifras, de los debates políticos y de las noticias hay una población que lleva semanas viviendo con preocupación e incertidumbre.
Y en Ceuta, donde cada 2 de septiembre se celebra el orgullo de ser una ciudad española, ese gesto ha adquirido un significado especial. Porque este año la celebración ha llegado acompañada de una de las situaciones más difíciles que recuerda la ciudad. Frente a la preocupación, España ha respondido con cercanía. Frente al aislamiento que muchas veces produce una frontera, ha aparecido una imagen de unión. Y frente a la sensación de que Ceuta podía sentirse sola, cientos de plazas españolas han respondido con un mismo mensaje.
Ceuta no está sola
Ese ha sido, por encima de cualquier discurso político, el verdadero protagonista de una jornada histórica. Un abrazo que ha viajado desde las ciudades y pueblos de la Península hasta Canarias, que ha cruzado el Estrecho y que ha llegado a una ciudad que hoy, más que nunca, necesitaba sentir que al otro lado había alguien dispuesto a escucharla.
En su Día, Ceuta ha recibido algo más que felicitaciones. Ha recibido el abrazo simbólico de miles de españoles. Un abrazo que no entiende de kilómetros y que, durante unas horas, ha hecho que toda España mirase hacia una pequeña ciudad del norte de África para decirle algo que los ceutíes necesitaban escuchar: estamos con vosotros.