Los migrantes comienzan a acceder al dispositivo del Puerto, donde siguen ultimando las carpas
Traslado al Puerto
El recurso con capacidad para albergar a 1.800 personas sigue poniéndose a punto mientras las autoridades controlan la entrada paulatina de los marroquíes, contra quienes tuvieron que cargar durante los momentos de tensión
A las puertas del polémico dispositivo provisional de acogida del Puerto, el Gobierno ha ordenado colocar unas mesas con agua y bricks de zumo. El personal a cargo de recibir a los migrantes provenientes del Trampolín y Benítez durante un amanecer turbulento les coloca una pulsera azul en la muñeca y los provee de alimento e hidratación. Los primeros marroquíes que residirán en Muelle de Poniente comenzaron a acceder a las instalaciones pasadas las 9:30h, tres horas después de que arrancara el traslado desde los asentamientos en las playas en un operativo caracterizado por la tensión. El descontrol ha llegado cuando menos se le esperaba, de la misma forma que ha desaparecido. El Gobierno temía avalanchas durante la entrada de los miles a un recurso con plazas limitadas. Sin embargo, los agentes han logrado contener a la multitud, que solo se ha desenfrenado en la primera parte de la actuación.
Mientras los inmigrantes siguen entrando en una fila ordenada al recurso del Puerto, varios operarios se encuentran rematando su puesta a punto. Los trabajadores continúan introduciendo literas en el interior de las carpas donde dormirán los marroquíes en situación irregular. Entre la multitud de miles de personas que se unieron al traslado también hay menores de edad. Según han confirmado desde el Gobierno, no se les está dejando en la calle. A medida que llegan a las instalaciones de acogida de adultos, se les permite permanecer allí mientras hallan una alternativa habitacional. Para ello se encuentran en contacto permanente con el área de Menores de la Ciudad Autónoma.
En total, el dispositivo de Muelle de Poniente tiene capacidad para albergar a unas 1.800 personas. Dado que se estima que el volumen de migrantes que habitaba los asentamientos del Trampolín y Benítez supere los 4.000, el principal temor del Estado era que se produjeran enfrentamientos a modo de “sálvese quien pueda”. Sospechaban que pudiera suceder como en experiencias anteriores, cuando los migrantes que quedaban fuera de los dispositivos al agotarse las plazas intentaban entrar a la fuerza formando avalanchas humanas. Por el momento, esta vez no ha sucedido así, ya que el embolsamiento lo han creado lejos del espacio.
Concretamente, en la entrada desde Benítez a las naves industriales. Donde Almacenes San Pablo. Allí, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad continúan controlando a la masa. Van seleccionando a varios en grupos reducidos y los acompañan hasta el dispositivo de acogida, donde se ha logrado mantener el orden. Una calma que contrasta con el caos vivido durante las primeras horas del operativo.
Un inicio caótico
Todo comenzó pasadas las 6:30h. Según ha podido comprobar in situ este periódico, varios coches de la Guardia Civil fueron los primeros en llegar a los asentamientos del Trampolín, donde ya los esperaban. Los migrantes llevan semanas esperando el día de hoy. En la playa han corrido cada día los rumores de cuándo sería el deseado traslado. Eran unos pocos agentes de la benemérita los que se encargaron de comenzar a agrupar a los inmigrantes para iniciar la marcha. Al llegar la multitud a las chabolas de la playa de Benítez, comenzó el caos.
Tras unirse miles de personas, la muchedumbre fue avanzando por la carretera junto a la playa. El grupo dejó de andar para trotar. Y, más tarde, comenzó a correr, sin que los agentes desplegados pudieran contener inicialmente su avance. La situación quedó controlada al alcanzar el extremo de la playa de Benítez más próximo a la zona industrial que desemboca en el puerto. En ese punto se fueron refuerzos de la Policía Nacional, que lograron detener a la masa.
Una vez allí, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad realizaron un cordón policial para controlar a la multitud e ir organizando el traslado ordenado al Puerto. Para el operativo, el Gobierno ha cifrado en unos 240 los agentes desplegados entre la Policía Nacional y la Guardia Civil, que ha contado además con el apoyo de unidades de seguridad ciudadanas. Y han hecho uso de drones.
En total, según la Delegación, son 170 agentes de policía, principalmente efectivos de la Unidad de Intervención Policial (UIP), los conocidos como 'antidisturbios'. Por su parte, la Guardia Civil participa con unos 70 efectivos pertenecientes al Grupo de Reserva y Seguridad (GRS), especializado en funciones de mantenimiento del orden público, y a las Unidades de Seguridad Ciudadana (USECIC).
La habilitación del dispositivo del puerto se produce además un día después de que la Audiencia Nacional levantara el veto a su utilización, después de que el tribunal hubiera paralizado cautelarmente su puesta en funcionamiento ante las dudas planteadas por su ubicación junto a infraestructuras consideradas estratégicas.