Marruecos eleva el tono por Ceuta: “No retrocederemos ni un palmo”

INVASIÓN DE CEUTA

El ministro marroquí Nizar Baraka califica a España de "socio esencial", pero reafirma que Marruecos no renunciará a sus reivindicaciones territoriales

El ministro marroquí Nizar Baraka
El ministro marroquí Nizar Baraka | CEDIDA
REDACCIÓN
04 sep 2026 - 09:06

Ceuta/ El ministro de Obras Públicas y Agua de Marruecos y secretario general del partido Istiqlal, Nizar Baraka, ha reafirmado la posición de Rabat respecto a Ceuta y ha asegurado que su país no está dispuesto a renunciar a sus reivindicaciones territoriales, en un nuevo mensaje que vuelve a poner la soberanía de la ciudad autónoma en el centro de la relación entre España y Marruecos.

“España es un socio esencial”, ha señalado Baraka, quien, al mismo tiempo, ha dejado claro que la consideración de España como país vecino y socio estratégico no supone un cambio en la posición de Rabat respecto a Ceuta y Melilla.

“No retrocederemos ni un solo palmo de nuestro territorio nacional”, afirmó el dirigente marroquí durante un mitin de su formación política, en unas declaraciones que se producen en un momento especialmente delicado en las relaciones entre ambos países.

Las palabras del ministro marroquí llegan después de la crisis registrada en Ceuta a finales de julio, cuando la ciudad autónoma afrontó una entrada masiva de migrantes procedentes de Marruecos, una situación que provocó una importante movilización de los servicios de seguridad y atención de la ciudad.

El episodio fronterizo ha añadido tensión a una relación bilateral que en los últimos años ha estado marcada, al mismo tiempo, por la cooperación en ámbitos como la seguridad, la inmigración y las relaciones económicas y comerciales.

En este contexto, Baraka ha defendido la importancia de mantener la relación con España, pero ha separado esa cooperación de las reivindicaciones territoriales de Marruecos sobre Ceuta y Melilla.

La posición expresada por el ministro se suma a otros pronunciamientos realizados en las últimas semanas por responsables marroquíes en relación con las dos ciudades autónomas españolas.

Uno de los mensajes que más repercusión ha tenido fue el pronunciado por el ministro de Asuntos Religiosos marroquí, Ahmed Tufiq, quien se refirió recientemente a la “liberación” de Ceuta y Melilla durante un acto celebrado en presencia del rey Mohamed VI.

Las referencias a ambas ciudades han generado especial atención en España debido al momento en el que se producen, después de la crisis vivida en Ceuta y mientras Madrid y Rabat tratan de mantener abiertos los canales de comunicación.

Las declaraciones de Baraka coincidieron además con la comparecencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados para explicar la gestión realizada por el Ejecutivo durante la crisis registrada en la ciudad autónoma.

Sánchez defendió ante la Cámara la conveniencia de mantener una “política de buena vecindad con Marruecos”, en línea con la necesidad de preservar la cooperación entre ambos países en asuntos considerados estratégicos.

Sin embargo, el presidente del Gobierno dejó claro que esa política de buena vecindad no modifica la posición española respecto a Ceuta y Melilla y situó la defensa de la soberanía de ambas ciudades entre las cuestiones que España va a defender “siempre”.

De esta forma, el Gobierno español ha tratado de diferenciar la voluntad de mantener una relación estable con Rabat de cualquier modificación de la posición de España sobre la soberanía de las dos ciudades autónomas.

Durante su intervención en el Congreso, Sánchez también pidió prudencia en la relación con Marruecos mientras continúan las investigaciones relacionadas con los acontecimientos registrados en la frontera de Ceuta.

El presidente explicó asimismo que el Gobierno español había convocado a la embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, el pasado 21 de agosto, después de la crisis vivida en la ciudad autónoma.

La convocatoria de la representante diplomática marroquí se produjo después de unos acontecimientos que llevaron al Gobierno español a reforzar su atención sobre la situación en la frontera y sobre la respuesta que debía darse a la crisis.

El cruce de declaraciones vuelve así a evidenciar la diferencia existente entre las posiciones de Madrid y Rabat sobre el futuro de Ceuta y Melilla.

Mientras Marruecos mantiene públicamente sus reivindicaciones territoriales, España insiste en que ambas ciudades forman parte de su territorio y en que su soberanía constituye una posición que el Ejecutivo defenderá de forma permanente.

La cuestión territorial convive, no obstante, con una relación bilateral que ambos gobiernos consideran estratégica y en la que existen intereses comunes, especialmente en materia de seguridad, lucha contra la inmigración irregular y cooperación económica.

Las declaraciones de Baraka introducen así un nuevo elemento de tensión en un momento en el que la crisis de Ceuta todavía permanece presente en el debate político español y en el que el Gobierno de Pedro Sánchez reclama mantener la cooperación con Rabat sin renunciar a la defensa de la soberanía española de la ciudad autónoma.

La cuestión de Ceuta y Melilla continúa, de este modo, como uno de los asuntos más sensibles de la relación entre España y Marruecos, con posiciones enfrentadas que vuelven periódicamente al primer plano político y diplomático.

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