JUCIL exige una actuación inmediata al Gobierno ante una "invasión orquestada" desde Marruecos

CRISIS MIGRATORIA

La asociación profesional alerta que más de 5.000 personas han ingresado a la ciudad y señala que la plantilla de la Guardia Civil en Ceuta se encuentra desbordada

La Guardia Civil vigila a los migrantes que traspasan la frontera
La Guardia Civil vigila a los migrantes que traspasan la frontera | REDUAN
Redacción
30 jul 2026 - 15:29

Ceuta/ La crisis migratoria desatada en Ceuta está colapsando los servicios públicos de la ciudad autónoma, y cada vez más organismos y asociaciones están denunciando lo insostenible de la situación. Es el caso de JUCIL, asociación profesional de la Guardia Civil, que ha lanzado un comunicado para condenar públicamente la grave crisis de seguridad y humanitaria que se está viviendo en Ceuta, así como el abandono absoluto en el que las autoridades del Estado español, consideran, han dejado a la ciudadanía de Ceuta y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

La asociación califica la situación actual como una "invasión orquestada", de la que no se ha visto nada igual en décadas, y exige una actuación inmediata y responsabilidades políticas directas al Gobierno de la Nación, al ministro del Interior y a la ministra de Defensa por su inacción, su falta de respuesta y la puesta en riesgo de las vidas de los propios inmigrantes.

A juicio de JUCIL, resulta imprescindible articular los mecanismos adecuados de respuesta ante este escenario insostenible. Por ello, la asociación respalda explícitamente que se active la declaración de emergencia nacional al amparo de la normativa de Seguridad Nacional. Mientras Marruecos está dejando pasar a todo el mundo de forma indiscriminada y los inmigrantes están entrando por miles, las autoridades españolas mantienen a los militares encerrados en los cuarteles. Esta inacción deja el peso de la contención casi en exclusiva sobre los hombros de la Guardia Civil —que no puede actuar sola ante tal magnitud—, acompañada de intervenciones puntuales de algunos agentes de la Policía Nacional limitadas a la identificación.

Desde JUCIL señalan que han estado advirtiendo estos últimos días que la presión migratoria se había trasladado de forma masiva al mar, especialmente a través de los espigones del Tarajal, Benzú y el Sarchal. Últimamente, la Guardia Civil ha estado interceptando entre 100 y 200 personas al día que intentaban acceder a Ceuta a nado, una cifra que hoy se está multiplicando por 50 y que obliga a destinar prácticamente todos los recursos disponibles a labores de rescate y atención humanitaria.

La plantilla asignada en Ceuta, se lamentan, resulta del todo insuficiente para afrontar este escenario: la Guardia Civil cuenta únicamente con 550 agentes en la ciudad, a los que se suman 5 efectivos de la Unidad de Actividades Subacuáticas (GEAS), 8 del Servicio Marítimo y un refuerzo puntual de 30 miembros del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS). Este personal operativo se encuentra tensionado al límite, una falta estructural de efectivos que se agrava durante los meses de verano debido al periodo vacacional.

A esta escasez de personal se une el grave deterioro de los recursos materiales. El Servicio Marítimo desarrolla su labor con una flota claramente insuficiente y con embarcaciones que se encuentran mayoritariamente estropeadas o prestando servicio tras reparaciones improvisadas que no garantizan la seguridad de los propios agentes. Asimismo, la falta de vehículos adecuados obliga en ocasiones a utilizar medios de grandes dimensiones que no resultan operativos para la vigilancia y respuesta rápida que exige la frontera.

Ceuta se encuentra colapsada y sin víveres suficientes. Se están registrando ya robos en las casas y se teme que, cuando vean que no hay comida, vayan a asaltar los supermercados. Las infraestructuras están desbordadas, el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) lleva días completamente superado y desbordado en su capacidad, y el riesgo para las vidas humanas, la combinación de normativas inadecuadas, el abandono institucional y el impulso del tránsito marítimo por parte del país vecino está poniendo en constante peligro las vidas tanto de los guardias civiles como de los propios migrantes. Cabe recordar que 31 personas han fallecido intentando alcanzar Ceuta por vía marítima, una cifra que refleja la extrema peligrosidad de estas travesías.

"Salvar vidas siempre será la prioridad de la Guardia Civil. Pero esta situación está provocando que se reduzca la vigilancia frente al narcotráfico y otras actividades delictivas, lo que supone un importante riesgo para la seguridad de la frontera sur. Nuestros compañeros anteponen siempre el rescate de personas incluso por encima de su propia seguridad. Trabajan sin descanso para evitar que aumente el número de víctimas mortales en una de las fronteras más complejas de Europa", han afirmado desde JUCIL.

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