Mohamed VI pide que "no haya chantajes ni presiones" en las relaciones con España
INVASIÓN
En su primera aparición desde el anuncio de la visita real a Ceuta y Melilla, el soberano marroquí abre las Cortes recién constituidas en el vecino país
En una de sus mejores y más desconocidas canciones, Joaquín Sabina cantaba aquello de "Corre dijo la tortuga: atrévete, dijo el cobarde". El genio de Úbeda hablaba así de las contradicciones humanas, que a veces nos hacen caminar por derroteros completamente distintos a lo dicho. Ejemplos, hay a miles en el día a día. Y si hablamos de la política y el siempre proceloso mundo de las relaciones bilaterales entre vecinos mal avenidos, podemos elevar esto a la enésima potencia.
Ese canto a la contradicción permanente es algo que parece apropiado para evaluar el discurso de Mohamed VI. El Rey marroquí, bastante desmejorado en su aspecto físico, ha aperturado las Cortes de Marruecos horas antes de la histórica visita real a Ceuta y Melilla, y días después de que por primera vez una mujer, Fatima Zarah El Mansouri, se convierta en primera ministra del vecino país.
No ha pronunciado las palabras "visita Real a Ceuta y Melilla", pero como si lo hubiera hecho. Nuestra alianza con España es "una decisión soberana y un compromiso voluntario". Esta alianza "no puede ser objeto de presiones, amenazas ni chantajes". Mohamed VI recordó que " el Reino ha podido fortalecer su posición a nivel internacional, como socio responsable y fiable, deseoso de cumplir sus compromisos y, por consiguiente, con pleno derecho a recibir el mismo trato de sus socios".
En ese sentido "ante las declaraciones irresponsables de ciertos círculos políticos y mediáticos y su flagrante explotación de la situación, afirmamos que la alianza es una decisión soberana y un compromiso voluntario, que no puede estar sujeto a ninguna presión, amenaza o chantaje ", antes de anunciar que "Marruecos presentará a sus socios un documento que esboza una visión estratégica clara y práctica, que transmite una nueva dirección orientada a promover el desarrollo conjunto, la competitividad económica y la estabilidad regional ".
Lo dijo en Rabat, rodeado por dos hombres claves en el Marruecos de los próximos años: el príncipe heredero, que reinará con el nombre de Hassan III, y el hermano del actual Rey, Muley Rachid. Y con un aspecto bastante desmejorado, como decíamos al principio. Pero ni una sola referencia ni una sola autocrítica hacia lo sucedido en Ceuta y Melilla. Otra de Sabina: "No hay nostalgia peor, que añorar lo que nunca jamás sucedió"....