¿Pudo Rabat evitar la entrada de julio como lo hizo el pasado día 15?

Crisis migratoria

El Observatorio de Inflexión Estratégica de la UGR sostiene en un informe que no hay suficientes evidencias para hablar de una movilización dirigida por el Estado marroquí

Imagen de la entrada masiva de migrantes en julio
Imagen de la entrada masiva de migrantes en julio | INMA MARTÍNEZ
Redacción
17 ago 2026 - 19:25

El hecho de que Marruecos demostrara el 15 de agosto que podía controlar preventivamente la movilidad en el entorno de su frontera con Ceuta no demuestra que deliberadamente dejara de hacerlo en julio. Esta es una de las principales apreciaciones contenidas en el último informe del Observatorio de Inflexión Estratégica (OIE). El estudio considera más probable una presión migratoria “recurrente y adaptativa” que una nueva ruptura inmediata de la frontera.

El OIE es un proyecto académico impulsado por la Universidad de Granada (UGR) cuyo propósito es identificar y analizar síntomas de cambio capaces de anticipar transformaciones relevantes en sociedades, instituciones y sistemas internacionales

El informe describe cómo el comportamiento del dispositivo marroquí desplegado el 15 de agosto estuvo muy lejos de parecerse al que se estableció el 30 y 31 de julio. El documento incide en que en los dos últimos días del mes pasado se registraron “señales previas” que dieron lugar a un incremento de los controles, pero los refuerzos más importantes llegaron cuando el flujo ya había comenzado a escalar. En agosto, en cambio, el despliegue fue preventivo y anticipado.

Pero, si Marruecos ha demostrado en agosto su capacidad para controlar su frontera, ¿podría colegirse que la entrada de miles de personas a Ceuta durante los dos días de julio fue posible por la permisividad deliberada de las autoridades del país vecino? Para los autores del estudio no basta con observar que el esfuerzo por contener la intrusión fue menor. “Habría que demostrar que existía información suficiente, capacidad disponible y una decisión consciente de no aplicarla o reducirla”, se argumenta en el documento.

Más allá, la hipótesis de una movilización dirigida por el Estado marroquí requeriría de evidencias más sensibles como financiación, instrucciones, relaciones orgánicas o cadena de mando entre instituciones y nodos de reclutamiento. “El precedente de 2021 mantiene abierta la posibilidad de instrumentalización política de la frontera, pero no puede funcionar como prueba sustitutiva -advierte el OIE- La evidencia de 2026 debe ser específica de 2026: el valor del precedente es definir mecanismos plausibles y variables a medir, no cerrar la atribución”.

De esta manera, el informe plantea como cuestión prioritaria investigar por qué la capacidad de contención mostrada por Marruecos en agosto no produjo un resultado comparable en julio.

El papel de las redes

El intento de movilización del 15 de agosto permitió observar con mayor claridad los mecanismos que pueden convertir una convocatoria en una crisis fronteriza.

Los autores del informe sostienen que la jornada del 15-A sirvió para evidenciar que las redes digitales disponen de capacidad para generar una movilización física, pero también que esa movilización no conduce necesariamente a una entrada masiva, sobre todo si, como en esta ocasión, Marruecos despliega un dispositivo de seguridad destinado a blindar su lado de la frontera. “La conversión de señal en crisis depende de movilidad, concentración, intercepción y capacidad residual”, se sostiene en el documento.

El análisis del OIE considera especialmente relevante que las redes hayan mostrado capacidad para modificar su comportamiento después de comprobar la eficacia de los dispositivos de control. La consecuencia es que futuras convocatorias podrían resultar menos visibles, más fragmentadas y desarrollarse en espacios digitales cerrados o con ventanas temporales más cortas.

Ya no se trataría, así, de preocuparse por fijar cuál será la próxima “fecha roja”. “El objetivo del seguimiento no es acertar el próximo día, sino detectar cuándo varios eslabones vuelven a alinearse”, advierte el OIE, para cuyos investigadores una menor actividad en los canales públicos no necesariamente equivaldría a una reducción del riesgo.

Los redactores del dossier del OIE aportan otras consideraciones sobre cómo afrontar en un futuro nuevas alertas ante el trasiego de mensajes orientados a convocar entradas masivas e irregulares a Ceuta desde el país vecino. Los investigadores advierten de que si una convocatoria visible, como lo fue la que llamó a concentrarse ante la frontera para acceder a la ciudad española el pasado 15 , facilita la contención, quienes manejan la red tendrán incentivos para reducir las señales públicas. “Un sistema de vigilancia que solo detecta hashtags, fechas y grandes grupos abiertos puede generar una paradoja: sentirse más seguro justo cuando la coordinación relevante migra a espacios menos observables: la alerta útil necesita combinar señales digitales débiles con movilidad física y contexto operativo”, explican.

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