El impacto emocional en los niños de los sucesos de julio
Crisis migratoria
La infancia, desde las distintas perspectivas de los pequeños extranjeros y los ceutíes, ha sido protagonista y testigo de la crisis migratoria que ha golpeado a la ciudad
“A veces no somos capaces de abandonar nuestra mirada adultocentrista, y nos dedicamos a observar a los niños y a las niñas como si fueran capaces de responder a una situación determinada como nosotros. Pero no pueden”. Entre el ruido de las disputas políticas, las quejas de la ciudanía ceutí alentadas por la sensación de haber sido abandonada por los poderes públicos, el tráfago de los vehículos policiales y el estruendo de sus sirenas, la caótica coreografía de de centenares de migrantes a la carrera y las previsiones de un futuro funesto defendidas por los más agoreros están los niños.
Las estimaciones oficiales, todavía inseguras y susceptibles de ser ampliadas, apuntan a que el número de menores llegados a la ciudad desde el país vecino supera ya con creces el millar. Su estupefacción, cuando no su espanto, converge con la percepción inocente que de los terribles acontecimientos de los que la ciudad ha sido escenario tienen los otros niños, los ceutíes, que han sido testigos de escenas que se escapan a su entendimiento.
“Ahora mismo todavía nos encontramos en una situación de shock, donde las reacciones que en otros momentos serían anormales ahora son normales -explica la decana del Colegio de la Psicología de Ceuta, Dolores Escalante- Tenemos una parte animal que activa nuestro sistema nervioso para defendernos de una manera inconsciente”.
La ruptura de la rutina de los más pequeños, impuesta premeditadamente por los progenitores como una prevención para garantizar la seguridad de sus hijos, constituye, de algún modo, una conmoción que desconcierta a los niños. “En realidad, en estos momentos, a quien hay que preparar, a quien hay que ayudar y sensibilizar es al padre y a la madre o a la figura de referencia del vínculo de apego correspondiente, y eso es porque los niños se fijan en cómo ellos lo gestionan: si yo tengo un papá, una mamá o un abuelo que viven estos sucesos con miedo, el niño lo va a percibir”, continúa Escalante.
Los menores migrantes lo tienen más difícil. La ausencia de esa figura de apego que asuma el papel de protector a una edad temprana puede llegar a condicionar la visión del mundo del niño, su conducta y carácter, su manera de relacionarse con el entorno, su autoconfianza. “Estos niños, más allá de la necesidad que tienen de ser atendidos de inmediato, presentan otra necesidad básica, que es la de contar con un acompañamiento psicológico”, explica la decana del Colegio.
Estos pequeños están expuestos a muy diversas violencias, por si no fueran ya suficiente un historial marcado por experiencias traumáticas derivadas de la separación familiar, la precariedad de su abandono en un país extranjero o las amenazas propias que se ciernen sobre su seguridad por su condición de inmigrante. “Hablamos de resiliencia, de autorregulación: si yo tengo una figura adulta -una madre, un padre, un educador, un profesor, quien sea- que me transmite seguridad y confianza, aunque venga de un entorno complicado, traumático, adverso, mi cerebro puede cambiar con mis experiencias”, apunta Escalante.
Los niños de aquí
Y es que esa figura de apego a la que la psicóloga alude resulta determinante en la percepción de los sucesos que tienen los menores. Los impactantes acontecimientos de estos días han tenido que dejar mella, sin duda, entre muchos pequeños ceutíes. A veces, más que la naturaleza de la crisis de la que han sido testigos, lo que verdaderamente resulta relevante es la forma en la que los adultos de referencia afrontan esta excepcionalidad. Los niños acaban percibiendo el estado emocional de sus padres y reproducen sus reacciones.
Escalante sugiere la adopción de algunas estrategias para acompañar a los menores en sus zozobras. “Lo peor que puedes hacer con un niño es no decirle la verdad, mentirle, porque si haces eso, él fabulará e inventará una realidad que pude resultar bastante peor”, advierte.