Peluquería marroquí en plena vía pública junto a la Basílica Tardorromana, sin higiene ni condiciones sanitarias

INVASIÓN

La Basílica Tardorromana lleva siglos contando la historia de Ceuta. Hoy, sus inmediaciones cuentan otra historia: la de una ciudad que sigue esperando que las instituciones estén a la altura de una situación que desborda sus capacidades

Peluquería marroquí en plena vía pública junto a la Basílica Tardorromana, sin higiene ni condiciones sanitarias
Peluquería marroquí en plena vía pública junto a la Basílica Tardorromana, sin higiene ni condiciones sanitarias | CEDIDA
REDACCIÓN
01 sep 2026 - 18:51

Ceuta/ Estás imágenes hablan por sí solas. Varios marroquíes se cortan el pelo en plena vía pública, junto a la Basílica Tardorromana de Ceuta, utilizando las estructuras de piedra del entorno como improvisados asientos y lugar de trabajo. La escena podría parecer anecdótica. No lo es. Más allá de la imagen, hay una cuestión que debería preocupar especialmente: la salubridad.

peluPUna actividad como la peluquería genera pelo, residuos y material potencialmente contaminado que requiere unas mínimas condiciones de higiene y recogida. Realizar cortes de pelo en la calle, sin las instalaciones, agua, limpieza y gestión de residuos propias de un establecimiento, supone trasladar una actividad privada a un espacio público que no está preparado para ello.

Peluquería marroquí en plena vía pública junto a la Basílica Tardorromana, sin higiene ni condiciones sanitarias
Peluquería marroquí en plena vía pública junto a la Basílica Tardorromana, sin higiene ni condiciones sanitarias | CEDIDA

Y el problema se agrava cuando la escena se produce en un entorno arqueológico y turístico. Cabellos y desperdicios quedan sobre el pavimento y las zonas de piedra, mientras a pocos metros transitan vecinos y visitantes. No es una cuestión de nacionalidad. Es una cuestión de salubridad, convivencia y respeto por el espacio público.

Mientras las administraciones gestionan expedientes, cifras y recursos, la realidad se instala en las calles de Ceuta. Y lo hace incluso a las puertas de uno de los principales vestigios históricos de la ciudad. La Basílica Tardorromana lleva siglos contando la historia de Ceuta. Hoy, sus inmediaciones cuentan otra historia: la de una ciudad que sigue esperando que las instituciones estén a la altura de una situación que desborda sus capacidades.

Peluquería marroquí en plena vía pública junto a la Basílica Tardorromana, sin higiene ni condiciones sanitarias
Peluquería marroquí en plena vía pública junto a la Basílica Tardorromana, sin higiene ni condiciones sanitarias | CEDIDA

Estas fotografías son, en realidad, un síntoma de una situación que Ceuta no puede seguir normalizando tras la entrada masiva del 30 de julio. Personas que permanecen en la ciudad sin una solución estable terminan ocupando determinados espacios públicos para cubrir sus necesidades más básicas, mientras las administraciones parecen incapaces de ofrecer una respuesta suficiente. La solidaridad no puede significar que la calle sustituya a los servicios públicos, ni que la falta de medios convierta espacios urbanos y patrimoniales en lugares improvisados de alojamiento, higiene o prestación de servicios.

Ceuta no puede acostumbrarse a esto. Porque lo que hoy puede parecer simplemente una imagen llamativa, mañana puede convertirse en un problema de salubridad que afecte a vecinos, visitantes y al propio patrimonio de Ceuta. Y peor aún, considerar normal lo que nunca debería haberse convertido en normalidad.

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