Así quedan los baños del Trampolín pese a las labores de limpieza diarias
Incivismo
Los cubículos fueron instalados por el Gobierno para el uso de los migrantes, a quienes se les quiere dar una acogida digna pese al comportamiento incívico de muchos, evidenciado en la suciedad de esos baños
Los baños instalados en la playa del Trampolín para dar servicio al campamento de chozas de inmigrantes presentan a diario un estado de suciedad y deterioro que obliga a realizar labores de limpieza intensivas. Según ha podido saber este periódico, los aseos son limpiados cada día por personal que, ante las condiciones en las que se encuentran las instalaciones, llega a utilizar equipos de protección individual (EPI) para realizar estas tareas.
Pese al esfuerzo de los trabajadores de limpieza, los baños vuelven a convertirse en un estercolero en cuanto se retoma su uso por parte de quienes viven en la playa. Las imágenes tomadas en los baños muestran el resultado al que se enfrentan los operarios: inodoros con abundantes restos, excrementos, suciedad extendida por el suelo, botellas y otros residuos acumulados y unas condiciones higiénicas muy deficientes.
La situación obliga, por tanto, a mantener una limpieza prácticamente constante de unas instalaciones sometidas a un uso intensivo. Pese a los trabajos realizados cada día, los aseos vuelven a quedar en un estado similar, evidenciando la dificultad de mantener unas condiciones mínimas de salubridad en este punto de la costa ceutí. Las imágenes muestran el estado de los baños y el trabajo que requiere diariamente.
En medio de la grave situación que sufre Ceuta hay una labor que pocas veces se ve: la del personal de limpieza, que cada día se enfrenta a unas condiciones especialmente difíciles para mantener toda la ciudad en unas condiciones dignas de uso. Un trabajo exigente, que en ocasiones requiere incluso el uso de equipos de protección individual. Una labor que resulta esencial para mantener unas mínimas condiciones de higiene una ciudad sometía a una enorme presión.
Los baños que usan y destrozan los migrantes del Trampolín fueron instalados allí por el Gobierno con el objetivo de darles una acogida digna y gratuita. Para evitar que tuvieran que buscarse la vida para hacer sus necesidades. Es decir, el Estado español les ha proporcionado, con el dinero de todos los contribuyentes, una alternativa al mar o la calle. Sin embargo, muchos de ellos, como se puede comprobar en las imágenes, pagan lo que se les ofrece con el incivismo más absoluto.