José Antonio Alarcón (IEC): “Una escalada bélica con Marruecos sería el fin de la ciudad”
Invasión
El presidente del Instituto de Estudios Ceutíes reflexiona sobre el origen de la “invasión” dos meses después, repasa los antecedentes que hacen “temible” que en el futuro haya acciones más contundentes sobre Ceuta y reconoce que una “mayor cercanía” de España a EEUU contribuiría a proteger la ciudad
El Instituto de Estudios Ceutíes (IEC) tiene mucho que decir sobre el ataque a la integridad territorial de España -parafraseando a Pedro Sánchez- que sufrió Ceuta el 30 y 31 de julio. Sus más de 100 miembros llevan décadas (desde 1970) promoviendo la cultura ceutí y fomentando el estudio por su literatura, su ciencia, su sociología o su historia. Esta última vertebra buena parte de su obra. Tras 60 años recopilando y divulgando su pasado, inseparable de su tensionada relación con los vecinos africanos, la institución tilda sin complejos de “invasión” la entrada masiva de más de 80.000 personas en Ceuta y responsabiliza de ella a Marruecos “por acción u omisión”. Su presidente, el historiador José Antonio Alarcón, se basa en su conocimiento de los antecedentes para arrojar luz sobre los porqués del presente.
“El reinado de Mohamed VI ha significado un paso adelante en la reivindicación de Ceuta y Melilla”, reflexiona en una entrevista telefónica concedida a El Pueblo de Ceuta en mitad de una “reclusión” temporal por motivos de salud que no le impide ofrecer su visión acerca de la tercera ofensiva marroquí sobre su ciudad natal en la historia reciente. Lo que comenzó con el Perejil, en 2001, continuó con “la primera violación de la frontera” en 2021 y ha seguido con el segundo “asalto”. Episodios sucedidos tras siglos de “choques fronterizos”, desde que la tierra ceutí comenzó a ser europea en 1415 con la toma de los portugueses.
Dados los antecedentes históricos, Alarcón considera “temible que en el futuro haya una acción” mayor sobre Ceuta, y que, de tener “posibilidades geoestratégicas, dará pasos adelante”. Opina que es deseable mayor “firmeza” y una mejora de las relaciones diplomáticas, que hasta ahora han sido fallidas, no solo con Marruecos, también con Estados Unidos, su gran aliado. Eso sí, descarta con rotundidad que pueda producirse una “escalada bélica”, ya que sería “el fin de la ciudad”.
Sobre todo ello, además de acerca de la necesidad de que los ceutíes no renuncien a su unidad, ya que acabaría con lo construido, reflexiona Alarcón en la conversación mantenida con este periódico.
Pregunta.- Parece haber un consenso entre expertos y grupos políticos en atribuir responsabilidad a Marruecos por acción u omisión sobre la entrada masiva en Ceuta. Todos menos el Gobierno, que pide prudencia porque dice que no hay pruebas. ¿Cuál es la versión del Instituto de Estudios Ceutíes?
Respuesta.- Nosotros hicimos en su momento un manifiesto sobre la situación, que fue consensuado por la Junta Rectora del Instituto. Es cierto es que, a lo largo de la historia de la ciudad, y digo en su historia amplia, estos choques fronterizos se han ido reproduciendo a lo largo de los siglos. Desde prácticamente la conquista portuguesa de 1415 ha sido normal que ocurrieran choques. Una vez se constituye ya el propio Reino de Marruecos, ha habido esa serie de choques. Quizás el más importantes, el más conocido fue el de principios del siglo XVIII, que duró casi 27 años, un cerco importante a la ciudad.
Luego estuvo a finales del siglo XVIII el de Muley Yacit, el primero fue el del sultán Muley May, el segundo el del sultán Muley Yacit, que duró menos años, fueron un par de años de bloqueos de Ceuta. A partir de ahí, el siglo XIX ya es más tranquilo. Hay un poco de tensión, especialmente en el momento de la Guerra de la Independencia con los franceses, a mediados de los años 40 del siglo XIX. Después, España es la que toma la iniciativa con la Primera Guerra de Marruecos, y posteriormente con el protectorado. Y, de repente, una ciudad que había estado desde 1415 a la defensiva frente a su entorno marroquí, africano, se convierte en una ciudad ofensiva.
España decide penetrar en Marruecos, convertirse en una de las potencias protectoras en el norte de Marruecos, y eso hace que la ciudad se convierta en una plataforma logística, igual que lo va a hacer Melilla, de penetración del protectorado español en Marruecos. Ese periodo a la ofensiva, en el que el Ceuta además intenta obtener el máximo beneficio de su posición como plataforma logística de penetración, y que además va a servir para consolidarse como una ciudad moderna, burguesa, a partir de la Conferencia de Algeciras de 1906, a partir de 1956 se va a tornar de forma distinta. A partir de 1956 nos volvemos a colocar a la defensiva.
Marruecos tiene su independencia, a pesar de que España había calculado probablemente mal, y su acción errática con Francia hace que esa independencia se acelere. Marruecos se coloca evidentemente a la ofensiva, comienza su reclamación del Gran Marruecos, el famoso mapa del Gran Marruecos, donde Ceuta y Melilla van a estar incluidas como reivindicaciones marroquíes. Y a partir de ahí se despliega toda una serie de acontecimientos.
Primero, la reclamación en la ONU, que quedó sin sancionar en el Comité de los 24. No se pronunció la ONU sobre la situación de Ceuta y Melilla como colonia, la rechazó inicialmente. Y luego fundamentalmente el otro gran choque fue la conquista y la toma del Sáhara. Evidentemente, Marruecos presionó y presionó con Ceuta y Melilla los momentos primeros de la transición política que van a coincidir con esta etapa de presión de Marruecos para la toma del Sáhara, pues van a hacer que Marruecos vaya a la ofensiva y al final consiga que una España que tiene muchos problemas para redefinirse democráticamente después de la muerte de Franco, decida ceder el Sáhara con rapidez de manera de evitar problemas y no tener que afrontar, además de una difícil transición a la democracia, un enfrentamiento con el Reino de Marruecos.
Ese es el plano general, esta reivindicación ha seguido estando presente en medios diplomáticos, en la presión política de Marruecos y quizás su expresión más evidente fue la primera entrada masiva de mayo del 2021 y esta ha sido una continuación de lo que podríamos llamar, y muchos expertos han llamado guerra híbrida, evidentemente es imposible que el gobierno marroquí, los servicios secretos marroquíes no conocieran, incluso no consiguieran ese movimiento porque todos sabemos que en Marruecos sin la adquisición o por lo menos la no intervención de las fuerzas de seguridad marroquíes es imposible que esa movilidad se pueda dar.
P.- ¿El cambio del reinado de Hassan II a su hijo Mohamed VI tuvo algún tipo de influencia sobre las relaciones entre Marruecos y Ceuta?
R.- Hassan fundamentalmente se había propuesto consolidar el tema del Sáhara y esa fue fundamentalmente su acción. La acción más importante de Hassan II es precisamente la del 75 con la marcha verde sobre el Sáhara. Tras la muerte de Hassan II, el Sáhara empieza a consolidarse, cada vez está más consolidado como territorio marroquí y aparece la oportunidad de abrir nuevos elementos en el diferendo entre España y Marruecos, como son Ceuta y Melilla. Durante el reinado de Mohamed VI no se han dado solo la entrada del 2021 y la de ahora, sino que tenemos también el incidente del Perejil, que terminó además con una intervención militar, aunque no hubo víctimas. Pero tuvo que intervenir al violarse el status quo de la isla del Perejil.
Evidentemente, el reinado de Mohamed VI ha significado para la diplomacia marroquí un paso adelante o un intento de paso adelante en la reivindicación de Ceuta y Melilla y evidentemente ahí están. Yo diría que esos son los tres grandes hitos en ese camino: Perejil 2001, 2021 la primera toma o la primera violación de la frontera ceutí y 2026 la segunda toma o el segundo asalto a la frontera de Ceuta. Aparte de los muchísimos pequeños asaltos que se han producido durante estos años.
P.- Además del asunto fronterizo. No sé si consideran casualidad que en 2020 cerraran unilateralmente la frontera, asfixiando a Ceuta.
R.- Aprovecharon la oportunidad o el momento de la pandemia, que era una excusa perfecta para el cierre de fronteras, para hacer algo que ya hacía tiempo ellos querían hacer, que era cortar ese flujo de comercio irregular que Ceuta y Melilla habían mantenido con Marruecos, muy especialmente Ceuta, desde tiempo inmemorial, prácticamente desde la independencia de Marruecos. Esa frontera había sido un elemento fundamental de comercio irregular, con unas cifras muy importantes que significaban pérdidas fiscales importantes para el Estado marroquí. Y aprovecharon ese momento de la pandemia para poder cortar ese flujo. Flujo que no habían podido cortar no tanto porque no quisieran, que siempre habían querido cortarlo, sino fundamentalmente por la enorme pobreza de la zona norte de Marruecos que hacía que ese contrabando, ese comercio irregular, fuera un elemento esencial de la manutención de la forma de vida de los habitantes de la zona.
De hecho, estas invasiones, estas movilizaciones masivas que estamos viendo hacia la frontera de Ceuta tienen que ver con esa situación de impacto económico que ha significado el corte del comercio irregular, que significaba unas cifras muy importantes para estabilizar, de alguna manera, la vida de las poblaciones y muy especialmente de la población del norte de Marruecos.
P.- Esta vez entraron más de 80.000 personas; en 2021, más de 10.000; en 2020 cierran la frontera; en 2001, en Perejil. ¿Tienen la sensación de que han ido de menos a más?, ¿de que Marruecos tantea a España para ver hasta dónde pueden llegar?
R.- Evidentemente, las acciones van subiendo de nivel. Eso parece evidente. Aparte, también estamos en una situación bastante comprometida. Tenemos una geopolítica que hoy es bastante incomprensible. Hace cuatro o cinco años teníamos bastantes seguridades geopolíticas. El bloque occidental estaba muy claro, la OTAN, la Unión Europea, los Estados Unidos. Hoy eso ya no es así.
La política internacional se ha abierto de una manera poco fiable y, además, poco predecible en muchos casos. Marruecos ha sabido situarse muy bien en este nuevo mapa. Básicamente porque mantiene relaciones con dos países fundamentales para su proyección diplomática y de acción internacional, como son los Estados Unidos. Para Estados Unidos, Marruecos es un elemento central en el Magreb, como elemento de control de los Estados Unidos en el Magreb y, desde luego, su alianza con Israel, que es uno de los pocos países árabes que tiene una firme alianza con Israel.
Esos dos elementos geoestratégicos fortalecen, sin duda, la posición marroquí y le hacen envalentonarse y dar pasos hacia adelante. Eso parece evidente.
P.- Precisamente, le iba a preguntar hasta qué punto las relaciones entre España y Estados Unidos determinan las relaciones entre España y Marruecos.
R.- Bueno, yo no creo que en este caso tenga una relación directa con nuestra relación con Estados Unidos, lo que sí es cierto es que unos Estados Unidos que nos ayudaron en el momento del Perejil en 2001, hoy eso no lo van a hacer probablemente. Sí es verdad que tenemos peor situación, porque nuestro entendimiento con Estados Unidos es peor, eso parece también evidente, pero no creo que directamente Estados Unidos lo haya empujado. En mi opinión, no lo creo.
Pero sí es verdad que nuestro actual distanciamiento con Estados Unidos evidentemente nos dificulta nuestra acción diplomática, nuestra posición frente a Marruecos. En el momento actual, -el distanciamiento es- debido muy especialmente, a nuestra posición frente al genocidio. En mi opinión, es un genocidio lo que Israel está cometiendo sistemáticamente en la Franja de Gaza. En el Líbano.
P.- Dice que no lo ha empujado, pero ¿es posible que se hubiese evitado la entrada masiva si Pedro Sánchez fuera un buen aliado de Donald Trump?
R.- Tener a tu lado a Estados Unidos o tener una buena relación con Estados Unidos probablemente hubiera ayudado a mejorar nuestra posición frente al conflicto. A mí no me cabe tampoco la menor duda.
P.- Si el año que viene, que ya sabe que hay elecciones…
R.- Futurólogo no soy, soy historiador, entonces no sé lo que va a pasar. Evidentemente hay que trabajar en el tema, hay que reforzar la seguridad, hay que mejorar nuestras relaciones internacionales, hay que tomar muchas medidas de aquí en adelante, eso parece evidente, es necesario, hay que empezar ya. Ahora, en la evolución futura, como te digo, adivino, adivino no soy.
P.- Sí, lo sé, pero la pregunta es, ¿Ceuta estaría más protegida de Marruecos si España tuviera unas buenas relaciones o mejores relaciones con Estados Unidos?
R.- Es difícil de contestar. Estados Unidos tiene una relación muy sólida y de mucho interés con Marruecos. Habría que verlo… Es mucho decir, pero yo creo que, en principio, efectivamente, una mejor posición, una mayor cercanía a los Estados Unidos, ayudaría. Es verdad también que hoy es muy difícil, frente a una política errática de Trump en el panorama estratégico internacional, es muy complicado estar bien con Estados Unidos, porque además nos cambia el paso constantemente.
Aranceles un día, amigos otros, un día se apoya en uno, otro día se apoya en otro, la guerra que ha provocado en el Golfo que nos está machacando a todo occidente... Es muy difícil prever la posición de Estados Unidos, pero en principio, es de presumir que una mejor relación nos situaría en mejor posición, en principio.
P.- Por terminar con el tema del Perfil del que hemos hablado un poco antes, como usted mismo ha dicho, aquella crisis movilizó al ejército precisamente con el beneplácito de Estados Unidos. ¿Cree que entonces se actuó con más contundencia que ante un episodio más grave como el que ha ocurrido ahora?
R.- Yo creo que son episodios distintos. Primero, el islote del Perejil no era territorio español y nadie lo reclama como territorio español. Por lo tanto, no hubo una agresión al suelo o al territorio que contempla nuestro marco constitucional. Lo que sí había era un acuerdo de status quo, que es distinto. Dos naciones que acuerdan que un determinado territorio no se ha ocupado por ninguna de las dos, como fue el caso del Perejil. Por lo tanto, yo creo que son situaciones distintas.
En mi opinión, esto se puede opinar, ya han pasado muchos años, yo creo que incluso se sobreactuó en el caso del Perejil. Pero evidentemente la reacción fue contundente, inmediata, y no hay duda que se actuó con contundencia. De eso no hay la menor duda. Otra cosa es que, si hubiera sido necesario, o sencillamente la negociación, yo creo que la negociación hubiera devuelto la situación. Y son situaciones distintas. El Perejil no ha sido nunca territorio español, aunque haya habido presencia española en el Perejil, es un territorio en el que se mantiene un status quo de no ocupación ni por Marruecos ni por España, mientras que Ceuta y Melilla son territorios de soberanía de nuestra nación, parte de nuestro marco territorial constitucional.
P.- Precisamente se actuó con contundencia en un territorio que no era de nadie, y ahora en un ataque, como lo llamó Pedro Sánchez, a un territorio español, ¿habríais querido que el Gobierno actuara con más firmeza?
R.- Hay que tener mucho cuidado con estas cosas, y hay que medir muy bien las actuaciones. Donde quizás se situó el error fue en la prevención, en la seguridad, en la inteligencia. Debía haberse evitado ese salto masivo, por lo menos en su mayor parte, y otra cosa muy distinta es una escalada bélica que me parece que está fuera de toda racionalidad en ese momento.
Yo creo que España y Marruecos, junto con la comunidad internacional, deben arreglar los problemas. No es fácil, no será fácil. Habrá muchos problemas en el marco de unas relaciones diplomáticas sólidas, que deben variarse. La de los últimos tiempos no parece que funcionen especialmente bien, deben modificarse, pero yo desde luego no creo que una escalada bélica, una escalada hacia territorios mucho más peligrosos sea conveniente. A mí no me lo parece.
P.- El presidente del gobierno reconoció el 31 de julio, en su única visita por el momento a Ceuta después de la crisis, que lo sucedido había sido un ataque a la integridad territorial de España. Pero desde aquel día no ha vuelto a pronunciar esas palabras y se ha referido al episodio constantemente solo como una crisis migratoria.
R.- Sí, pero tampoco señaló quién la atacaba. Hablaba que esa invasión para los migrantes había violado la integridad territorial. Pero no señalaba Marruecos, ni lo señaló en ningún momento, ni lo ha señalado en ningún momento.
Yo creo que avanzar hacia una escalada bélica es una locura, absolutamente una locura. Sería el fin de la ciudad, en mi opinión. Sería muy difícil en las actuales circunstancias, en una escalada bélica, sostener lo fundamental para mí ahora mismo, lo que me parece fundamental, curiosamente, lo primero, que me está preocupando ya realmente de una forma importante. Lo decíamos en el manifiesto que hicimos en el Instituto de Estudios Ceutíes de Ceuta. Lo importante es la preservación de la convivencia entre los ciudadanos de Ceuta, me parece lo primero. Me parece fundamental la unidad.
Sin unidad no hay futuro para Ceuta. Ese es el primer elemento esencial que tenemos que mantener. Unidad, unidad y unidad. Unidad en torno a nuestras instituciones, el Gobierno de la ciudad, la Asamblea, por supuesto. En la medida de lo posible, el Gobierno de la nación debería mejorar su actitud, fundamentalmente buscando elementos más rápidos, vías más rápidas de llegada a la normalidad. Eso me parece esencial. Porque una quiebra en la comunidad ceutí, que me parece que en algunos puntos se está produciendo, sería terrible para el futuro de la ciudad.
Por lo tanto, yo el acento lo pondría no tanto en una escalada bélica, que digo descarto absolutamente, sino en la fundamental actitud de los ceutíes en torno a la unidad, en torno a su defensa. Y eso para mí es lo esencial. Creo que el Gobierno de la Ciudad debe trabajar en esa línea como ha hecho siempre, intentando unir a todos los ceutíes. Sean de la raza que sean, como suele decir nuestro presidente, del color que sean, del idioma que sean, de la sensibilidad que sean y mantener esa unidad que es lo esencial para poder afrontar el futuro.
P.- No una escalada bélica, porque ya estaríamos hablando de un extremo, pero ¿se habría esperado por parte del Instituto de Estudios Ceutíes un poco más de firmeza a la hora de señalar qué es lo que ha pasado y quién puede estar detrás por parte del Gobierno de España?
R.- Pues sí, lo normal hubiera sido, si tuvieran los elementos de información suficientes, que esa firmeza se hubiera producido. Sería lo normal. De todas maneras, ahí seguimos. El gobierno no quiere reconocer, o no reconoce, o entiende que no es conveniente reconocer, que también podría pasar, que Marruecos ha tenido responsabilidad evidentemente por acción o por omisión. No sé porque tampoco tengo la información suficiente. Estoy muy lejos ahora de la ciudad, estoy recluido en un hospital en este momento y no tengo la información suficiente, pero por acción o por omisión evidentemente ha jugado un papel importante en la crisis, sin duda.
P.- Por ir terminando, quiero preguntarle, que también hacen alusión a ello en el comunicado que enviaron hace ya más de un mes, sobre las declaraciones de los ministros marroquíes que tras la entrada masiva han vuelto a hablar del derecho histórico de Marruecos sobre Ceuta y Melilla.
R.- Eso para nosotros es normal, yo nunca me he asustado. Desde que nací, yo nací en 1959, tres años después de la intervención de Marruecos, es algo que escuchaba replicar a todos los ministros marroquíes que han pasado por el gobierno de Marruecos.
Pedirle a Marruecos que no reivindique Ceuta y Melilla es como pedirle a España que no reivindique Gibraltar. Es absurdo. Ellos van a seguir reivindicándolo, independientemente de su derecho, de que lo tengan o no lo tengan, que no lo tienen evidentemente, independientemente de nuestra soberanía. Otra cosa es que actúe, pero en el terreno diplomático va a ser una reivindicación permanente. Es absurdo. Veo a mucha gente que se empeña en que no lo digan, pero lo van a seguir diciendo siempre.
Pase lo que pase, tengamos la relación diplomática que tengamos y esto ha sido así desde que en 1959 Marruecos alcanzó la independencia. A mí esto no me extraña, me parece lo normal y va a seguir produciéndose. Otra cosa muy distinta es actuar para hacerlo realidad, que es una cosa muy distinta. Una cosa es reivindicar, cosa que España hace a diario con Gibraltar y además lo hace en un marco diplomático razonable en el que ha llegado a acuerdos con Inglaterra, ha logrado abrir la verja, que era lo razonable.
Ese sería el camino razonable entre España y Marruecos, llegar a acuerdos razonables que permitan el desarrollo y el bienestar de ambos lados de la frontera. Por desgracia no es así, pero la reivindicación va a seguir estando, nos guste o no nos guste.
P.- La reivindicación va a seguir estando, lo que espera es que no haya acción, pero, ¿teme que en algún momento pueda haber una acción aún más contundente?
R.- Por supuesto que dados los antecedentes es temible, es posible y podría haber en el futuro una acción. Habrá que ir viéndolo. No descarto que pudiera haber una acción, no creo que esa acción sea inmediata, creo que Marruecos ahora mismo está también en un momento de reflexión, quizás también se le fue de las manos en parte.
Habrá que ver. No te puedo prever cuál va a ser la reacción inmediata de Marruecos, esto no lo puedo prever, no lo sé prever. Como historiador sí te puedo hablar de cuál ha sido su actitud hasta ahora, pero no tengo una varita mágica para ver el futuro.
P.- Desde hace años, y más recientemente, se ha venido hablando del mal estado de salud de Mohamed VI. He oído a expertos en geopolítica decir que el actual rey le dejará a su hijo, Hassan III, la encomienda de anexionarse Ceuta y Melilla. ¿Qué cree que puede pasar entre Marruecos y Ceuta cuando Hassan III ascienda al trono?
R.- Bueno, eso dice, que lo va a dejar como legado. Evidentemente, sí parece que en el reinado de Mohamed VI no va a haber grandes movilizaciones en torno al tema. No sé cuál es el momento de su enfermedad también, se especula mucho con ella, todos son rumores, no tenemos certeza, sabemos que está enfermo, no sabemos en qué grado, qué esperanza de vida tiene en este momento. Pero creo que su principal afán en este momento, el más importante de todos ellos, es dejar bien situado a su heredero, de manera que no se encuentre con sorpresas ni con elementos disruptivos que puedan poner en peligro el trono de su hijo, y creo que ese es un elemento central en sus preocupaciones.
Lo que pueda hacer Hassan III, pues ya te digo, volvemos al futuro, no tengo ni idea. Conozco muy poco además de momento la personalidad de Hassan III, no es un personaje que se haya dado a conocer especialmente. Es bastante enigmático. Ahora mismo no podría darte una opinión muy fundada de cuáles pueden ser las políticas futuras de Hassan III, pero que evidentemente la reivindicación va a continuar y que, si pueden y tienen posibilidades geoestratégicas, darán pasos adelante, pues seguramente sí.
P.- ¿Cuál es el papel que va a desempeñar el Instituto de Estudios Ceutíes en mitad de este contexto de inestabilidad, de incógnitas?
R.- Nosotros desde hace ya muchísimos años nos dedicamos al tema. Uno de los temas fundamentales dentro de los que el Instituto trabaja sobre la historia, la sociedad y el conocimiento de la ciudad, es desde luego la relación de frontera. Hemos publicado muchísimo sobre la relación de frontera, sobre las relaciones hispano-marroquíes, y en eso vamos a seguir. Este último Transfretana -revista del IEC- marca un poco el camino que ya hacía un año estábamos trabajando porque veíamos un poco el deterioro de las cosas. Queríamos que este Transfretana hubiera salido antes de la crisis. Desgraciadamente, la crisis nos pilló casi con el número terminado, de hecho, lo rescatamos para añadir una adenda sobre los últimos acontecimientos.
Va a seguir siendo una preocupación central del Instituto de Estudios Ceutíes, junto con otras instituciones, como el Observatorio de Ceuta, como muchos intelectuales, como el Cano u otros observatorios de la política internacional española, con las que nosotros solemos tener relación, invitar a sus expertos, cambiar informaciones, generar publicaciones, conocimiento, en definitiva, que es lo que el Instituto puede hacer.
La misión del Instituto está definida como la de generar conocimiento sobre la sociedad en general y muy especialmente sobre nuestra relación con Marruecos, nuestra relación de frontera dentro de nuestras competencias, y en eso tengo por seguro que vamos a seguir trabajando como lo hemos hecho hasta ahora, que yo creo que ha sido una línea importante en estos ya casi 60 años de trabajo de la institución.