Los números de una crisis contra la que Ceuta sigue batallando

Crisis migratoria

Una situación excepcional sin cifras fiables: hasta 80.000 llegadas, 1.898 menores identificados y al menos 82 fallecidos, en un balance que continúa sin cerrarse

Agentes de la Guardia Civil custodian el cadáver de un migrante fallecido
Agentes de la Guardia Civil custodian el cadáver de un migrante fallecido | REDUAN
Redacción
16 ago 2026 - 18:16

La crisis migratoria abierta en Ceuta tras las entradas masivas de finales de julio puede traducirse en cifras, un intento que, sin embargo, no acaba de reflejar cabalmente la dimensión de la situación excepcional que vive la ciudad. Menores, llegadas, personas que permanecen en la ciudad, fallecidos, devoluciones y recursos movilizados conforman el retrato estadístico de una situación extraordinaria que ha tensionado los sistemas de protección y atención, ha obligado a reforzar el dispositivo fronterizo y ha dejado un elevado coste humano. Estos datos, quizás, puedan ayudar a responder a la pregunta: ¿qué magnitud ha alcanzado la crisis migratoria que vive Ceuta?

Los menores migrantes no acompañados constituyen uno de los principales focos de la crisis abierta en Ceuta tras las entradas masivas de finales de julio. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cifraba esta semana en Ceuta en 1.898 los menores identificados en la ciudad, un número que las organizaciones sociales y asociaciones vecinales elevan hasta unos 4.000, al incluir a menores que todavía permanecen fuera del sistema de protección y pendientes de identificación.

La magnitud del fenómeno puede apreciarse al compararlo con la población infantil residente en Ceuta. El censo anual del INE permite dimensionar la población menor de 18 años de la ciudad y sitúa su volumen en el entorno de las 20.000 personas. Con esa referencia, los 1.898 menores identificados por Interior equivaldrían aproximadamente a uno de cada diez menores residentes en Ceuta, mientras que la estimación de 4.000 de las organizaciones sociales elevaría la proporción hasta uno de cada cinco.

La dimensión de la entrada masiva de finales de julio tampoco ha sido descrita hasta el día de hoy con cifras precisas, una tarea que, posiblemente, resulte inabordable. En todo caso, el Gobierno ha elevado hasta 80.000 las personas que pudieron llegar a entrar irregularmente en Ceuta los días 30 y 31 de julio. La inmensa mayoría regresó posteriormente a Marruecos por sus propios medios.

La estimación del número de personas migrantes que continúan en Ceuta resulta, también, controvertida. Interior comenzó situándolo en torno a 2.500 para, posteriormente, elevarlo a 5.000. Otras estimaciones sitúan el volumen de personas que permanecen en la ciudad sensiblemente por encima. La Ciudad llegó a estimar el número de migrantes en una horquilla entre los 8.000 y los 11.000.

Fallecimientos a causa de la crisis

Más allá de la cifra definitiva, el dato sobre el número de personas que siguen en la ciudad continúa abierto. Esa incertidumbre condiciona el dimensionamiento de los recursos necesarios y afecta especialmente al cálculo de menores, solicitantes de protección internacional y personas susceptibles de ser devueltas a Marruecos. Según las últimas informaciones, hasta el pasado viernes solo constaban 18 expulsiones a Marruecos por vía judicial.

La tragedia humana de esta crisis, pese a lo colosal que resulta en términos de pérdida de vidas, tampoco puede precisarse en cifras. El Instituto de Medicina Legal (IML) de Ceuta había recibido hasta este 6 de agosto los cuerpos de 82 personas fallecidas en el mar mientras intentaban alcanzar España. De todas ellas, solo ha podido establecer la identidad de media docena. Estos datos, sin embargo, no permiten establecer por sí solo el balance total de víctimas mortales, ya que existen fallecidos en el lado marroquí de la frontera que no forman parte de los registros españoles.

El número de cadáveres registrados por las autoridades españolas es inferior al balance que manejan las organizaciones de derechos humanos, que contabilizan también a las personas fallecidas en territorio marroquí. La Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) situó en 141 personas el número de fallecidos a ambos lados de la frontera. Posteriormente, Caminando Fronteras elevó el balance a 145. Según esta organización, 67 de esas personas habrían muerto en territorio marroquí. La magnitud definitiva de la tragedia sigue siendo, por ello, difícil de determinar.

Aunque las autoridades locales y las entidades ciudadanas siguen manteniendo su exigencia al Estado de incrementar el número de agentes y recursos disponibles, lo cierto es que en las últimas dos semanas la presencia policial en la ciudad ha aumentado significativamente.

Según los datos de Interior, Ceuta cuenta en la actualidad con una dotación de 880 agentes de la Policía Nacional y 714 guardias civiles. El dispositivo incluye además apoyo de las Fuerzas Armadas y medios especializados como drones, helicópteros, buzos y embarcaciones, entre ellos el buque Duque de Ahumada de la Guardia Civil.

El refuerzo se mantiene ante el riesgo de nuevos intentos de entrada masiva. Policía Nacional, Guardia Civil y Ejército han restringido permisos y reforzado turnos, aunque las organizaciones sindicales reclaman que parte de estos refuerzos son temporales y piden un incremento estructural de las plantillas.

En el perímetro marítimo se ha instalado una barrera flotante de unos 500 metros en el entorno del espigón de El Tarajal, concebida como elemento de contención fronteriza. Su función principal no es impedir físicamente el acceso a nado, sino delimitar la frontera marítima para permitir la aplicación de la devolución en frontera a quienes la superen, de acuerdo con la reciente doctrina del Tribunal Supremo.

La respuesta española depende también en buena medida del dispositivo desplegado por Marruecos al otro lado de la frontera. Tras la amenaza de una nueva entrada masiva este pasado sábado, las autoridades marroquíes han reforzado los controles en localidades próximas a Ceuta, han desplegado efectivos en carreteras, bosques y accesos a la frontera y han endurecido la vigilancia en El Tarajal.

Para cumplir con los trámites de las devoluciones, Interior envió a Ceuta a seis agentes de la Unidad Central de Expulsiones y Repatriaciones y una veintena de la Brigada Central de Extranjería y Fronteras con el fin de acelerar los procedimientos. En conjunto, el dispositivo permite responder a entradas ordinarias o repuntes de llegadas, pero los responsables policiales admiten que una nueva avalancha de decenas de miles de personas en un periodo muy corto acabaría desbordando cualquier capacidad de respuesta española.

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