La Guardia Civil ha rescatado en 31 meses los cadáveres de 94 migrantes
Emergencia en el Estrecho
En 2024, los agentes recuperaban un cuerpo sin vida cada diecisiete días. En lo que va de año, la frecuencia se ha reducido a ocho
Ceuta/ Durante 2024, la Guardia Civil recuperó en Ceuta el cadáver de un inmigrante cada 17 días. Esta frecuencia se redujo el pasado año hasta los 8 días, idéntica a la registrada en lo que va de 2026. Desde enero, los agentes del cuerpo han rescatado 27 cuerpos sin vida, muchos de ellos menores de edad. Esto supone 11 más que en 2025 y 16 más que en 2024 en el mismo periodo.
Estas cifras evidencian la dimensión que en los últimos años ha alcanzado la emergencia migratoria en el Estrecho. Aunque esta estadística no acaba de dar una idea cabal de la proporción de la tragedia, ya que estos números no incluyen las muertes de las personas cuyos cuerpos fueron recuperados al otro lado de la frontera o a centenares de kilómetros de esta parte del continente. Además, hay oenegés que dan cuenta de fallecimientos que no han acabado de ser sancionados por una confirmación oficial. Este es el caso, por ejemplo, de un suceso en el que, según la Asociación Marroquí de Derechos Humanos y Border Resistance, perdieron la vida dos migrantes que trataban de llegar a Ceuta en parapente el pasado día 8.
La comparación con los ejercicios anteriores muestra una evolución clara. En apenas dos años y medio, la Guardia Civil ha contabilizado la muerte de 94 personas en el intento de acceder a Ceuta. En todo 2024 fueron recuperados 21 cadáveres, una cifra que en 2026 ya había sido superada antes de concluir julio. En 2025 el balance anual ascendió a 46 cuerpos, impulsado por el fuerte incremento de hallazgos entre agosto y diciembre. Si la tendencia observada durante los siete primeros meses de 2026 se mantiene durante el resto del año, el ejercicio volvería a situarse en niveles similares a los del año pasado.
2026 comenzó con especial dureza. Enero dejó tres cadáveres, febrero elevó la cifra a seis, convirtiéndose en el mes con más hallazgos hasta la fecha, mientras que marzo y abril registraron tres recuperaciones cada uno. Mayo sumó cuatro nuevos cuerpos y junio fue el único mes sin intervenciones. En lo que va de julio ya habían aparecido ocho cadáveres.
Los escenarios de los hallazgos vuelven a coincidir con los principales puntos de entrada a nado. El Tarajal aparece en tres ocasiones, seguido del Recinto y su entorno, La Almadrabeta, Benzú, Juan XXIII, El Sarchal, Fuente Caballo y el Desnarigado, además de varios rescates en alta mar, lo que evidencia que la presión migratoria se distribuye por prácticamente todo el litoral ceutí.
67 muertes en dos años
La Guardia Civil recuperó durante 2024 21 cadáveres de migrantes en las costas de Ceuta. Aunque la presión migratoria registró momentos de mayor intensidad, el año se caracterizó por un goteo prácticamente constante de hallazgos, con interrupciones puntuales y sin episodios de concentración extrema de víctimas.
El primer mes del año ya anticipó la dureza de la ruta marítima. Enero concentró cuatro cadáveres, recuperados en apenas 23 días entre las zonas del Sarchal, la Ribera, Fuente Caballos y el Recinto. Tras un febrero sin intervenciones, marzo dejó otros dos fallecidos, localizados en Benzú y la Ribera, y abril sumó un nuevo cuerpo en Fuente Caballos. Mayo volvió a cerrarse sin recuperaciones, pero la actividad se reanudó en junio con dos cadáveres, aparecidos en Calamocarro y el Puerto. Julio mantuvo esa misma cifra, con dos nuevos hallazgos en El Chorrillo y Santa Catalina.
El momento de mayor incidencia llegó en agosto, cuando la Guardia Civil recuperó cinco cadáveres en apenas tres semanas. Los hallazgos se sucedieron en El Chorrillo, el Foso, Fuente Caballos, de nuevo el Foso y el Recinto, convirtiendo ese mes en el más trágico del año.
Septiembre registró otros dos cadáveres, encontrados en Juan XXIII y el Desnarigado, antes de que octubre y noviembre transcurrieran sin recuperaciones. El ejercicio concluyó con un nuevo repunte en diciembre, cuando aparecieron tres cuerpos en apenas cinco días entre el Tarajal, el Chorrillo y el Recinto.
En conjunto, el año dejó una media de un cadáver recuperado cada 17 días. Sin embargo, esa frecuencia fue muy desigual. Hubo periodos de varias semanas sin hallazgos y otros, como enero, agosto o finales de diciembre, en los que los cuerpos aparecieron con apenas unos días de diferencia.
La evolución en 2025 fue muy distinta. La Guardia Civil recuperó 46 cadáveres en las costas ceutíes, distribuidos a lo largo de prácticamente todo el ejercicio y con una frecuencia muy superior a la del año anterior.
El año comenzó con cinco cadáveres en enero, localizados en Santa Catalina, el Sarchal y el Recinto. Febrero añadió otros dos, recuperados en La Almadraba y La Sirena, mientras que marzo cerró con tres más, entre ellos uno localizado a doce millas de la Bahía Sur tras la intervención de Salvamento Marítimo. Abril fue el único mes del año sin recuperaciones. A partir de entonces, los hallazgos fueron constantes. Mayo dejó dos cadáveres en la zona portuaria; junio sumó tres más en Santa Catalina, La Almadraba y el Desnarigado; y julio otros dos en el Sarchal y entre Juan XXIII y El Chorrillo.
La situación se intensificó claramente a partir de agosto. Ese mes fueron recuperados seis cadáveres, repartidos entre Calamocarro, Fuente Caballos, Juan XXIII, la Potabilizadora, El Chorrillo y la Almadrabeta.
El episodio más crítico se produjo en septiembre, con doce cadáveres recuperados, prácticamente uno cada dos días. Durante ese mes hubo varias jornadas especialmente dramáticas. El día 5 aparecieron dos cuerpos; el día 10 fueron localizados tres cadáveres en apenas cinco horas, repartidos entre San Amaro y el Sarchal; y el resto del mes continuaron los hallazgos en Juan XXIII, La Almadraba, El Chorrillo y nuevamente el Sarchal. Octubre mantuvo una elevada actividad con cuatro cadáveres recuperados en solo seis días, entre el 10 y el 15 de octubre, en La Ribera, el Recinto Sur, Bahía Norte y Juan XXIII.
Noviembre registró otros cuatro hallazgos, localizados en La Almadraba, el Tarajal, la zona comprendida entre el Recinto y Fuente Caballos y Benzú. Finalmente, diciembre concluyó con tres cadáveres, uno en Benzú y dos más el mismo 30 de diciembre en Calamocarro y el Sarchal.
Solo entre agosto y diciembre aparecieron 29 cuerpos, lo que supone una media próxima a un cadáver cada cinco días durante ese periodo. Septiembre constituyó el momento de mayor presión, concentrando más de una cuarta parte de todos los cadáveres recuperados en el año y encadenando jornadas con múltiples hallazgos en cuestión de horas.