La hostelería ceutí, más allá de la amenaza de la crisis migratoria

Crisis migratoria

Los empresarios alertan de la debilidad del sector en un contexto caracterizado por la falta de mano de obra y por el creciente incremento del precio de los suministros

Terraza de un establecimiento hostelero en el centro de la ciudad
Terraza de un establecimiento hostelero en el centro de la ciudad | El Pueblo
Redacción
10 ago 2026 - 06:37

“La hostelería está pagando todo el pato”. El presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Ceuta, Francisco Blanco, no está precisamente contento. Transcurridos no muchos días del inicio de la mayor crisis social sufrida por la ciudad en su historia reciente, los empresarios ceutíes continúan sumidos en un escenario de incertidumbres que parecen estar lejos de despejarse.

En plena temporada alta del negocio, la hostelería es uno de los sectores que han resultado más golpeados por la situación de desconcierto generada por la entrada irregular en la ciudad de más de 72.000 personas -según datos del Gobierno central- procedentes de Marruecos durante los pasados 30 y 31 de julio.

Francisco Blanco insiste en que el sector necesita una respuesta institucional urgente, y no duda en reclamar tanto al Gobierno central como a la Ciudad Autónoma la puesta en marcha de ayudas extraordinarias que permitan compensar las pérdidas ocasionadas por una situación cuyo control escapa de las manos de los empresarios.

El futuro de la hostelería parece incierto. La inquietud de los empresarios sobre el futuro de su actividad, aunque agravada por los sucesos de los dos últimos días de julio, ya existía previamente. La magnitud de la calamidad que ha golpeado a Ceuta parece, sin embargo, haber relegado las preocupaciones que este sector ya albergaba.

Blanco recuerda que la hostelería ceutí depende fundamentalmente del consumo local y no cuenta con el respaldo de un gran flujo turístico como ocurre en otros destinos nacionales. “Dependemos de la gente de Ceuta, que demasiado bien se porta con la hostelería: no estamos en Algeciras, ni en Marbella, ni en Estepona”, afirma.

Francisco Blanco, presidente de la Asociación de Hostelería en una imagen de archivo
Francisco Blanco, presidente de la Asociación de Hostelería en una imagen de archivo | El Pueblo

Escasez de mano de obra

La escasez de mano de obra cualificada continúa siendo uno de los principales problemas del sector. Más allá de las dificultades derivadas de la crisis migratoria, el presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería considera que el sector arrastra desde hace años un déficit de profesionales que condiciona su crecimiento y dificulta el funcionamiento diario de bares y restaurantes.

Su diagnóstico es rotundo. «No hay camareros, para nada», afirma. La falta de personal no se limita al servicio de sala. Según explica, la situación es aún más complicada cuando se trata de incorporar cocineros, un perfil cada vez más difícil de encontrar.

Blanco rechaza la idea de que esta situación responda únicamente a cuestiones salariales, una crítica que, según argumenta, se ha repetido con frecuencia durante los últimos años. El hostelero vuelve a poner sobre la mesa una reivindicación histórica del sector: la creación de una escuela de hostelería en Ceuta que permita formar a futuros camareros, cocineros y otros profesionales especializados. «Eso ya también lo hemos hablado bastante, pero todavía no se ha hecho nada», lamenta. Aun así, mantiene la esperanza de que el proyecto termine viendo la luz.

El presidente de los hosteleros considera que la formación específica resulta imprescindible para garantizar el relevo generacional y mejorar la calidad del servicio en un sector que continúa siendo uno de los principales generadores de empleo en la ciudad.

A esta carencia se suma otro obstáculo derivado de la propia situación geográfica de Ceuta. Mientras numerosos establecimientos de la península han conseguido cubrir parte de sus vacantes con trabajadores procedentes de otros países, la realidad ceutí presenta mayores dificultades. Blanco recuerda que años atrás era habitual encontrar empleados marroquíes trabajando en la hostelería local, una circunstancia que prácticamente ha desaparecido. «Desde que pusieron los visados aquí no entra nadie. Y los que se fueron no han podido volver», explica.

Esa circunstancia reduce aún más las posibilidades de contratación y deja a los empresarios con un mercado laboral muy limitado para cubrir puestos que, en muchos casos, requieren experiencia y una preparación específica.

Para Blanco, solucionar este problema resulta fundamental si Ceuta aspira a consolidar un sector hostelero competitivo y preparado para aprovechar cualquier oportunidad de crecimiento que pueda surgir en el futuro.

Incremento de los precios

La crisis migratoria ha agravado la situación de la hostelería, pero, según Francisco Blanco, el sector llevaba tiempo soportando una escalada de costes que ha reducido notablemente la rentabilidad de los establecimientos.

El presidente de la Asociación sostiene que el incremento de los precios afecta prácticamente a todos los productos con los que trabajan bares y restaurantes, aunque destaca especialmente el caso del pescado. «Tenemos un pescado que no es que esté caro, está incomprable», afirma. Como ejemplo de la diferencia de precios con la península, explica que «el boquerón que aquí pagamos a ocho euros está a tres cincuenta en Algeciras», una situación que, en su opinión, dificulta competir en igualdad de condiciones.

Según sus cálculos, el precio del pescado se ha incrementado alrededor de un cien por cien, mientras que el de la carne ha experimentado subidas cercanas al 50% o al 60%. A ello añade el encarecimiento del aceite de oliva, las frutas, las verduras y otros productos básicos. «Todo, todo, todo, muchísimo más caro», resume.

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