Menores bajo la lluvia a la espera de autobuses y de una acogida digna

Menores migrantes

Más de 50 adolescentes aguarda en el Guano, a ras de carretera, la llegada de vehículos que, como vieron el domingo y el lunes, los conduzcan hacia el lugar que piden a gritos: “¡Queremos centro de menores!”

Un grupo de menores migrantes, en fila con la intención de que los trasladen a centros de acogida
Un grupo de menores migrantes, en fila con la intención de que los trasladen a centros de acogida | G. Sardá

Parecen escolares a la espera del autobús que los lleve a su colegio. Solo que sin marquesina que los proteja de la lluvia que no ha parado de regar Ceuta en toda la mañana. Algunos se tapan con la capucha de sus sudaderas de algodón, caladas por el agua. Otros, los menos, lograron hacerse con un paraguas. Hay quien cubre su cuerpo con un plástico que le dificulta la respiración, y quien se resigna a mojarse sin protección. Un grupo de más de 50 adolescentes marroquíes permanece en fila, a ras de carretera, en el tramo del Guano, con la esperanza de que la estampa acelere la llegada de los autobuses que estos días han visto transitar para recoger a otros que, como ellos, llevan dos meses viviendo en la calle.

“¡Queremos centro de menores!”, gritan frente a los agentes de la Policía Nacional que los vigilan y los protegen de los peligros del tráfico rodado. Al fin y al cabo, son niños. Niños de más de 13 años en su mayoría. “¿Por qué estáis bajo la lluvia en lugar de meteros en la carpa?”, les pregunta la prensa en una mezcla de castellano e inglés que a duras penas comprenden. “Mayores”, responden varios de ellos entristeciendo sus rostros. Uno de ellos acompaña su respuesta verbal de un gesto. Se lleva el pulgar bajo la barbilla y lo desliza hacia adelante.

Según relatan como pueden, en la enorme carpa instalada por el Gobierno en el Guano, junto a los baños y duchas portátiles, se encuentran los adultos, y estos les tienen prohibido acercarse. El espacio bajo la carpa parece más pequeño después de que desmantelaran los asentamientos del Trampolín. Ahora que no hay mejor refugio, centenares de migrantes han desplazado sus tiendas allí. Y no hay sitio para nadie más.

Interior de la carpa del Guano donde varios migrantes han trasladado sus tiendas tras el desalojo del Trampolín
Interior de la carpa del Guano donde varios migrantes han trasladado sus tiendas tras el desalojo del Trampolín | G. Sardá
Interior de la carpa del Guano donde varios migrantes han trasladado sus tiendas tras el desalojo del Trampolín
Interior de la carpa del Guano donde varios migrantes han trasladado sus tiendas tras el desalojo del Trampolín | G. Sardá

Los menores con los que conversó El Pueblo de Ceuta relataron que llevan unos 15 días en el Guano. Antes de eso, han vivido en las calles del Príncipe o en Sidi Embarek, según el testimonio de varios de ellos. A las 11:30h de este martes, los adolescentes seguían en fila junto a la carretera esperando una solución por parte de la administración. Una que se desconoce cuándo llegará. Desde la Jefatura Superior de Policía han explicado a este periódico que cuando se detecta la presencia de menores migrantes en una zona se les traslada a Comisaría para su filiación y posterior reubicación en centros habilitados. Pero, por el momento, esos niños siguen bajo la lluvia.

Tanto el domingo como el lunes, durante las dos fases del desalojo del Trampolín (que ya luce limpio casi en su totalidad y totalmente libre de chabolas), más de un centenar de menores que vivían en los asentamientos de la playa fueron trasladados a Jefatura en autobuses para su registro. El Gobierno cifró en 1.100 los desalojados el primer día y, según fuentes policiales, el segundo fueron unas 200 personas. En total, en torno a 1.300, de las cuales la inmensa mayoría (exceptuando a los menores y a algunas decenas de adultos) decidieron retornar voluntariamente a Marruecos.

El sistema de acogida de menores de Ceuta alberga, según la última actualización, a 2.493 niños y adolescentes. Esta cifra corresponde a las personas que han sido filiadas y registradas en el sistema, no a la totalidad que permanece en la ciudad. Solo en la barriada del Príncipe hay más de 600 extranjeros no acompañados deambulando por sus calles. Quedó probado el pasado jueves, 1 de octubre, con la visita a la barriada de la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego.

Tras atender de manera espontánea a alrededor de un centenar de menores migrantes que acudieron a donde estaba en busca de soluciones, la ministra les prometió que desde ese día no volverían a dormir en la calle. Se encargó de ordenar que todos los niños de la barriada fueran filiados de urgencia ese mismo día y se comprometió a que así sería. Lo que inicialmente era un grupo de un centenar de adolescentes se convirtió en más de 600 que se agruparon en la pista deportiva del Príncipe. Los responsables vecinales tuvieron que abortar la misión por el caos.

Migrantes en la explanada del Guano
Migrantes en la explanada del Guano | G. Sardá
Migrantes en la explanada del Guano
Migrantes en la explanada del Guano | G. Sardá

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