Jordi Cañas cree que España tiene que “poner pie en pared” y señalar a Marruecos como “violador”
CRISIS MIGRATORIA
Quien fuera eurodiputado por Ciudadanos y precursor de la resolución europea que denunció el uso de menores por parte del vecino país en 2021 cree que las autoridades no han estado “a la altura” ni son conscientes de la situación de “guerra híbrida”
El exdiputado por Ciudadanos en el Parlamento Europeo Jordi Cañas (Barcelona, 56 años) atiende al teléfono con “preocupación”, “pena” y “hartazgo” por la situación de crisis migratoria histórica que atraviesa Ceuta estos últimos días. Conversa con este diario desde su ciudad natal minutos después de las declaraciones institucionales de Pedro Sánchez y de Juan Vivas de este viernes en la ciudad autónoma, y en el diálogo hace saber que la situación actual responde a una falta de estrategia y de previsión del Estado español, que no ha puesto “pie en pared” ante el país “violador” y “agresor” de su territorio, Marruecos.
Quien también fuera promotor de la resolución aprobada por la Eurocámara el 10 de junio de 2021 que denunció el uso de menores por parte del vecino país en la entrada masiva de mayo de ese año también advierte de que España debe responder con mayor contundencia política, diplomática y operativa ante el “chantaje permanente” del Reino de Marruecos.
Actualmente vinculado a la consultora The Grey en Bruselas, Cañas sostiene que el escenario que atraviesa Ceuta no puede calificarse de inesperado. A su juicio, tanto el Gobierno como las instituciones conocían desde hace tiempo los puntos vulnerables del perímetro fronterizo y no adoptaron las medidas necesarias para reforzarlos. Recuerda, por ejemplo, que tras la entrada masiva de mayo de 2021 ya se alertó de la necesidad de reforzar el espigón fronterizo, una actuación que sigue pendiente años después.
De la misma manera, Cañas confiesa a este periódico que “desgraciadamente” no puede llamarse a sí mismo “ni medio caballa”, pero asegura que en su entorno cuenta con un alto “nivel de solidaridad” con la ciudad autónoma y con esta entrevista espera hacer llegar “el calor” de la Península a la ciudadanía ceutí, algo que considera que “merece totalmente”.
Pregunta. Buenas tardes, Jordi. ¿Cómo valora los mensajes de Sánchez y Vivas de este viernes?
Respuesta. Juan Vivas, con su mensaje de profunda preocupación, advirtió días atrás de lo que iba a suceder; ante la pasividad cómplice del Gobierno. Y lo digo con pena. Hay pocas cosas que creo que merecerían un tratamiento más de Estado que la seguridad e integridad territorial y la defensa de los derechos de los ciudadanos de Ceuta y Melilla. Es evidente que hay una negligencia ante una situación que era previsible no solo a raíz de la sentencia del Tribunal Supremo, que es relevante, sino también por elementos que vosotros mismos habéis denunciado. Recuerdo cuando estuve en 2021 allí que me dijeron que el espigón del Tarajal llevaba años pendiente de un alargamiento y de un refuerzo de la protección. Bueno, pues está exactamente igual.
R. Evidentemente, la pasividad de la Gendarmería y de la policía marroquí es la responsable, pero también es evidente que nosotros no hemos hecho todo lo que teníamos que hacer. Yo creo que ya está bien de poner paños calientes ante la responsabilidad. Es evidente que España está en la obligación de garantizar el control fronterizo, primero físico y después a través de los mecanismos de seguridad necesarios para garantizar la integridad territorial.
R. Dicho esto, escuchas al presidente del Gobierno de España, que dice que se ha producido una violación de la integridad territorial de España. Muy bien, pero ¿por quién? ¿Quién está detrás? Cuando hay una violación hay un violador, ¿no? ¿Quién es el violador aquí? ¿Las mafias? ¡Por favor!
R. Las mafias tienen que tener un retorno económico para que haya negocio, y es evidente que en este caso no lo ha habido. Que haya narrativas por redes que los impulsen nos recuerda a lo que pasó en el 21. Y detrás de eso hay evidentemente una operación, no sé de qué tipo, aunque me lo puedo imaginar, que ha inducido esta situación. Y esto, como pasó en el 2021, es un ensayo más de una marcha verde que tiene de momento marcha atrás.
P. Usted definió también la situación del 2021 como una pseudo marcha verde, y además la calificó como “uno de los mayores errores diplomáticos y estratégicos” de Marruecos. ¿Esto es otro error? ¿Un error más grande?
R. Bueno, es un error en la medida que España tuvo en el 2021 la posibilidad de construir una narrativa que impidiese definitivamente esta situación. Y ha conseguido, desgraciadamente, justo lo contrario. Cuando tú analizas las declaraciones de los miembros de la Unión Europea, de ministros como Tajani o ministras como la finlandesa, lo que están haciendo es acusar prácticamente a España, cosa que no pasó en el 21.
R. Entonces, ¿qué ha pasado? Porque hay una narrativa que se ha impuesto. Nadie está acusando a Marruecos de estar detrás de esta situación. Está culpabilizando al Gobierno de España, cuando España es evidentemente el territorio agredido, el violado, en el que está alterada su seguridad nacional, la integridad territorial, y al que vienen las personas que vienen de Marruecos. Marruecos tiene la obligación, con los compromisos adoptados en los diferentes acuerdos con la Unión Europea, tanto el de asociación, como el agrícola, de garantizar la frontera. Te recuerdo, y esto lo he dicho muchas veces, que Marruecos ha cobrado cerca de 400 millones en los últimos años simplemente para reforzar el control fronterizo. Entonces, que Europa ahora no haya reaccionado diciendo a Marruecos que se puede poner en suspensión el acuerdo comercial o el acuerdo de asociación o el acuerdo agrícola, y culpabilice a España es porque España desde el 21 no ha utilizado un error gravísimo marroquí que se visualizó en el uso de los niños para construir una narrativa que impidiese a Marruecos volver a tener la tentación de aprovechar esto para castigar o para lo que sea en su estrategia de asfixia territorial que está trabajando para conseguir que Ceuta y Melilla dejen de ser territorio español y se conviertan en territorio marroquí.
R. Todo eso en un contexto geopolítico donde estamos viendo señales del propio Gobierno norteamericano, señales del embajador israelí en la ONU, desde potentes medios y think tanks israelíes, diciendo que Ceuta y Melilla es un territorio colonial. Es evidente que todo el Estrecho está ahora mismo sujeto a unas tensiones que, o España pone pie en pared de una vez y Marruecos entiende que los actos tienen consecuencias y que las guerras híbridas, por mucho que sean híbridas, son guerras, o nos volveremos a encontrar con esa situación cuando Marruecos quiera. ¿Y quién paga eso? Aparte del desprestigio para España, lo pagáis vosotros, los ceutíes; el presente y el futuro de la ciudad. Y eso, como español, y como estoy convencido que el 99% de los españoles también cree, nos parece intolerable y exigimos que nuestro Gobierno esté a la altura de las obligaciones que tiene: garantizar no solo la soberanía y la integridad territorial, sino garantizar que España no se ve chantajeada ni amenazada por un país con el cual tenemos que tener las mejores relaciones, pero que simplemente chantajea permanentemente al Reino de España a través de la práctica migratoria.
P. A partir de mayo de 2021 se aprobó una resolución en el Parlamento Europeo que respaldaba a España frente a Marruecos en la anterior gran crisis migratoria. ¿Qué puede hacer ahora Europa?
R. La resolución lo que hacía era dejar claro, negro sobre blanco y en forma de resolución oficial de las instituciones europeas, que Ceuta y Melilla eran frontera de la Unión Europea, que eran territorio de la Unión Europea, y que Marruecos había hecho un ejercicio de utilización de la inmigración para coaccionar a un estado miembro y con él al conjunto de la Unión Europea. Era un momento en el cual Ceuta y Melilla estaban bajo su paraguas y su amparo declarativamente, no solo institucionalmente, porque lo son, porque Ceuta y Melilla son parte de Europa en cuanto que son parte de la Unión Europea, aunque sean territorio africano, pero son parte de la Unión Europea, y por lo tanto tan europeos como Bruselas.
R. Lo que pasa, vuelvo a insistir, es que esas declaraciones tenían que haber tenido después una estrategia diplomática, una estrategia de acción que garantizase que lo sucedido no volviera a suceder. Entonces, ¿esa declaración fue útil? Utilísima. ¿Fue un punto de inflexión? Absolutamente. ¿Solicitó un apoyo mayoritario? Muy mayoritario, a pesar de todos los movimientos de los think tanks marroquíes, de los servicios de inteligencia marroquíes y de la diplomacia marroquí, que movió cielo y tierra para que esta resolución no se aprobase, porque sabía de su importancia. Lo que es lamentable es que cinco años después nos encontremos en una situación tan grave o incluso peor y que, frente a aquel apoyo que recogió España de la Unión Europea, ahora nos encontremos con voces disonantes ante la situación. Yo le escrito por Twitter a la ministra finlandesa diciendo que espero que Rusia no haya leído su tuit, porque si se utiliza ahora la inmigración irregular para entrar miles de personas por Finlandia, como hizo Bielorrusia con Polonia, supongo que también entenderán que la culpa es de Finlandia y la culpa es de Polonia. Lo que pasa es que si la propia España no pone el dedo acusador en quién es el inductor de esta situación, por acción o por omisión, o por acción y omisión... En un contexto, repito, que yo creo que no entenderlo y no quererlo ver es cometer un profundo error por no tomar las medidas adecuadas para evitar esto.
R. Pero hay otra lectura mucho más peligrosa, que es no querer ver que Ceuta y Melilla están ahora mismo en un terreno geopolítico en el cual, o España pone pie en pared y garantiza directa e indirectamente con estrategias públicas y menos públicas que los actos tienen consecuencias y que España no va a renunciar jamás a la soberanía de Ceuta y melilla por intereses espurios de potencias extranjeras movilizadas por la diplomacia marroquí, o si no nos vamos a encontrar con que algún día esta marcha verde no tenga una marcha atrás. Y entonces, ¿qué vamos a hacer? ¿Qué vamos a hacer?
R. Entonces, yo, que siempre intento ser positivo, creo que el 21 y lo que está pasando hoy lo que tiene que hacer es movilizar tanto el conjunto de la sociedad ceutí como el conjunto de la sociedad española para exigir a nuestros dirigentes: primero, que garanticen la seguridad del perímetro de la ciudad; segundo, que garanticen la presencia policial y militar y si es necesario militarizar la frontera de una forma definitiva; y tercero; se acabe de asumir el chantaje marroquí ante cualquier acción que pueda tener este o cualquier otro gobierno a nivel de diplomacia internacional.
R. ¿Qué estamos diciendo? Que puede ser responsabilidad de España por visitar Pedro Sánchez Argelia? Pero, ¿perdona?. Yo sé que son momentos muy complicados. Ceuta se levantó en el 21 y se va a levantar en el 26 pero tenemos que aprovechar estos contextos para decir a los ceutíes que España va a cumplir su obligación de garantizar la seguridad y la defensa de sus derechos y libertades y que estamos dispuestos a lo que sea para evitar que esto vuelva a suceder y que nunca se ponga en cuestión la soberanía territorial de Ceuta y Melilla.
P. A pesar de un mayor número de llegadas y de fallecidos que en mayo de 2021, la situación es muy parecida a aquella en cuanto al conflicto geopolítico con Marruecos, pero hay cosas que han cambiado, como la sentencia del Tribunal Supremo contra las devoluciones en caliente o la aplicación del Pacto Europeo de Migración y Asilo. Pensando en lo que queda por delante, ¿va a ser legalmente más fácil o más lento hacer que la mayoría de las personas que han entrado vuelva a Marruecos?
R. No, debería ser más fácil. La pregunta es, ¿España ha cumplido sus obligaciones en la frontera de Ceuta y Melilla con el Pacto de Migración y Asilo? Te lo contesto yo. No. El Pacto de Migración y Asilo da instrumentos para facilitar el retorno de personas que están demandando el asilo de una forma ilegítima. El 99% de los que han entrado estos días a Ceuta son marroquíes, y Marruecos está caracterizado como un país seguro por la propia Unión Europea. Por lo tanto, no hay ningún derecho de asilo. Lo que permite el Pacto de Migración y Asilo es agilizar la gestión de esas solicitudes ilegítimas, pero para eso tienes que tener medios: medios físicos, centros de internamiento adecuados, controles biométricos... Una de las pocas cosas que puedo no apoyar pero que creo que es una reflexión necesaria, es que España no está defendiendo su frontera adecuadamente. Es verdad.
R. ¿A qué obliga el Pacto? Pues obliga a tener infraestructuras físicas específicas para hacer los asilos fronterizos. ¿Se tienen? ¡Pero si no se tienen, por favor! Pero ni el propio espigón. Es decir, el problema es que el nivel de inversiones.... No para blindar, porque es imposible blindar nada, sino para limitar las entradas irregulares y para garantizar el perímetro de la frontera y la aplicación de mecanismos de control, seguimiento y gestión de las entradas irregulares... ¿Se han hecho o ejecutado en el contexto y para cumplir en junio de este año con el Pacto de Migración y Asilo? No, no se ha hecho. Pues eso es negligencia. Simple y llanamente. Eso es una negligencia gravísima que pagan los ciudadanos de Ceuta.
R. Entonces, el Pacto de Migración y Asilo da instrumentos para que España agilice y pueda retornar incluso a aquellas personas que, aprovechando esa laguna en la legislación...
R. Parece mentira que España en las modificaciones a las reformas de la ley de migración tenga lagunas. Es decir, ¿a nadie se le ocurrió lo que pasaba en el espigón de Ceuta ni las entradas que se realizan a nado tanto en Melilla como en Ceuta? ¿A nadie se le ocurrió que podía haber una interpretación garantista de eso? ¿A ningún legislador? ¿O estaban preocupadas por otras idioteces?
R. El Pacto da instrumentos para agilizar incluso las entradas irregulares que están sometidas a los procesos garantistas que tiene cualquier Estado democrático. ¿Se han aplicado convenientemente en Ceuta y en Melilla esas infraestructuras, medios y controles? ¿Tienen el personal adecuado? ¿Se garantiza la seguridad? ¿El problema es el Pacto de Migración y Asilo? Evidentemente no. Es la culpa de quien no lo utiliza y lo aprovecha para limitar estas cosas. ¿Se está cogiendo los datos y las huellas dactilares de las personas que están en el CETI y que están entrando regularmente? No, y eso es lo que dice el Pacto de Migración y Asilo.
R. Hay una cosa que me molesta muchísimo. Mira, la vida de las personas, de las sociedades y de los países se encuentran en situaciones a veces inesperadas o poco previstas. Y entonces ahí uno puede pensar que se podría haber hecho mejor, pero bueno. En este caso, todos sabíamos que iba a volver a pasar. ¿Cómo se explica la negligencia? ¿Cómo se explica la desidia? ¿Cómo se explica todo eso? ¿Cómo se explica que España no sea consciente de que está en una guerra híbrida con Marruecos? Marruecos ha declarado una guerra híbrida a España para después del Sáhara seguir con su política irredentista amenazando a Ceuta y a Melilla con unos socios que ahora que quieren controlar el Estrecho, después de darse cuenta de la importancia de los estrechos con Ormuz… ¿Cómo es posible que España no entienda esto? Tiene que ejecutarse una política diplomática, pero también de las estructuras de control, de seguridad y de inversión en Ceuta y Melilla, para que ninguna presión sea capaz de doblegar a nuestro país y de sacrificar a nuestros ciudadanos frente a una monarquía dictadora como la de Marruecos. ¿Cómo puede ser? Pues eso es lo que tenemos que evitar.
R. Hablamos de la debilidad. ¿Viste al rey en la intervención el día del trono? ¿No hay debilidad en la monarquía marroquí? ¿O quieren desviar la atención de esa debilidad generando un conflicto una vez más contra España a través de Ceuta? Ceuta no puede ser más tiempo rehén del chanteje marroquí contra España por intereses internos marroquíes o dentro de la estrategia irredentista del régimen marroquí. Eso depende de España. Y tenemos que entender que estaremos solos en esto. Estamos solos ahora y estaremos solos en el futuro. Y que solo una acción diplomática contundente, una presencia activa en las instituciones europeas, una explicación adecuada de cuáles son los problemas y las realidades puede hacer que podamos contar con Europa en un hipotético conflicto, pero el no cortar esto de raíz hará que tarde o temprano esto desgraciadamente se acabe reproduciendo.