Migraciones desplaza a Ceuta un amplio equipo para acelerar los centros provisionales de acogida
CRISIS MIGRATORIA
Migraciones busca fórmulas para poner en marcha varios centros provisionales y descongestionar las calles de Ceuta. El Ejecutivo estudia varios puntos mientras los vecinos reclaman que los nuevos centros no se instalen junto a sus viviendas
Un amplio equipo del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones se desplazará en los próximos días a Ceuta para abordar con carácter urgente la puesta en marcha de varios centros provisionales de acogida destinados a los miles de migrantes que todavía permanecen dispersos por la ciudad tras la entrada masiva del pasado 30 de julio.
La llegada de este dispositivo del Ministerio, que acompañará a la ministra Elma Saiz en su visita a Ceuta el lunes, tendrá como uno de sus principales objetivos analizar sobre el terreno los distintos emplazamientos que se barajan para habilitar estos recursos y determinar cuáles pueden acondicionarse con mayor rapidez. La intención del Gobierno es comenzar a poner en funcionamiento de forma escalonada varios dispositivos, con el objetivo de que al menos dos de ellos, con capacidad conjunta próxima al millar de personas, puedan estar operativos durante la próxima semana, entre los días 17 y 23 de agosto.
La búsqueda de espacios se ha convertido en uno de los principales obstáculos para las administraciones, debido tanto a las reducidas dimensiones de Ceuta, con unos 19 kilómetros cuadrados, como al rechazo que están generando entre los vecinos las posibles ubicaciones. En los últimos días se han sucedido las concentraciones y protestas de ciudadanos que se oponen a la instalación de estos recursos en las proximidades de sus viviendas, colegios o negocios.
Entre las alternativas que se encuentran sobre la mesa figura la pista deportiva del Acuartelamiento Montesa número 3, así como la explanada donde se encontraba la antigua fábrica de guano, entre Benítez y Calamocarro. Esta última opción necesitaría, sin embargo, una actuación de acondicionamiento de cierta envergadura antes de poder recibir a un número elevado de personas. Una intervención que podría ejecutarse a través de TRAGSA, con mayor rapidez, o mediante contratos puntuales con entidades sociales de la ciudad.
Otra de las posibilidades que se estudia se encuentra en la zona portuaria donde antiguamente se ubicaban los chalets de la Autoridad Portuaria. Esta alternativa tampoco está exenta de oposición, ya que residentes y comerciantes del entorno han expresado su malestar por la presencia diaria de numerosos migrantes en la zona y consideran que la instalación de un nuevo recurso agravaría la situación.
Fuentes conocedoras de las alternativas que se están estudiando coinciden en señalar que una de las opciones que permitiría dar una respuesta más amplia serían las naves del Tarajal, aunque su utilización exigiría alcanzar acuerdos de arrendamiento con sus propietarios y acometer previamente una adaptación de los espacios para dotarlos de los servicios básicos necesarios para la atención y permanencia de las personas acogidas.
Precisamente, una de las cuestiones que está complicando la respuesta no es únicamente localizar superficies disponibles, sino convertirlas en espacios capaces de funcionar como centros de acogida. Las instalaciones deberán disponer de servicios básicos, zonas de atención y unas condiciones mínimas para que las personas puedan permanecer allí mientras se resuelve su situación administrativa.
La previsión es que estos centros temporales se habiliten en distintos puntos de la ciudad y con capacidades diferentes, descartándose por razones de espacio y operatividad la creación de un único macrocentro que pueda concentrar a todos los migrantes. A los primeros dispositivos se añadirá alguno más posteriormente y está previsto que a finales de agosto pueda entrar en funcionamiento también un Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE), destinado a la recepción inicial, identificación, asistencia y tramitación de las personas que llegan irregularmente a territorio español.
La urgencia de esta actuación viene marcada por la situación que todavía vive Ceuta. Las estimaciones sitúan entre 5.000 y 8.000 las personas que continúan dispersas por distintos puntos de la ciudad después de la entrada masiva del 30 de julio, durante la que, según las cifras manejadas por el Gobierno de la Nación, accedieron a Ceuta más de 80.000 personas.
La instalación de estos recursos pretende contribuir a recuperar progresivamente la normalidad en una ciudad que, por sus reducidas dimensiones, afronta una situación especialmente compleja y en la que cualquier emplazamiento elegido tendrá necesariamente impacto sobre algún entorno residencial o comercial, como ya ocurre desde hace semanas en zonas como La Colina.
Durante los últimos días, los ministros que han visitado Ceuta han insistido en que las personas que entraron irregularmente el 30 de julio no permanecerán en la ciudad. El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres; la ministra de Defensa, Margarita Robles; el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, han señalado que están en marcha los mecanismos necesarios para proceder a su retorno a Marruecos y han descartado tanto su permanencia en Ceuta como su traslado a la península.
El despliegue del Ministerio de Migraciones se producirá además en una semana marcada por la presencia de varios miembros del Gobierno en la ciudad. La ministra de Sanidad, Mónica García, visitará Ceuta este domingo, mientras que el lunes será el turno de Elma Saiz, que llegará acompañada de un amplio equipo de su departamento para evaluar directamente la situación humanitaria y avanzar en la decisión sobre los espacios que deberán convertirse, con la mayor rapidez posible, en los nuevos recursos temporales de acogida.