Crisis migratoria
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CRISIS MIGRATORIA
La Policía Nacional se ha desplegado pasadas las 20:45h en el acceso al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) después de que cientos de personas de origen magrebí y subsahariano intentaran acceder a la fuerza. Hasta poco después de las 22:00h permanecieron controlando la situación en el interior de las instalaciones. Cuando rondaban las 22:30h, los agentes formaron un cordón policial encabezado por varios antidisturbios, que comenzó a bajar el descenso del CETI hacia la zona donde se ubica el Centro Ecuestre para despejar los alrededores del centro en busca de que la amenaza contra la seguridad de su interior no se repita.
Tras ellos, transitaron cinco furgones policiales. En último lugar caminaban los agentes de la empresa de seguridad privada del CETI, Eulen, y otros trabajadores del CETI. Antes de iniciar la marcha, estos mismos confesaron a este periódico, allí presente, que el CETI no era "seguro".
Durante el recorrido, los policías fueron abucheados por los migrantes que ya residen en el CETI, que salían a ver lo que ocurría por medio de las ventanas de las habitaciones con vistas a la bajada del Jaral. Una vez en la zona del Centro Ecuestre, algunos inmigrantes comenzaron a lanzar piedras a los efectivos policiales, aunque la mayoría de los extranjeros se mantuvieron en calma y en actitud pacífica.
El objetivo de la Policía era despejar las inmediaciones del centro de acogida para evitar que se sigan produciendo avalanchas hacia su acceso principal durante el resto de la noche.
La situación es crítica. Al menos, este periódico pudo ver a 400 personas en los alrededores del Jaral. Muchos de ellos subsaharianos, aunque también argelinos y marroquíes. También hay mujeres, el único perfil al que han permitido el ingreso en las últimas horas. Según fuentes policiales, el CETI solo ha acogido durante el día de hoy a mujeres y niñas.
El Cuerpo policial se desplazó al Jaral al recibir el aviso desde el interior de las instalaciones de que cientos de inmigrantes estaban intentando entrar a la fuerza. Los trabajadores tuvieron que ponerse a salvo, según ha podido saber este periódico. Los agentes trataron primero de frenar la trifulca, tras lo cual comenzaron a despejar el exterior del CETI, dirigiendo a los migrantes hacia abajo de la cuesta.
Mientras una parte de los efectivos controlaba la situación a las puertas del CETI, otros tantos se ubicaban en mitad de la cuesta deteniendo el paso de los inmigrantes que iban llegando. Los extranjeros trataban de convencer a los agentes de que les permitieran avanzar hacia el acceso del CETI. Petición que les negaban reiteradamente. Sentados en el suelo, algunos resguardados con mantas de la Cruz Roja, se confesaban cansados, con hambre y sed. Los agentes de la Policía sólo les permitían acercarse al centro de acogida para rellenar botellas de agua vacías y así calmar la sed.
El CETI se encuentra saturado desde hace varios días. Este jueves ya albergaba a un millar de personas, pese a tener 512 plazas. En sus inmediaciones acaban ayer otros mil inmigrantes. Hoy son muchos menos, aunque en la carretera de Benítez, las barriadas de Avenida Lisboa y Villajovita y la zona del Centro Comercial continúan viéndose grupos de jóvenes deambulando.
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