“Desde el primer minuto estuve al frente de la mayor crisis de Ceuta y seguiré haciéndolo”

ENTREVISTA EN EXCLUSIVA - DELEGADO DEL GOBIERNO

El delegado del Gobierno defiende su gestión durante la entrada masiva del 30 de julio, asegura que la prioridad fue activar todos los recursos del Estado y afirma que seguirá trabajando hasta recuperar la normalidad

Miguel Ángel Pérez  Triano, delegado del Gobierno en Ceuta, durante una entrevista concedida a EL PUEBLO DE CEUTA
Miguel Ángel Pérez Triano, delegado del Gobierno en Ceuta, durante una entrevista concedida a EL PUEBLO DE CEUTA | REDUAN

La crisis migratoria del pasado 30 de julio marcó un antes y un después en la historia reciente de Ceuta. La entrada masiva de más de 70.000 personas en pocas horas convirtió a la ciudad en el epicentro de una emergencia sin precedentes. En medio de aquel escenario de tensión y colapso, el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, asegura que su prioridad fue coordinar desde el primer minuto la activación de todos los recursos del Estado. Días después, en su primera entrevista en profundidad tras la crisis, Pérez Triano responde a las críticas recibidas, explica por qué no compareció durante las primeras horas, relata cómo se gestionó la respuesta institucional y analiza el papel de Marruecos, la situación actual de la ciudad y las medidas necesarias para evitar que un episodio similar vuelva a repetirse.

Pregunta. ¿Asume alguna responsabilidad política por lo ocurrido? ¿Va a dimitir? ¿O sigue pensando que todas las decisiones adoptadas fueron las correctas?

Respuesta. Dimitir, en estos momentos, sería una irresponsabilidad. Mi obligación como delegado del Gobierno ha sido afrontar esta situación desde el primer minuto, y eso es exactamente lo que he hecho.

Desde que comenzaron los acontecimientos trasladamos de forma inmediata toda la información a los ministerios competentes. Lo ocurrido el jueves fue completamente distinto a la situación migratoria que veníamos viviendo durante los días anteriores. Es cierto que ya existía una presión migratoria importante y, precisamente por ello, se habían ido adoptando medidas progresivas, como el refuerzo del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, el incremento de efectivos en la Brigada de Extranjería o el inicio de los trabajos para la puesta en marcha del CATE.

Pero lo sucedido aquel jueves no tuvo precedentes. Desde el primer instante nuestra prioridad fue afrontar una crisis que, probablemente, ha sido la más grave de la historia de Ceuta. Informamos inmediatamente a los ministerios competentes para que se activaran todos los recursos del Estado y pudieran responder cuanto antes.

Eso fue lo que hicimos desde el primer minuto: trabajar. Llevamos muchas noches sin dormir, hemos pasado innumerables horas en la frontera y hemos dedicado todos nuestros esfuerzos a gestionar esta situación de la mejor manera posible.

Mi prioridad no era hacerme una foto, era conseguir que llegaran los refuerzos y que se activaran todos los recursos del Estado
Miguel Ángel Pérez Triano, delegado del Gobierno en Ceuta, durante una entrevista concedida a EL PUEBLO DE CEUTA
Miguel Ángel Pérez Triano, delegado del Gobierno en Ceuta, durante una entrevista concedida a EL PUEBLO DE CEUTA | REDUAN
Lo que ocurrió el jueves dejó de ser una crisis migratoria y se convirtió en una vulneración de nuestra integridad territorial

P.- Muchos ceutíes esperaban verle antes dando explicaciones. ¿Por qué decidió no intervenir durante los momentos más delicados de la crisis? ¿Recibió instrucciones políticas que condicionaran sus decisiones?

R.- El lunes de esa misma semana ya habíamos emitido un comunicado en el que advertíamos de que la situación migratoria era compleja y reclamábamos medidas extraordinarias por parte de todas las administraciones.

A partir de ese momento comenzamos a trabajar con los ministerios competentes, especialmente con Interior y con Migraciones, siempre coordinados con el Ministerio de Política Territorial. Fruto de ese trabajo se reforzó la frontera, se incrementó el Servicio Marítimo de la Guardia Civil con nuevos efectivos, la Policía Nacional ya contaba con un importante refuerzo debido a la Operación Paso del Estrecho y también se aumentaron los recursos de la Brigada de Extranjería para agilizar las reseñas y los triajes de las personas que llegaban.

Además, comenzamos a impulsar la creación del CATE, un centro que permitirá centralizar la atención inicial y la identificación de los migrantes. Paralelamente, se adoptaron medidas con el Ministerio de Migraciones para agilizar las salidas de quienes cumplían los requisitos y mejorar la atención humanitaria de las personas que permanecían junto al CETI.

Esa era la realidad que estábamos gestionando hasta la mañana del jueves. Todo cambió de manera radical en cuestión de minutos.

Precisamente ese jueves teníamos convocada una rueda de prensa para anunciar todas esas medidas que habíamos ido adoptando durante los días anteriores. Evidentemente, hubo que suspenderla porque la prioridad pasó a ser otra completamente distinta.

Como ceutí me siento absolutamente indignado por lo que ocurrió y dimitir sería una irresponsabilidad

Lo que estaba ocurriendo era una vulneración de nuestra integridad territorial. Miles de personas estaban entrando de forma irregular y de manera continuada por la frontera. En ese momento mi única prioridad fue alertar inmediatamente a Seguridad Nacional y al Ministerio del Interior para solicitar la activación de todos los recursos del Estado.

No dediqué ni un segundo a hacerme una fotografía o a comparecer públicamente porque entendía que ese tiempo podía ser determinante para que los refuerzos llegaran cuanto antes o para que las Fuerzas Armadas se desplegaran con la máxima rapidez posible.

Toda mi jornada del jueves estuvo centrada en conseguir que Interior enviara los efectivos necesarios de Guardia Civil y Policía Nacional y que Defensa activara el despliegue militar. Consideré que esa era mi responsabilidad.

Además, durante las primeras horas ni siquiera conocíamos con exactitud qué estaba ocurriendo ni por qué se estaba produciendo aquella entrada masiva. Había que averiguar qué estaba pasando mientras se garantizaba la seguridad de la ciudad.

Respecto a los días posteriores, el Gobierno de España tiene una estructura perfectamente definida. El viernes compareció el presidente del Gobierno y asumió la comunicación institucional. El sábado fue el ministro del Interior quien ofreció las explicaciones correspondientes. Incluso ese día respondí a una pregunta formulada por este periódico para aportar información puntual.

A partir del domingo, una vez que ya no estaban en Ceuta ni el presidente ni el ministro, la Delegación del Gobierno recuperó la iniciativa comunicativa y comenzamos a informar directamente de la evolución de la situación.

P.- Si hoy pudiera volver al jueves, ¿cambiaría algo en la gestión de la crisis o en la forma de comunicarla a la ciudadanía?

R.- Con el paso de los días uno puede pensar que quizá parte de la ciudadanía hubiera preferido que yo hubiera comparecido públicamente el mismo jueves. Lo entiendo perfectamente.

Sin embargo, sigo convencido de que mi prioridad debía ser otra: conseguir que la Policía Nacional activara todos los refuerzos disponibles, que la Guardia Civil hiciera lo mismo y que las Fuerzas Armadas se desplegaran cuanto antes.

A eso dediqué toda aquella jornada. Sinceramente, no creo que fuera el momento de hacerme fotografías ni de protagonizar comparecencias públicas.

La única manera de gestionar la frontera es con la colaboración de Marruecos

P.- ¿Cuál fue el momento en que entendió que la situación había dejado de ser un incidente aislado para convertirse en una auténtica crisis?

R.- El momento fue cuando vimos a las primeras personas cruzando por la frontera.

Hasta entonces estábamos gestionando una situación migratoria complicada, como la que pueden sufrir otros territorios fronterizos, pero cuando comenzaron a entrar de esa manera comprendimos que ya no hablábamos únicamente de una crisis migratoria.

En ese instante entendimos que estábamos ante una vulneración de nuestra integridad territorial y que la situación exigía comunicar de inmediato lo que estaba ocurriendo tanto a Presidencia del Gobierno como a Seguridad Nacional y al Ministerio del Interior.

Ese fue el punto de inflexión.

P.- ¿Qué fue lo que más le impactó personalmente durante aquellos días?

R.- Lo primero fue la imagen de las personas entrando. Es una escena que impacta muchísimo. Durante unos instantes uno intenta comprender qué está ocurriendo porque resulta difícil asimilar una situación así.

Pero, más allá de esa primera impresión, lo que realmente me ha marcado han sido los días posteriores.

He vivido momentos muy duros. He visto a miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado al borde de las lágrimas después de jornadas de enorme tensión. También hemos visto a personas en una situación de extrema vulnerabilidad, con niños muy pequeños, mujeres embarazadas y familias enteras atravesando circunstancias dramáticas.

Además, aunque yo no presencié directamente esos momentos, sé que se recuperaron personas fallecidas en el mar. Todo ello ha convertido esta crisis en una experiencia profundamente dura desde el punto de vista humano.

He visto situaciones muy difíciles, con miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad al borde de las lágrimas

P.- ¿Qué decisiones tomó usted personalmente durante las primeras horas y cuál fue la más difícil? ¿Cuál fue la conversación más importante que mantuvo durante aquellas horas?

R.- Las primeras decisiones fueron muy claras. Lo primero fue activar de inmediato al Ministerio del Interior para que movilizara todos los refuerzos disponibles de la Guardia Civil y de la Policía Nacional. Paralelamente, contactamos con el Ministerio de Defensa para solicitar la activación de las Fuerzas Armadas cuanto antes.

En Ceuta mantuve contacto permanente con el coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil, con el jefe superior de la Policía Nacional y con el comandante general. El objetivo era activar todos los recursos del Estado en el menor tiempo posible.

Las conversaciones más importantes fueron, sin duda, las mantenidas con Seguridad Nacional y con Presidencia del Gobierno. Eran imprescindibles para trasladar la gravedad de la situación y conseguir que la respuesta del Estado fuera inmediata.

Hay una cosa que está clara, no puede haber niños en la calle bajo ningún concepto
Miguel Ángel Pérez  Triano, delegado del Gobierno en Ceuta, durante una entrevista concedida a EL PUEBLO DE CEUTA
Miguel Ángel Pérez Triano, delegado del Gobierno en Ceuta, durante una entrevista concedida a EL PUEBLO DE CEUTA | REDUAN
Estamos hablando de seguridad nacional y no debería haber debates partidistas

P.- ¿Cómo fue la coordinación entre la Delegación del Gobierno, el Ministerio del Interior, la Ciudad Autónoma y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad?

R.- La coordinación ha sido constante desde el primer momento. El operativo se articuló entre la Policía Nacional, la Guardia Civil y las Fuerzas Armadas, incorporándose también la Policía Local, que ha desempeñado un papel muy importante.

Se habilitó un centro de coordinación en la zona fronteriza desde el que siguen trabajando conjuntamente Guardia Civil, Policía Nacional, Policía Local y Ejército.

Nunca he dudado de la profesionalidad ni de la humanidad de nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, pero lo que he visto durante estos días me hace sentir un enorme orgullo. Han demostrado una capacidad de sacrificio extraordinaria en circunstancias extremadamente difíciles.

P.- Diversos medios han publicado que los servicios de inteligencia habrían advertido con antelación de la posibilidad de una entrada masiva desde Marruecos. ¿Recibió usted, el Gobierno o el Ministerio del Interior algún aviso previo?

R.- Yo puedo hablar de lo que ocurrió en la Delegación del Gobierno de Ceuta y puedo afirmar que no recibimos ningún aviso previo. Lo que sucedió fue completamente inesperado y nos sorprendió por completo.

P.- Desde el Gobierno se ha agradecido la colaboración de Marruecos. Sin embargo, buena parte de la ciudadanía considera que el país vecino fue el principal responsable de lo ocurrido. ¿Qué responsabilidad atribuye a Marruecos en esta crisis?

R.- Hay una realidad que no podemos obviar: la gestión de la frontera de Ceuta solo es posible con la colaboración de Marruecos. No existe otra alternativa.

Los retornos voluntarios que ya se están produciendo requieren esa cooperación y también la necesitarán los expedientes de devolución que se tramiten a partir de ahora. Cuando un Estado devuelve a un ciudadano a su país de origen necesita necesariamente la colaboración de ese país.

Ahora bien, si hablamos específicamente de lo ocurrido el jueves, como ceutí me siento profundamente indignado por la vulneración de nuestra integridad territorial. No estoy ciego. Soy perfectamente consciente de la gravedad de lo sucedido y del impacto que ha tenido sobre la ciudad.

No hemos recuperado la normalidad; queda mucho trabajo por delante

P.- ¿Qué datos cree que la ciudadanía desconoce sobre lo que realmente ocurrió?

R.- Creo que estamos siendo bastante transparentes con toda la información que tenemos, siempre teniendo presente que resulta muy complicado ofrecer cifras absolutamente precisas.

Es muy difícil contabilizar con exactitud cuántas personas entraron, cuántas regresaron y cuántas permanecen todavía en Ceuta. Son datos muy dinámicos y sujetos a continuos cambios.

En cuanto a lo ocurrido, la realidad es que la ciudadanía no desconoce mucho más de lo que también desconocemos nosotros. Todavía existen muchas incógnitas sobre cómo se produjo exactamente esta situación.

P.- El ministro del Interior aseguró que la normalidad estaba prácticamente recuperada apenas 24 horas después de la entrada masiva. Sin embargo, muchos vecinos sostienen que esa percepción no se corresponde con la realidad de algunos barrios. ¿Comparte que la normalidad todavía está lejos de alcanzarse?

R.- Sí, lo comparto.

Todavía queda mucho trabajo para recuperar completamente la normalidad. Otra cuestión distinta es que tampoco podemos ignorar el enorme cambio que se produjo durante las primeras 48 horas.

La situación inicial era extraordinariamente grave y, gracias al trabajo de la Policía Nacional, la Guardia Civil, las Fuerzas Armadas y también de la Policía Local, la ciudad experimentó una mejora muy importante en muy poco tiempo.

Cuando hablo de todos ellos hablo del Estado. Esa respuesta permitió contener una situación extremadamente complicada.

Ahora bien, afirmar que ya hemos recuperado la normalidad sería incorrecto. Estamos todavía lejos de conseguirlo, especialmente en algunos barrios de la periferia.

De hecho, voy a reunirme con representantes vecinales para conocer de primera mano la situación que siguen viviendo y trasladar esas necesidades a los cuerpos policiales, que ya están priorizando la vigilancia en esas zonas.

Ante una crisis hay quienes trabajan, quienes se apartan y quienes entorpecen

P.- El CETI ha quedado completamente desbordado y cientos de migrantes han permanecido durante días durmiendo en sus inmediaciones. ¿Qué soluciones inmediatas plantea el Gobierno?

R.- Ya se ha firmado un convenio entre el Ministerio de Migraciones y Cruz Roja para organizar el reparto de alimentos.

Se ha habilitado un punto específico en la carretera de acceso al CETI con el objetivo de garantizar que la distribución de comida y agua se realice con seguridad y de forma ordenada.

No podemos olvidar que entre esas personas hay colectivos especialmente vulnerables y también ciudadanos de países cuyas circunstancias pueden dar lugar a solicitudes de asilo, como ocurre, por ejemplo, con Sudán.

Estamos trabajando para garantizar las necesidades básicas de todas esas personas, siendo conscientes de que el volumen de llegadas ha desbordado cualquier capacidad de respuesta prevista para una ciudad como Ceuta.

P.- ¿Y qué ocurre con los menores migrantes?

R.- La atención a los menores corresponde a la Ciudad Autónoma, aunque desde el primer momento hemos mantenido una coordinación permanente.

Ayer mismo celebramos una reunión para poner a disposición de la Ciudad todos los recursos que el Estado pueda facilitar durante esta emergencia.

Se nos ha solicitado un espacio militar y también un centro educativo para habilitar recursos de acogida, y ambas peticiones ya se están tramitando.

Nuestra prioridad es que ningún menor permanezca en la calle. Eso sería absolutamente inaceptable.

Posteriormente también se reforzará la Oficina de Extranjería para agilizar las derivaciones previstas en el decreto de reparto de menores.

Además, el Gobierno de España ya ha anunciado una transferencia de 25 millones de euros destinada a ayudar a la Ciudad Autónoma en la gestión de esta situación extraordinaria.

La frontera estaba reforzada, pero no preparada para lo que ocurrió

P.- Además del sistema de contención marítimo instalado en el espigón del Tarajal, ¿qué protocolos se han modificado para responder a una situación similar? ¿Existe un plan específico ante una nueva entrada masiva?

R.- Algunas personas se preguntan por qué ese sistema no se instaló antes.

La realidad es que está pensado exclusivamente para facilitar los rechazos en frontera en los casos de entradas irregulares por vía marítima y lo ocurrido el jueves fue una situación completamente diferente.

Además, hasta hace muy poco existían dudas jurídicas sobre la posibilidad de implantar ese sistema. Una vez aclarado ese marco legal, el Ministerio del Interior ha procedido a su instalación.

En cualquier caso, la gran pregunta sigue siendo cómo evitar que una situación semejante vuelva a producirse.

Es una preocupación compartida por todos los ceutíes porque genera una enorme incertidumbre.

No tengo una bola de cristal para garantizar que algo así no vuelva a suceder, pero sí tengo claro que debemos prepararnos mejor. El Gobierno está estudiando distintas alternativas para reforzar la seguridad de la frontera y ofrecer mayores garantías a la ciudadanía.

Miguel Ángel Pérez  Triano, delegado del Gobierno en Ceuta, durante una entrevista concedida a EL PUEBLO DE CEUTA
Miguel Ángel Pérez Triano, delegado del Gobierno en Ceuta, durante una entrevista concedida a EL PUEBLO DE CEUTA | REDUAN

P.- Cada vez son más las voces que reclaman revisar la legislación vigente en materia de inmigración para adaptarla a la realidad que viven Ceuta y Melilla. ¿Qué reformas considera imprescindibles?

R.- Cada vez que se ha intentado introducir una regulación específica en materia de extranjería para Ceuta y Melilla, los tribunales han terminado rechazándola.

Un ejemplo es el de los solicitantes de asilo. Cuando una persona presenta una solicitud en cualquier punto del territorio nacional y esta es admitida a trámite, dispone de libertad de movimiento. En su momento se intentó limitar esa libertad cuando la solicitud se presentaba en Ceuta o Melilla, pero esa medida fue anulada por el Tribunal Supremo.

Por eso creo que resulta complicado plantear una normativa diferenciada exclusivamente para estas dos ciudades, especialmente ahora que nos encontramos en el marco de una política migratoria común dentro de la Unión Europea.

Donde sí considero que hay margen de mejora es en la tramitación del asilo.

España cuenta con un sistema garantista, como debe ser, pero también es cierto que existe un uso inadecuado del procedimiento por parte de un número importante de ciudadanos marroquíes. La inmensa mayoría de esas solicitudes terminan siendo rechazadas porque no concurren los requisitos para obtener protección internacional.

Creo que debemos ganar agilidad en la resolución de esas solicitudes. Eso permitirá iniciar antes los expedientes de devolución y, además, beneficiará a quienes realmente necesitan protección internacional, porque evitará que sus expedientes se vean ralentizados por solicitudes que finalmente no prosperan.

Una vez denegado el asilo, el siguiente paso es tramitar el correspondiente expediente de devolución. Para ello es imprescindible la colaboración del país de origen.

Por eso siempre insisto en que nadie puede repatriar unilateralmente a ciudadanos extranjeros si el país al que deben regresar no acepta esa devolución. Esa cooperación internacional es absolutamente necesaria para que el sistema funcione.

Lo ocurrido el jueves fue una vulneración de nuestra integridad territorial

P.- Durante estos días han llegado decenas de agentes de refuerzo de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. ¿Hasta cuándo permanecerán en Ceuta? ¿Existe la posibilidad de que algunos de esos efectivos se queden de forma permanente?

R.- Desde el primer momento hemos solicitado al Ministerio del Interior que todos esos refuerzos permanezcan en Ceuta hasta que la situación vuelva completamente a la normalidad.

Como considero que todavía estamos lejos de recuperar esa normalidad, entiendo que esos efectivos deben continuar en la ciudad mientras sea necesario.

Confío en que llegue el momento en que ya no hagan falta porque la situación se haya estabilizado definitivamente, pero hoy por hoy su presencia sigue siendo necesaria.

También conviene recordar que Ceuta ya cuenta habitualmente con una presencia de Policía Nacional y Guardia Civil muy superior a la media de cualquier otra ciudad española debido a sus características fronterizas.

En estos momentos la prioridad es disponer de todos los recursos policiales necesarios para recuperar cuanto antes la normalidad.

P.- ¿Considera que la frontera de Ceuta está hoy mejor preparada que antes de la crisis?

R.- Las medidas que se habían ido adoptando durante los días previos ya habían reforzado considerablemente la frontera.

El Servicio Marítimo de la Guardia Civil estaba funcionando con el máximo de efectivos disponibles, la Policía Nacional también había sido reforzada debido a la Operación Paso del Estrecho y existían más recursos que en cualquier momento habitual.

Ahora bien, ¿estaba preparada la frontera para afrontar una situación como la del jueves? Rotundamente no.

Creo que eso es evidente y también debemos reconocer que resulta muy difícil estar preparado para un episodio de esas dimensiones.

Lo importante ahora es analizar lo sucedido y estudiar todas las medidas que permitan incrementar la seguridad de la frontera.

En estos momentos, evidentemente, la frontera dispone de más efectivos de Guardia Civil, Policía Nacional y del apoyo permanente de las Fuerzas Armadas, por lo que hoy está más reforzada y ofrece mayores garantías de seguridad que antes de la crisis.

P.- ¿Qué lecciones extrae de la gestión de esta crisis? ¿Puede garantizar que una situación similar no volverá a repetirse?

R.- La principal lección es que España debe prepararse para afrontar situaciones de este tipo en todos los niveles.

Más que preguntarnos si algo así volverá a suceder, la cuestión debe ser si estaremos preparados para responder con mayor eficacia si vuelve a producirse.

Ojalá no vuelva a repetirse y se mantenga una cooperación que permita evitar escenarios como el que hemos vivido.

Pero esta crisis nos demuestra que hablamos de seguridad nacional y, por tanto, de una auténtica política de Estado.

Creo sinceramente que, ante cuestiones de esta naturaleza, no deberían existir debates partidistas. Todos deberíamos estar a la altura de una situación que afecta a la seguridad del país.

La crítica más injusta es decir que estuve escondido
Miguel Ángel Pérez  Triano, delegado del Gobierno en Ceuta, durante una entrevista concedida a EL PUEBLO DE CEUTA
Miguel Ángel Pérez Triano, delegado del Gobierno en Ceuta, durante una entrevista concedida a EL PUEBLO DE CEUTA | REDUAN

P.- ¿Qué mensaje trasladaría a los ceutíes que sintieron que el Estado no respondió con la suficiente rapidez?

R.- Comprendo perfectamente la indignación, la frustración e incluso el miedo que han sentido muchos ceutíes, porque yo también lo he sentido.

Ahora bien, durante las primeras horas escuché a responsables políticos afirmar que el Estado no estaba respondiendo cuando la propia respuesta se estaba produciendo en ese mismo momento.

Mientras la Guardia Civil y la Policía Nacional trabajaban sin descanso en la frontera y se estaban movilizando refuerzos desde distintos puntos de España, ya había quienes aseguraban que el Estado había abandonado a Ceuta.

Creo que esas afirmaciones no se correspondían con la realidad de lo que estaba ocurriendo.

Lo que sí me ha permitido comprobar esta crisis es que, ante situaciones excepcionales, hay quienes trabajan para resolver los problemas, quienes optan por mantenerse al margen y quienes, incluso, dificultan la labor de quienes están intentando solucionarlos.

Estoy convencido de que la Delegación del Gobierno ha pertenecido al primer grupo desde el primer minuto.

P.- ¿Cuál considera que ha sido la crítica más dura que ha recibido? ¿Y cuál le parece la más injusta?

R.- La crítica que considero más injusta es la de quienes han dicho que estuve escondido.

Desde el primer minuto estuve dedicado exclusivamente a gestionar lo que, probablemente, ha sido la mayor crisis que ha vivido Ceuta en su historia.

No creo que fuera el momento de comparecer ante las cámaras o de hacer fotografías. Mi responsabilidad era intentar superar aquella situación de la forma más eficaz posible.

Eso fue exactamente lo que hice: actuar con responsabilidad, trasladar al Gobierno toda la información sobre lo que estaba ocurriendo, solicitar todos los recursos que entendía necesarios y trabajar para que se adoptaran todas las medidas que requería una emergencia de estas dimensiones.

Es lo que hice desde el primer momento y volvería a hacerlo del mismo modo.

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