ENTREVISTA- LUIS DE LA CORTE, INVESTIGADOR
"Marruecos tiene un plan; España, no"
ENTREVISTA- LUIS DE LA CORTE, INVESTIGADOR
Luis, lo primero, ¿qué reflexión te merece lo que viene pasando en Ceuta, tanto como ceutí como en tu calidad de analista, desde el pasado día 30, porque es un mes que se hace eterno, desde luego?
Bueno, pues en primer lugar, como ceutí, es una situación penosa, indignante y muy preocupante.
Como investigador, es sorprendente y también indignante que esto haya podido ocurrir. Es decir, que el Estado no hubiera preparado a Ceuta, y en un eventual caso también a Melilla, para una situación como la que se desencadenó el 30 de julio. Es decir, un asalto masivo, teniendo en cuenta que ya sufrimos uno de una magnitud considerable, pero muy inferior a la de esta vez, en mayo de 2021.
Es evidente que no se tomó suficientemente en serio ese incidente de 2021 y no se tomaron las medidas adecuadas para que no se volviera a repetir nada similar y, por supuesto, mucho menos algo aún más grave, como ha sido este asalto, que ha sido una invasión en toda regla, sin que haya habido capacidad para contener a esta masa de personas que se precipitaron en la ciudad entre el 30 y el 31.
Una masa de personas que, según parece, por determinadas informaciones publicadas en las últimas horas, no es homogénea...
No, no, es evidente que no todos tienen el mismo perfil. Es evidente que también, en términos generales, son personas que han sido instrumentalizadas, pero dentro de esa masa –estamos hablando de una cantidad muy grande de personas– puede haber individuos que hayan cruzado ilegalmente la frontera con intenciones hostiles. Ya ha habido informaciones de al menos una detención de una persona que estaba identificada por sus vínculos radicales y es bastante probable que haya elementos –aunque no lo sepamos– de los servicios de inteligencia marroquíes que puedan estar, por un lado, informando puntualmente a radar de cómo va evolucionando el ánimo y el comportamiento de los irregulares que entraron desde el día 30 o, peor aún, que traten de movilizarlos en algún sentido ahora o más adelante.
También ha aparecido, Luis, un grupo del que yo no había escuchado hablar en mi vida. Se llama Jabaroot. Es un grupo de hackera angelinos que ha publicado en las últimas horas un listado con todos los miembros de las fuerzas de seguridad, de las fuerzas de inteligencia marroquíes. Amenaza también con publicar, por un lado, el contenido del famoso Pegasus, con el que se infectó el móvil del presidente del gobierno, precisamente en una visita a Ceuta. ¿Esto da ideas, por un lado, de la magnitud internacional de lo que está pasando en Ceuta, y por otra parte, de que esto no es un movimiento espontáneo por gente que se ve en unas condiciones de vida francamente mejorables en Marruecos y que quiere intentar tener algo mejor en su vida?
Yo creo que planteas dos cuestiones que pueden tener algún vínculo, pero que conviene separar. Las revelaciones de un gran número de personas que, más que miembros en sentido estricto de los servicios de inteligencia, serían colaboradores de los servicios de inteligencia de Marruecos, es bastante probable que en su mayoría sean correctas, porque se sabe que este grupo ha hecho filtraciones anteriores que se comprobaron que eran correctas. Es muy difícil que una decisión, un plan para una operación que desembocara la invasión del 30 y el 31 haya llegado a conocimiento de un grupo de hackers.
Habría elementos de espontaneidad, en el sentido de que probablemente la mayoría de las personas que cruzaron ilegalmente el 30 y el 31 la frontera española de Ceuta, que naturalmente, no supieran para qué estaban haciendo eso, no supieran que estaban siendo manipulados, pero que ha habido un elemento de manipulación es evidente. Lo pone de manifiesto el propio análisis de todos los contenidos que se volcaron en redes, animando a cruzar la frontera, informando sobre las consecuencias que tenía el posicionamiento del Tribunal Supremo respecto a la cuestión de las entradas por mar, etc. Pero que haya ese elemento de espontaneidad, que la mayoría de las personas no supieran a qué juego estaban contribuyendo, no significa que todo fuera espontáneo. Como mínimo, y esto cualquier persona que haya vivido en Ceuta lo sabe desde el primer momento, una avalancha de esas dimensiones, ni siquiera una avalancha de esas dimensiones, hubiera podido tener lugar sin la convivencia de Marruecos. Es decir, si las autoridades marroquíes hubieran querido parar eso, lo hubieran parado sin ningún problema, como demostraron luego el día 15, que fue una exfiguración de la propia capacidad de Marruecos para controlar el flujo irregular de inmigrantes, cuando le parece. Yo creo que eso es la prueba más evidente de que no todo fue espontáneo.
A partir de ahí podemos inferir más cosas con razones de peso. Sabemos que en el año 2021 se trató de una operación perfectamente orquestada de Marruecos. Marruecos ya hizo esto una vez.
Esa operación, a su vez, se enmarca en una estrategia híbrida destinada a configurar la situación de Ceuta y, por reflejo, de Melilla, para que en un futuro se den las condiciones que permitan a Marruecos exigir prácticamente o convencer al gobierno de España de turno que, como mínimo, habría que evolucionar hacia una situación de cosoberanía, que es la aspiración penúltima de Marruecos, siendo la última, convertir esa cosoberanía en el paso definitivo a asumir la soberanía total sobre las ciudades. Marruecos tiene ese plan desde hace mucho tiempo, ha llevado a cabo muchas acciones con influencia directa en Ceuta y Melilla en apoyo de ese plan. El asalto de mayo de 2021 entra dentro de esas acciones y, por tanto, sería absurdo negar que eso es lo más probable que haya ocurrido con respecto a la invasión del 30 y del 31 de julio, como, por otro lado, han señalado personas con mucha experiencia en asuntos de seguridad.
Marruecos tiene un plan, ¿pero lo tiene España?
No, y esto es quizá lo más grave de todo. Debería tenerlo, pero no lo tiene. Hay que recordar que después del asalto de mayo de 2021, a finales de ese año se publicó la última versión, que todavía está vigente, de la Estrategia de Seguridad Nacional de España. En ese documento se anunciaba la preparación de un plan de seguridad integral para Ceuta y Melilla. Ese plan empezó a diseñarse, pero nunca terminó de elaborarse y, por supuesto, no se aprobó. Esto es gravísimo, porque tenía todo el sentido, era una obligación, de hecho, del Gobierno de España, cualquiera que fuera el color de ese Gobierno, de haberse preparado, como se suponía que lo iba a permitir ese plan, para que no volviera a ocurrir un asalto masivo, con más de una decena de miles de personas entrando de forma irregular en un plazo inferior a 48 horas.
Pero, por la razón que sea, eso se paró. Además, la Estrategia de Política Exterior de España ha sido absolutamente equivocada en cuanto a sus operaciones con Marruecos y, en particular, en cuanto a las pretensiones de Marruecos respecto a Ceuta y Melilla, que, por lo visto, nunca se han querido tomar suficientemente en serio. Esto, naturalmente, habría que rectificarlo de inmediato, pero veremos a ver una situación política con la que estamos.
Un Gobierno muy debilitado, un Gobierno acosado por casos de corrupción, un Gobierno que da muestras constantes de incompetencia y de desidia en todo este mes desde el asalto, lleva a cabo esos cambios. Es bastante preocupante. Eso es lo que ha podido pensar Marruecos.
Ahora tenemos un Gobierno en España que parece en horas bajas, que parece en una situación de debilidad. Eso es lo que sugiere, al menos, la mayoría de los sondeos. No sé si, de paso, Marruecos está mandando también un aviso a navegantes a los que parece que van a entrar. En este caso, al Partido Popular y a Alberto Nuñéz-Feijóo.
Yo creo que ambas hipótesis son correctas. Marruecos siempre ha seguido muy de cerca la realidad política española y ha elegido muy bien los momentos en los que ha intentado o conseguido hacer daño a España de alguna manera. Por supuesto, a Marruecos no se le habrá escapado la situación casi agónica que, desde hace bastantes meses, tiene el Gobierno de España.
No hay que ser un especialista en la política interior de España para darse cuenta de eso. Por otro lado, la debilidad es evidente, como también es evidente que este Gobierno se ha caracterizado por ser vulnerable a cualquier tipo de chantaje, tanto de actores políticos internos como del propio Marruecos. Y eso se ha aprovechado.
Pero, efectivamente, al mismo tiempo, Marruecos tiene muy claro el calendario y el hecho de que en menos de un año probablemente habrá elecciones generales y el resultado de esas elecciones podría traer un Gobierno de distinto color. Y siempre que cambia el Gobierno, o incluso antes de que se cambie, Marruecos trata de dar alguna señal para que en Madrid, en Moncloa, nadie se olvide que conviene no molestarle y conviene colaborar en todo aquello que Marruecos estime oportuno. Lo que se necesita, por tanto, es un cambio en la política exterior para acabar con ese juego que solo beneficia a Marruecos.
El papel del Centro Nacional de Inteligencia. ¿Avisó, no avisó, hay una guerra intestina entre el Gobierno y su propio servicio de inteligencia, hay incompetencia?. ¿Debe el CNI volver a depender de Presidencia, y no de Defensa, como ya ocurrió en la época de Mariano Rajoy?
Lo que no ha fallado, seguro, es el CNI. Pero, además, por una razón de sentido común. Es que no hacía falta tener un servicio de inteligencia para anticipar con la progresión de entradas irregulares que se estaban produciendo en los últimos meses y, sobre todo, desde el 15 de julio, que la cosa iba a más.
Tenemos también las indicaciones de la propia ministra y algunas filtraciones en la prensa en las últimas semanas que indican que el CNI alertó de esta cuestión. También hay indicaciones de que el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas informó e incluso hay documentos preparados antes de la invasión, preparados por sindicatos policiales que anunciaban que el asunto de la sentencia del Tribunal Supremo podía traducirse en un incremento, pero con el número de entradas irregulares. Cuando se habla de que los servicios de inteligencia aciertan o no aciertan, casi siempre se hace trampa.¿ Por qué? Porque uno puede acogerse al argumento de «no me dijeron que tal día, a tal hora, tal número de personas de esta manera concreta iban a entrar aquí o allí». Eso en la mayoría de los casos es imposible de conseguir, pero eso no significa que no se hubiera alertado, como se hizo, de que se iba a producir, y además coincidiendo con una fiesta oficial que se iba a celebrar en Marruecos, un salto cualitativo de ello. Porque el mismo seguimiento de las redes sociales en las que se estaba animando para ese día, para ese mismo día, a la gente a cruzar ilegalmente la frontera de Ceuta, lo ponía de manifiesto.
Por último. Los incidentes en el Trampolín y la imagen de Ceuta...
Yo puse un mensaje en una red social señalando esto, que era un problema, que se produjeran estos incidentes, y hubo gente que se lo tomó muy mal y empezó a insultarme, etc. Es un indicador del nivel de polarización al que hemos llegado. Eso puede ayudar a que desde la península, desde Europa, se presente a los ciudadanos de Ceuta como lo que no son, como una población racista, xenófoba, que no lo es en absoluto. Hay que tener mucho cuidado con este asunto, porque también es importante la imagen de la ciudad para la resolución de esta crisis.
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