Sánchez niega alertas previas, exculpa a Marruecos y acusa a redes de ultraderecha de participar

Comparecencia de Sánchez

El presidente del Gobierno se ha comprometido a hacer públicos todos los informes de los servicios de inteligencia antes del 30 de julio y ha asegurado que el aviso de Vivas fue solo “una breve llamada” en la que alertó de que las entradas aumentaron de 10 a 20 diarias

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una imagen de archivo
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una imagen de archivo | Moncloa
G. Sardá
03 sep 2026 - 10:02

Ceuta/ El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha negado este miércoles en el Congreso que existan pruebas que vinculen a Marruecos con la entrada masiva de migrantes en Ceuta y ha asegurado que, tras más de un mes de investigaciones, ninguna institución del Estado ha aportado evidencias sólidas de que Rabat planificara o ejecutara los acontecimientos que desembocaron en la crisis migratoria. Además, ha desmentido que el Gobierno recibiera avisos previos sobre una posible avalancha y ha reducido la advertencia que hizo Juan Vivas días antes del 30 de julio a “una breve llamada” en la que expresó su preocupación por un aumento de los cruces “de 10 a 20 diarios”.

También ha asegurado que rechaza las declaraciones realizadas por dos ministros marroquíes tras la entrada masiva sobre la soberanía de Ceuta y Melilla. El presidente del Gobierno ha relatado que, tras oír tales afirmaciones “inaceptables”, convocó a la embajadora marroquí en España el 21 de agosto para abordar el asunto. Ha continuado pidiendo “ser prudentes” con respecto al papel de Marruecos en la crisis, ya que, según ha dicho, lo ocurrido es un “fenómeno poliédrico donde participaron varios actores y factores que se alimentaron probablemente no de forma coordinada, ya veremos si de forma planificada”.

Durante una comparecencia monográfica centrada en responder a las preguntas de si la avalancha migratoria podía haberse evitado, quién la provocó y qué hará el Ejecutivo a partir de ahora, Sánchez ha defendido que “nadie ha podido determinar” que hubiera un Estado detrás de los llamamientos que precedieron al cruce masivo. “Ni Marruecos, ni Rusia, ni Israel”, afirmó, aunque añadió que si en el futuro aparecieran pruebas concluyentes, el Gobierno actuaría “con total contundencia”.

El jefe del Ejecutivo subrayó además el papel desempeñado por la Gendarmería marroquí durante los días 14 y 15 de agosto, jornadas en las que, según dijo, realizó “un trabajo muy eficaz” para contener los intentos de acceso a territorio español. Sobre la aparente relajación de los controles durante las primeras horas de la crisis, sostuvo que será necesario esclarecer si existió “inacción o incapacidad”, aunque insistió en que, por el momento, no hay elementos que permitan atribuir responsabilidades directas al país vecino.

Frente a las acusaciones lanzadas desde distintos ámbitos políticos y sociales, Sánchez defendió que las investigaciones apuntan a una combinación de factores. Según explicó, el detonante inicial fue la interpretación tergiversada de una sentencia del Tribunal Supremo dictada a comienzos de julio, que en redes sociales derivó en dos bulos ampliamente difundidos: que la frontera estaba abierta y que quienes accedieran a Ceuta a nado no podrían ser devueltos.

A juicio del presidente, esos mensajes comenzaron a circular de forma limitada el 28 de julio, pero se multiplicaron al día siguiente, cuando empezaron a difundirse fechas, itinerarios y recomendaciones para sortear los controles fronterizos. Reconoció que algunos análisis detectaron “indicadores suaves de coordinación”, aunque sin identificar a ningún actor estatal detrás de la movilización.

Sánchez sí señaló a las mafias que obtuvieron beneficios económicos facilitando desplazamientos y a diversas campañas de desinformación que, según sostuvo, alimentaron el caos durante las horas más críticas. En este contexto, aseguró que informes del Servicio Europeo de Acción Exterior han documentado la participación de ecosistemas digitales vinculados a Rusia e Israel, así como de grupos de la ultraderecha internacional y española. “Aprovecharon la tragedia para azuzar el miedo y agravar el problema”, afirmó, llegando a calificar esa participación como “un hecho probado”.

Sin alertas sobre una entrada masiva

Respecto a la posibilidad de haber evitado la crisis, Sánchez defendió que el Gobierno reaccionó desde el momento en que se produjo “el único cambio real” en el escenario migratorio: la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio.

Según detalló, el Ejecutivo reforzó la vigilancia marítima, incorporó 70 nuevas embarcaciones, desplegó más medios en la frontera, inició los trabajos para instalar elementos de contención física en el mar, amplió la capacidad del CETI y mantuvo reuniones con Marruecos para reforzar la cooperación migratoria.

Sin embargo, negó categóricamente que existieran avisos previos que permitieran anticipar la magnitud de lo ocurrido. “La respuesta es clara: no”, afirmó. Según explicó, el Gobierno ha revisado todos los informes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, del Centro Nacional de Inteligencia y de otros organismos implicados y ninguno anticipaba una llegada masiva de decenas de miles de personas en cuestión de horas.

En este sentido, rechazó algunas de las informaciones difundidas durante las últimas semanas. Negó que Frontex alertara con un mes de antelación de una posible avalancha migratoria y explicó que el informe citado era un documento rutinario sobre la creciente utilización de la ruta. También aseguró que el informe policial que advertía de un riesgo elevado para Ceuta se refería en realidad a llegadas marítimas a la Península y Baleares.

Réplica a Vivas

Uno de los momentos más destacados de la comparecencia llegó cuando Sánchez respondió a las afirmaciones del presidente de la Ciudad, Juan Vivas, sobre supuestos avisos previos trasladados a la Delegación del Gobierno.

El presidente aseguró que esa versión “no es cierta” y rebajó el alcance de la comunicación mantenida con el dirigente ceutí. Según relató, Vivas realizó una “brevísima llamada” en la que manifestó su preocupación porque los cruces a nado habían pasado de diez a veinte diarios y porque, de mantenerse esa tendencia, la ciudad podría terminar acumulando unos 200 migrantes más. Su petición, añadió, fue simplemente que se le facilitara contacto con el Ministerio del Interior.

Sánchez sostuvo además que el informe remitido por la Policía Nacional en Ceuta se limitaba a constatar el incremento de entradas por los espigones y no contenía ninguna previsión sobre una posible llegada masiva.

Tampoco los informes del CNI, añadió, fueron más allá de alertar del aumento de los cruces a nado y recomendar una mayor vigilancia.

Las redes sociales y la cifra de 180.000 personas

El presidente también aclaró el origen de la polémica cifra de 180.000 personas que circuló en los días previos a la crisis. Según explicó, el 29 de julio una comunicación entre la Delegación del Gobierno y la Guardia Civil informó de una convocatoria difundida en redes sociales para acceder a Ceuta al día siguiente.

Esa cifra, precisó, no era una previsión de participantes ni de potenciales migrantes, sino el número de integrantes de un grupo de Facebook donde se compartían esos mensajes. Además, recordó que este tipo de llamamientos aparecen con frecuencia en los informes de inteligencia y que tres de los siete documentos elaborados este año por el CNI ya recogían convocatorias similares.

Sánchez insistió en que el incremento de cruces por el espigón durante las semanas previas tampoco resultaba excepcional. Recordó que los intentos de entrada a nado aumentan cada verano con la mejora de las condiciones meteorológicas y sostuvo que, aunque en julio de 2026 las cifras fueron más elevadas que en años anteriores, no mostraban un patrón que permitiera prever una llegada masiva de la magnitud registrada.

Publicación íntegra de los informes

Para cerrar el debate sobre la gestión previa a la crisis, el presidente anunció que ha ordenado la publicación de un dossier con todos los informes elaborados por los servicios de inteligencia, las fuerzas de seguridad y los organismos especializados.

“El Gobierno no tiene nada que ocultar”, afirmó, comprometiéndose a que los documentos estén disponibles para medios de comunicación y ciudadanía con el objetivo de garantizar “la máxima transparencia”.

Sánchez defendió que existe una diferencia sustancial entre detectar un incremento de los cruces a nado y anticipar la llegada de decenas de miles de personas en pocas horas. “Hablar con propiedad y franqueza” exige reconocer, dijo, que ninguna de las instituciones competentes previó un escenario semejante.

Pese a ello, admitió que la crisis ha puesto de manifiesto nuevas amenazas vinculadas a la desinformación y a la capacidad de las redes sociales para desencadenar fenómenos migratorios de gran magnitud, un reto que, según concluyó, los Estados deberán empezar a abordar como una nueva forma de amenaza híbrida.

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