Crisis migratoria
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Crisis migratoria
La zona administrativa de la nave del Tarajal destinada a albergar el Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) ya ha comenzado a utilizarse para realizar reseñas policiales de migrantes, pese a que el conjunto de la instalación continúa todavía en proceso de acondicionamiento.
La parte de la nave reservada a la Policía Nacional se encuentra ya totalmente acondicionada, lo que ha permitido comenzar a desarrollar en estas dependencias las labores de reseña y filiación, que también continúan realizándose en la Jefatura Superior de Policía de Ceuta. De esta forma, las autoridades han optado por poner en funcionamiento de manera anticipada la zona que ya está preparada, sin esperar a que concluyan los trabajos del resto del futuro dispositivo.
La decisión se produce en un momento en el que la prioridad de las administraciones es acelerar la identificación de los migrantes que todavía permanecen en diferentes puntos de la ciudad después de la llegada masiva registrada a finales de julio. La presión migratoria provocó en los primeros días una situación excepcional en Ceuta, con miles de personas llegadas de forma irregular desde Marruecos y una importante presencia de migrantes en las calles, espacios públicos y zonas próximas a los dispositivos de acogida.
La habilitación progresiva del CATE pretende precisamente contribuir a ordenar esta situación. El centro no está concebido únicamente como un espacio destinado a realizar la filiación policial, sino como un dispositivo de primera atención en el que, una vez se encuentre plenamente operativo, se concentrarán diferentes actuaciones vinculadas a la llegada de personas migrantes, desde el triaje inicial hasta la atención sanitaria y humanitaria y las actuaciones administrativas correspondientes.
El funcionamiento del CATE está vinculado además al denominado Plan Estatal de Respuesta ante Inmigración y al modelo de actuación previsto para situaciones de llegada masiva. En este dispositivo se realiza una primera valoración de las personas que acceden irregularmente a territorio español, se comprueba su identidad y situación y se determina, en función de cada caso, la respuesta posterior, con una permanencia máxima prevista de 72 horas. El objetivo es que estas actuaciones se desarrollen de forma ordenada y coordinada entre los distintos servicios implicados.
La necesidad de disponer de un espacio de estas características se hizo especialmente evidente después de la crisis migratoria desencadenada el pasado 30 de julio, cuando la presión sobre el perímetro fronterizo y los accesos a la ciudad alcanzó una dimensión extraordinaria. Desde entonces, las administraciones han tenido que desplegar distintos dispositivos para atender a los migrantes, mientras las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad mantienen el refuerzo de la vigilancia fronteriza y se han habilitado recursos extraordinarios para hacer frente a la emergencia.
La situación también ha obligado a reforzar la respuesta sanitaria y humanitaria. Organizaciones sociales, servicios públicos y entidades locales han participado durante estas semanas en la atención a las personas que quedaron en la ciudad, mientras se han sucedido las actuaciones para tratar de descongestionar los espacios de acogida y localizar soluciones para quienes permanecían fuera de los dispositivos habilitados.
En este contexto, la entrada en funcionamiento parcial de la zona policial del futuro CATE supone un primer paso para normalizar uno de los procedimientos considerados esenciales: la identificación y filiación de las personas que todavía no han completado este trámite. Las fuentes consultadas han señalado que el hecho de que comiencen ya las reseñas responde precisamente a la necesidad de ganar tiempo y avanzar en la atención de los migrantes mientras se culmina el acondicionamiento del conjunto de la instalación.
La Delegación del Gobierno mantiene el compromiso anunciado de que el CATE pueda estar operativo al cien por cien antes de que finalice agosto. Hasta entonces, la nave del Tarajal seguirá compatibilizando los trabajos de acondicionamiento con la actividad policial ya iniciada, en un intento de que la infraestructura pueda comenzar a cumplir de forma progresiva la función para la que ha sido concebida.
El objetivo último es que el dispositivo permita centralizar y ordenar las primeras actuaciones tras la llegada de los migrantes y evitar que la falta de un recurso específico obligue a mantener durante más tiempo en las calles a personas que todavía tienen pendiente completar su filiación y pasar por los distintos procedimientos de atención y valoración.
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