Los migrantes vuelven a hacerse visibles en el centro de Ceuta
Crisis migratoria
La presencia policial y militar ha disminuido en el casco urbano mientras miles de personas continúan repartidas entre las barriadas, la playa del Trampolín, el entorno del CETI y los montes de la ciudad
La presencia de personas migrantes de origen marroquí en las calles del centro de Ceuta ha vuelto a convertirse en una imagen habitual apenas una semana después de la entrada masiva registrada en la ciudad. Tras varios días en los que el despliegue de la Policía Nacional, la Guardia Civil y las Fuerzas Armadas había reducido de forma notable su visibilidad en el casco urbano, desde este miércoles numerosos migrantes vuelven a deambular por las principales vías comerciales y zonas céntricas.
Durante los primeros días de la crisis, el dispositivo de seguridad logró que el centro recuperara progresivamente una apariencia de normalidad. Los agentes y militares dirigían a buena parte de los migrantes hacia la frontera del Tarajal para favorecer su retorno voluntario a Marruecos, mientras reforzaban la vigilancia en las calles más transitadas de la ciudad.
Sin embargo, esa situación ha comenzado a cambiar. Comercios, cafeterías y terrazas permanecen abiertos y la actividad cotidiana se desarrolla con relativa normalidad, aunque cada vez son más frecuentes los grupos de migrantes que atraviesan el centro sin que, en muchos casos, sean conducidos por los agentes hacia el paso fronterizo.
Este cambio coincide con la permanencia de miles de personas en distintos puntos de la ciudad. La mayor concentración continúa localizándose en la barriada del Príncipe Alfonso, donde la asociación vecinal ha elaborado un registro oficioso que supera las 4.800 personas, en su mayoría identificadas por la entidad como menores extranjeros no acompañados.
A ese grupo se suma al menos otro millar de personas concentradas en la playa del Trampolín y en las inmediaciones del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), donde el Gobierno ha comenzado a instalar duchas, baños y otros recursos básicos de atención humanitaria. También permanecen migrantes en barriadas como Los Rosales o Hadú y en distintas zonas de monte, donde continúan ocultándose parte de quienes entraron durante la avalancha.
En conjunto, distintas fuentes consultadas sitúan en más de 6.000 las personas que permanecerían todavía repartidas por la ciudad, una cifra superior a los datos oficiales ofrecidos hasta ahora por la Delegación del Gobierno.
La situación ha reavivado las quejas de vecinos de varias barriadas, que desde el inicio de la crisis denuncian una presencia insuficiente de efectivos policiales y militares en estos entornos. Según sostienen, mientras el centro de la ciudad concentró durante varios días buena parte del dispositivo de seguridad, la vigilancia en la periferia ha continuado siendo limitada.
Ahora, aseguran, esa percepción comienza a extenderse también al casco urbano, donde consideran que la presencia de migrantes supera en determinados momentos a la de los agentes desplegados en las calles.
Pese a ello, la actividad comercial y hostelera continúa desarrollándose con normalidad. Los ceutíes siguen ocupando terrazas, realizando compras y transitando por el centro, aunque conviven de nuevo con la presencia constante de personas migrantes en situación administrativa irregular, una imagen que había disminuido durante los primeros días del dispositivo extraordinario desplegado tras la entrada masiva.