El Gobierno acelera el plan para sacar a los migrantes de las calles de Ceuta en dos semanas y agilizar las devoluciones
CRISIS MIGRATORIA
El Ejecutivo habilitará nuevos espacios de acogida en un plazo máximo de dos semanas, refuerza el dispositivo policial y solicita apoyo a Frontex para acelerar la clasificación de los migrantes
El Gobierno ha decidido acelerar el dispositivo puesto en marcha para hacer frente a la crisis migratoria de Ceuta, con el objetivo de que en un plazo máximo de dos semanas los migrantes que permanecen en las calles y playas de la ciudad dispongan de espacios habilitados donde alojarse y recibir atención.
La decisión llega después de una semana marcada por el aumento de la tensión social y por los incidentes registrados entre algunos vecinos y migrantes. El Ejecutivo considera que acabar con la presencia de personas durmiendo en espacios públicos es una de las principales medidas para reducir la presión existente en la ciudad y recuperar progresivamente la normalidad.
Para ello, Gobierno y Ciudad Autónoma han cerrado ya la selección de nuevos emplazamientos destinados a acoger temporalmente a los migrantes. Los espacios elegidos requieren trabajos de acondicionamiento, aunque las actuaciones serán considerablemente menores que las necesarias en otras alternativas estudiadas anteriormente.
Decenas de técnicos y trabajadores de Tragsa trabajan ya para habilitar estos lugares con camas, cubiertas, baños, duchas y comedores, con la intención de que puedan comenzar a funcionar lo antes posible. La elección de los emplazamientos ha estado condicionada también por la necesidad de reducir el impacto sobre las zonas residenciales. El Gobierno y la Ciudad han buscado ubicaciones alejadas de los vecinos, aunque esta circunstancia puede complicar la gestión diaria del dispositivo.
Paralelamente, Interior pretende agilizar los procedimientos administrativos que permitan determinar la situación de las personas llegadas a Ceuta y, especialmente, tramitar las devoluciones de aquellos migrantes que no puedan permanecer legalmente en España. El dispositivo se reforzará con policías especializados e intérpretes, mientras que determinadas entrevistas vinculadas a los procedimientos podrán realizarse por vía telemática. La fórmula permitirá que agentes y traductores participen desde fuera de Ceuta y evitará desplazar todavía más efectivos a una ciudad que ya concentra un importante dispositivo policial, militar y asistencial.
En esta misma línea, el Gobierno ha solicitado formalmente la colaboración de la Unión Europea a través de Frontex. La petición pretende contar con personal especializado de otros países para apoyar las tareas de clasificación y agilizar los trámites relacionados con las posibles devoluciones. El Ejecutivo busca así reducir los tiempos de gestión sin necesidad de incrementar todavía más la presencia física de profesionales en Ceuta.
Dentro del refuerzo del dispositivo se encuentra también la puesta en marcha de un centro específico en Ceuta destinado a centralizar los procedimientos de solicitud de asilo y devolución. El espacio podría estar operativo en los próximos días y dispondrá incluso de algunas camas para que determinadas personas puedan permanecer hasta 72 horas mientras finalizan sus trámites. Desde el Gobierno recuerdan que estos procedimientos requieren instalaciones adecuadas y sistemas informáticos protegidos, por lo que no pueden desarrollarse simplemente en los lugares donde actualmente permanecen los migrantes.
Para coordinar esta nueva fase de la respuesta, la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, se ha desplazado a Ceuta y dirigirá sobre el terreno el operativo desplegado por el Ministerio del Interior. La decisión se produce después de la primera reunión del mando único de la crisis, presidida por Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno participó en el encuentro desde La Moncloa, mientras que el presidente de Ceuta, Juan Vivas, lo hizo desde la propia ciudad.
En esa reunión se dio por cerrada la discusión sobre los espacios de acogida. Después de semanas en las que distintas alternativas habían quedado descartadas, el Ejecutivo y la Ciudad han optado por emplazamientos que puedan acondicionarse con mayor rapidez. El objetivo es que la disponibilidad de estos espacios permita organizar de una manera más eficaz tanto la atención humanitaria como los procedimientos administrativos.
La nueva estrategia se desarrolla además en un contexto de creciente preocupación por los enfrentamientos registrados durante los últimos días. El Gobierno ha reclamado que se condene cualquier episodio de violencia y que se evite que la tensión termine derivando en nuevos incidentes. El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, también ha trasladado públicamente su preocupación por una situación que considera “insostenible” y se ha comprometido a trabajar para frenar los enfrentamientos.
Todos los grupos políticos de la Asamblea han suscrito asimismo un mensaje conjunto contra la violencia. “Los violentos no nos representan, nadie debe tomarse la justicia por su mano”, afirmó Vivas al dar lectura al comunicado.
Uno de los episodios que más preocupación ha generado ha sido el bloqueo de vehículos de Cruz Roja que transportaban alimentos destinados a los migrantes que permanecen en las playas. El Ejecutivo considera especialmente importante evitar que este tipo de situaciones vuelvan a producirse. En paralelo, se ha incrementado la presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de las Fuerzas Armadas en las zonas afectadas, además de reforzarse el dispositivo antidisturbios.
La crisis también ha sido abordada durante las comparecencias públicas de los ministros de Exteriores, Interior e Inclusión. José Manuel Albares, Fernando Grande-Marlaska y Elma Saiz han defendido la actuación del Ejecutivo y han evitado asumir una autocrítica sobre la gestión de la llegada masiva.
Albares ha insistido en la importancia de la cooperación con Marruecos y ha señalado que el país vecino colaboró en las primeras horas de la crisis, cuando, según sus datos, más del 90% de las personas que entraron en Ceuta regresaron posteriormente a Marruecos.
El ministro de Exteriores también ha rechazado que Marruecos pueda ser considerado el principal impulsor de la llegada masiva de migrantes a la ciudad. Por su parte, Marlaska y Saiz han defendido las actuaciones realizadas por sus respectivos departamentos y han sostenido que se adoptaron las medidas que estaban disponibles ante la situación.
No obstante, el refuerzo del dispositivo, la creación del mando único, la llegada de nuevos efectivos y la solicitud de apoyo europeo evidencian un cambio de intensidad en la respuesta del Ejecutivo ante una crisis que ha provocado una fuerte presión social y política en Ceuta.
La prioridad inmediata pasa ahora por habilitar espacios de acogida, sacar a los migrantes de las calles y playas y acelerar los procedimientos administrativos, mientras las Fuerzas de Seguridad mantienen reforzada su presencia para evitar que la tensión social vuelva a desembocar en enfrentamientos.