Los vecinos del Trampolín estallan: “No aceptamos que se dé nuestro barrio por perdido”
INVASIÓN DE CEUTA
“No podemos dormir, caminar ni volver a casa con tranquilidad”, denuncian los vecinos, que reclaman recuperar el control de la zona. La comunidad advierte de posibles acciones legales si persiste la situación que denuncia desde finales de julio.
Los vecinos de las zonas de El Trampolín y El Guano han denunciado el “abandono total” que, a su juicio, sufre este entorno y han reclamado a las administraciones una actuación “inmediata y coordinada” para recuperar la seguridad, la convivencia y el uso normal de los espacios públicos.
Los residentes aseguran que llevan desde el pasado 31 de julio soportando una situación que califican de “absolutamente insoportable” y que, según explican, les ha impedido descansar con normalidad durante semanas.
La comunidad de propietarios del edificio Cariño, en representación de los vecinos afectados, sostiene que la concentración y acampada de un elevado número de personas en la zona ha alterado de forma sustancial la vida cotidiana de quienes residen en este entorno.
Entre las situaciones que denuncian figuran ruidos y música durante la noche, fiestas, consumo de alcohol y drogas, la realización de hogueras y fuegos para cocinar o calentarse, interrupciones del tráfico y vehículos detenidos en plena calzada.
Los vecinos también aseguran que se han producido continuos altercados, incidentes y peleas, así como supuestos intentos de abusos sexuales o violaciones, extremos que reclaman que sean investigados por las autoridades competentes.
Uno de los principales motivos de preocupación para los residentes es, según su denuncia, la falta de presencia policial durante las noches, precisamente la franja horaria en la que aseguran que se concentra buena parte de los problemas.
“Durante la noche en la zona no hay ni un solo policía”, sostienen los vecinos, que consideran que esta circunstancia deja a los residentes expuestos y permite, según denuncian, que se produzcan comportamientos que ponen en riesgo la seguridad.
La comunidad reclama que se refuerce la vigilancia durante todo el día y, especialmente, durante las horas nocturnas, con el objetivo de garantizar tanto la seguridad de los residentes como el normal funcionamiento de la zona.
La sensación de inseguridad, afirman, ha llegado hasta el punto de que muchas familias han modificado sus rutinas habituales y evitan determinados desplazamientos por el entorno de sus propias viviendas.
“Nos resulta imposible transitar por la zona con tranquilidad, sacar al perro, sobre todo a determinadas horas, o incluso acudir a realizar una compra en los comercios cercanos sin miedo o preocupación de sufrir una agresión”, señalan.
Los vecinos consideran que se ha producido una “auténtica pérdida del uso normal del barrio”, ya que actividades cotidianas como caminar por la calle, pasear, regresar a casa o acudir a establecimientos próximos se han convertido, según su versión, en situaciones de tensión diaria.
A esta problemática añaden la existencia de venta ambulante y de productos que, según denuncian, se comercializarían de forma irregular en la zona, entre ellos tabaco, alcohol, ropa, calzado y fundas para teléfonos móviles.
Los residentes también han reclamado que se investiguen determinadas actividades relacionadas con la pesca y la captura de fauna que, según aseguran, podrían estar afectando a especies protegidas, entre ellas delfines y lapas.
En este sentido, solicitan la intervención de los organismos competentes para comprobar estas denuncias y determinar si se están produciendo infracciones en materia medioambiental.
La comunidad vecinal considera especialmente preocupante que la situación se haya prolongado durante varias semanas y reclama que se aclare qué autorización o habilitación administrativa existe para mantener concentraciones y asentamientos en estos espacios.
Los residentes sostienen que la ocupación de determinadas zonas no puede convertirse de facto en permanente como consecuencia de una eventual falta de actuación administrativa y piden respuestas públicas sobre las medidas previstas.
“No aceptamos que se dé nuestro barrio por perdido”, proclaman los vecinos, que reivindican el mismo derecho que el resto de ciudadanos a “dormir, circular, sacar a sus perros, comprar en sus comercios, acceder a sus viviendas y utilizar nuestras playas con seguridad”.
En su escrito, los residentes describen el estado actual de El Trampolín y El Guano como una situación de “absoluto abandono institucional” y aseguran que existe entre parte de la población la percepción de que el entorno ha quedado fuera del control ordinario de las administraciones.
La comunidad vecinal reclama por ello una intervención que no se limite a actuaciones puntuales, sino que permita recuperar de forma permanente el uso normal de las calles, playas y demás espacios públicos afectados.
Los vecinos exigen asimismo que se impidan nuevas acampadas irregulares, se persigan las actividades que puedan constituir infracciones o delitos, se controlen los fuegos y vertidos y se adopten medidas para preservar el entorno natural.
La presencia policial constituye otra de sus principales reivindicaciones. Los residentes reclaman efectivos suficientes durante las 24 horas para responder a los problemas de seguridad y convivencia que, según denuncian, se vienen produciendo.
La comunidad advierte además de que la situación no puede prolongarse indefinidamente y anuncia que estudiará poner los hechos en conocimiento de la Fiscalía, los juzgados y otros órganos de control si considera que no se adoptan medidas.
El objetivo de estas posibles acciones, explican, sería determinar si una eventual inacción o dejación de funciones por parte de responsables públicos pudiera tener algún tipo de consecuencia administrativa, disciplinaria o, en su caso, penal.
Los vecinos consideran especialmente grave que, después de las reiteradas denuncias relacionadas con seguridad, convivencia y salubridad, puedan mantenerse durante semanas unas circunstancias que, según aseguran, les colocan en una situación de “absoluta indefensión”.
Por todo ello, reclaman una actuación conjunta de las administraciones con competencias en seguridad, convivencia, medio ambiente y espacio público para recuperar El Trampolín y El Guano y devolver a los residentes la normalidad que aseguran haber perdido desde finales de julio.
Los vecinos resumen su reivindicación con un mensaje dirigido a las instituciones: “El Trampolín y El Guano no son zonas perdidas”. Y añaden: “Son Ceuta, y sus vecinos exigen recuperarlas”.