Crisis migratoria
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Agresión a Ceuta
En la frontera del Tarajal reina la calma desde primera hora de la mañana. A partir de la medianoche del anunciado 15 de agosto, el único movimiento observable alrededor del espigón ha sido y es el de las semirrígidas de la Marina Real Marroquí, los agentes en tierra de las Fuerzas Auxiliares del país vecino y los militares, guardias civiles y policías que controlan el perímetro a este lado. Hasta el momento, el dispositivo de seguridad desplegado en ambos suelos ha conseguido frustrar cualquier intento de acceso a la ciudad autónoma. Esta vez sí, Marruecos ha decidido presumir de poderío y colaboración para frenar la entrada masiva anunciada en redes sociales para este sábado, lanzando un mensaje claro: si Mohamed VI, nadie se echa al agua.
Durante toda la madrugada no se ha producido ninguna entrada y la situación se ha mantenido estable durante las primeras horas de la mañana. El enorme despliegue de efectivos, especialmente en el lado marroquí, ha convertido el perímetro fronterizo en una zona prácticamente infranqueable. Marruecos ha activado un dispositivo de seguridad sin precedentes en las inmediaciones de Ceuta. La respuesta de las autoridades del país vecino se ha extendido mucho más allá del propio paso fronterizo del Tarajal, con controles y efectivos desplegados desde Castillejos, a apenas dos kilómetros del perímetro.
La Marina Real marroquí ha activado seis embarcaciones semirrígidas para vigilar el litoral y evitar que se produzcan intentos de entrada por vía marítima. En tierra, miles de efectivos de las Fuerzas Auxiliares, de las unidades especializadas en la contención de masas, controlan los principales puntos de acceso.
A este dispositivo se suma la Gendarmería marroquí, que mantiene vigilada la zona montañosa y los caminos que conducen hacia la frontera. El objetivo es impedir que los grupos de personas que puedan concentrarse en las inmediaciones de Castillejos consigan aproximarse al perímetro fronterizo. Las cámaras de RTVE desplegadas en la zona han captado durante las primeras horas de este sábado a grupos de migrantes intentando avanzar por el monte en dirección a Ceuta. Sin embargo, las dificultades para continuar su recorrido son evidentes ante la presencia de los agentes marroquíes, que mantienen un férreo control de los accesos.
El dispositivo marroquí no se ha limitado al perímetro del Tarajal. Las autoridades han establecido un primer filtro en Castillejos, donde se han intensificado los controles para impedir que grupos de migrantes puedan avanzar hacia la frontera.
La localidad, situada a escasos dos kilómetros del paso fronterizo, permanece fuertemente vigilada desde las últimas horas. La presencia de militares, gendarmes y efectivos de las Fuerzas Auxiliares se ha multiplicado ante los llamamientos realizados en redes sociales. "Castillejos está tomada por los militares y los gendarmes", aseguraba a este periódico ceutí que viajó a Marruecos durante estos últimos días.
El objetivo de este primer cordón de seguridad es precisamente evitar que las concentraciones puedan alcanzar el entorno del Tarajal. De este modo, las autoridades marroquíes han establecido diferentes líneas de contención antes de llegar al perímetro fronterizo.
A este refuerzo se suma una nueva barrera metálica de unos cuatro metros de altura instalada durante los últimos días en las proximidades de la frontera. Las autoridades marroquíes han colocado también concertinas a lo largo de este nuevo cerramiento, situado en la vía que conecta Fnideq con el paso fronterizo de Ceuta. La infraestructura busca impedir que posibles concentraciones de personas puedan aproximarse directamente al entorno fronterizo y dificultar cualquier intento de salto o acceso por tierra.
En el lado español, el dispositivo permanece igualmente activo desde la pasada noche. La Guardia Civil mantiene desplegado al Servicio Marítimo en aguas próximas a la frontera, con embarcaciones destinadas a detectar y evitar posibles intentos de entrada por el mar. En tierra, efectivos de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas participan en las labores de vigilancia y control del perímetro. El objetivo es impedir que cualquier grupo pueda aproximarse a los espigones o superar las barreras fronterizas.
La calma registrada durante la madrugada y las primeras horas del sábado contrasta con la preocupación generada durante los últimos días ante los mensajes difundidos a través de redes sociales sobre un posible nuevo intento de entrada masiva en torno al 15 de agosto.
El refuerzo se produce apenas dos semanas después de la entrada masiva registrada el 30 de julio. Durante aquella jornada, decenas de miles de personas intentaron acceder a Ceuta a través de diferentes puntos, una cifra que la ministra de Defensa, Margarita Robles, elevó a 80.000 personas durante su visita a la ciudad autónoma el pasado miércoles.
Desde entonces, las autoridades españolas y marroquíes han mantenido reforzada la vigilancia en el entorno fronterizo ante la posibilidad de nuevos intentos de entrada.
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