En El Príncipe han contabilizado a más de 4.800 menores migrantes en sus calles

Crisis migratoria

La asociación de vecinos ha elaborado un censo oficioso para conocer “el número real” de las personas que continúan en su barriada tras la entrada masiva, ya que los datos oficiales “no coinciden” con la realidad que viven los vecinos

Vecinas del Príncipe junto a personas migrantes que deambulan por la barriada
Vecinas del Príncipe junto a personas migrantes que deambulan por la barriada | Reduan Dris

“Esto es desbordante”. Así resume el presidente de la Asociación de Vecinos del Príncipe Alfonso, Ahmed Enfed-Dal, la situación que atraviesa la barriada una semana después de que entraran más de 70.000 personas migrantes en 24 horas. La mayoría retornó un día más tarde, pero miles de ellos se quedaron en la ciudad, donde continúan escondidos en los montes, acampados en embolsamientos o deambulando por las calles de la periferia. Tras oír al delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, decir que son “unos 2.500” los extranjeros que continúan en territorio español, la AA.VV del Príncipe decidió contabilizar a los que se mueven por su zona para “conocer el número real”. Ya han registrado a 4860. Todos ellos, o su inmensa mayoría, menores no acompañados, según Enfed-Dal.

El paisaje de las calles del Príncipe en la mañana de este jueves recordaban a las imágenes que la entrada masiva dejó entre el jueves y el viernes en toda la ciudad. Avenidas, callejones y plazas completamente ocupadas por personas magrebíes que caminaban sin rumbo, en busca de algo de comida, o reposaban en alguna sombra. Esas mismas escenas perduran hoy en día en la barriada próxima a la frontera del Tarajal. Muchos de ellos son jóvenes. Algunos menores, otros adolescentes con la mayoría de edad recién cumplida. También deambulan por la zona multitud de mujeres y niñas. Ellas, más vulnerables que ellos, según lo asegura el presidente de la barriada.

“Estamos escuchando tantas cosas por la calle. Niñas que están siendo violadas… Es una vergüenza que las instituciones no se comprometan y se unan para agilizar la acogida. Es que son niños… Y hay una convención internacional que protege a estos niños. Me da igual la política”, afirma a las puertas de la asociación de vecinos ubicada junto a la Iglesia de San Ildefonso, el único templo católico construido en el barrio eminentemente musulmán. Al presidente se le humedecen los ojos al explicar el porqué de su empatía hacia los más pequeños. Es abuelo, y admite que se le rompe el corazón al ver a niños de 10 y 11 años perdidos en su vecindario.

Los hay de esas edades tempranas, pero, según asegura Ahmed, la mayoría tienen entre 16 y 17 años. Es consciente de que también habrá alguno con 18 o algo más asegurando ser menor para intentar burlar a las autoridades, pero cree que son los menos. “La mayoría tienen desde 15 a 17, pero hay como un 20% que tienen entre 11 y 13. Y las niñas son más vulnerables que los niños…”, insiste apesadumbrado. Refiere el caso de varias chicas que se encuentran en mitad del periodo menstrual y llegan a la sede de la asociación de vecinos en busca de productos de higiene íntima. Este mismo miércoles, según relata, acudió una pequeña que acababa de tener su primer ciclo. La dejaron pasar al baño y le dieron todo lo necesario para cambiarse.

Más recursos

La cifra de 4.860 se quedó congelada esta mañana, cuando decidieron no seguir con el registro ante la cantidad de personas cuyos datos habían recogido. “Hemos tenido que parar, porque esto es un caos. Siguen viniendo a la asociación pidiendo apuntarse”, relata Enfed-Dal. El objetivo del censo es trasladar la cifra obtenida y toda la documentación a las autoridades competentes. Por el momento no han logrado hablar con las instituciones. La intención del presidente es contactar con el área de Menores de Ceuta, ya que la inmensa mayoría de los registrados son niños. Quieren solicitar a la administración que habiliten recursos de urgencia para que estas personas dejen de dormir en la calle y reciban una acogida digna.

“Queremos recursos para que no estén en la calle, por lo menos. Aunque los recursos ya vienen tarde… Se podía haber hecho el primer día”, afirma el presidente de la AAVV. Cree que podrían habilitarse polideportivos “que cuentan con duchas y baños”. A Enfed-Dal le es indiferente donde los ubiquen, solo quiere “que estén protegidos”.

La Ciudad Autónoma informó días atrás de que pondría a disposición de la acogida de niños dos colegios públicos. Precisamente, los dos centros educativos más cercanos a la barriada, el CEIP Príncipe Alfonso y el Reina Sofía. Han sido muchas las críticas de grupos políticos ceutíes a la elección de colegios en lugar de otros centros, dado que el 1 de septiembre deben estar disponibles para albergar el inicio de curso. A ojos del presidente del Príncipe, el espacio seleccionado no es relevante: “No sé qué pensarán las Ampas, pero a mí me da igual si es un colegio, un pabellón o un acuartelamiento. Yo quiero que esos niños estén en un sitio protegidos”.

La solidaridad

Además de contabilizar a las personas, la asociación de vecinos sirve como punto de encuentro para reunir las donaciones que realiza el vecindario para ayudar a los migrantes. Llevan alimentos, bebidas, productos de higiene y aseo y ropa. Enfed-Dal admite que son las donaciones las que provocan que cada vez más extranjeros se aproximen al Príncipe en busca de socorro. “Aquí se ven protegidos, pero es que la gente se está cansando. No porque la solidaridad se acabe, sino porque no hay recursos”, afirma el presidente.

Recuerda que la suya es una barriada “muy precaria”, con cifras récord en paro juvenil, pobreza y desempleo. Y aún así, la perspectiva de los vecinos es que “donde comen dos comen tres”. Pero hacen “lo que pueden”. “A lo mejor tienes a diez personas en la puerta de tu casa y solo le puedes dar de comer a dos. ¿Qué haces? Pues priorizamos a los más pequeños”.

Además de las donaciones vecinales, la AAVV del Príncipe ha recibido bolsas con alimentos por cortesía del área de Menores de la Ciudad. Este miércoles les entregaron 150. Pero son miles los que deambulan por la barriada, por lo que tuvieron que “priorizar” y alimentaron a los más pequeños. Lo hicieron a escondidas, para que los demás no lo vieran.

XX reconoce que se le parte “el alma” ante la situación que atraviesa su barriada. Asegura que los vecinos que han decidido movilizarse para echar una mano son todos “padres, madres o abuelos”. “Lo vivimos de una manera especial. Nos emociona, se nos atragantan las palabras. Son niños que viven en la calle…”, confiesa. Niños que prefieren vivir en situación de calle en Ceuta que retornar a Marruecos. Como el caso de una joven a la que conoció Ahmed. Le relató que venía huyendo de una “familia desestructurada”, con un padre alcohólico y una madre con problemas psiquiátricos.

Sus propios padres la entregaron a otra familia para que trabajara en las tareas del hogar. La “maltrataban” con frecuencia. Y cuando vio “la oportunidad” de formar parte de la avalancha, no dudó en unirse. “Lo que quería era salir, intentar buscarse la vida en otro sitio. Una vida mejor”.

También te puede interesar

Lo último

stats