Vivas pide a la Eurocámara blindar fronteras, medios de acogida y un plan de recuperación económica
CRISIS MIGRATORIA
En la ronda de preguntas el presidente ha recordado que el interés superior del menor impide las devoluciones de jóvenes, que Ceuta no pertenece al espacio Schengen, y que no existan cifras exactas de los recién llegados responde a "la precariedad de medios"; entre otros asuntos
El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, ha reclamdo este jueves ante la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior (LIBE) del Parlamento Europeo un refuerzo integral para Ceuta que incluya el blindaje de la frontera, más recursos de seguridad ciudadana y para los centros de acogida, tanto de mayores como de menores, y un plan de recuperación económica para la ciudad. Vivas intervino de forma telemática en una sesión extraordinaria dedicada a la situación de Ceuta, en la que también participó el comisario europeo de Interior y Migración, Magnus Brunner, y defendió que la ciudad atraviesa "uno de los momentos más difíciles de su historia reciente".
En la ronda de preguntas, ha recordado que el interés superior del menor impide las devoluciones de jóvenes; que Ceuta no pertenece al espacio Schengen; y que no existan cifras exactas de los recién llegados responde a "la precariedad de medios" en las fronteras europeas y en la propia ciudad autónoma, entre otros asuntos. Algunos parlamentarios "lamentaron" la incomparecencia del ministro de Interior español, Fernado Grande-Marlaska, y de la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz.
Por parte del grupo parlamentario de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas participó Juan Fernando López Aguilar; del lado de Patriots, Jorge Buxadé; por los democristianos, Dolors Montserrat; y por The Left, Estrella Galán; y Pernando Barrena, españoles que también fueron acompañados por otros diputados de otros grupos como Assita Kanko, Fabienne Keller, Georgiana Teodorescu, Lena Düpont, Fabrice Leggeri, Mary Khan o Tineke Strik. A esta última Vivas le respondió que no mantiene "ningún contacto con Marruecos", un país que "no es fiable y que no reconoce la soberanía" de la ciudad; y a la mayoría les agradeció su preocupación y que hubiesen valorado la actitud de los ceutíes.
Durante su primera intervención, presentada por el presidente de la Comisión y eurodiputado, Javier Zarzalejos, Vivas comenzó reivindicando el carácter europeo de Ceuta y recordó que, junto a Melilla, constituye la única frontera terrestre de la Unión Europea en África. Definió a la ciudad como un ejemplo de convivencia entre personas de diferentes credos, culturas y orígenes "al amparo y con sometimiento a una misma ley" y subrayó que es "España y, por serlo, Europa hasta la médula", una realidad que, afirmó, "lo avala el derecho, lo acredita la historia y lo quieren todos los ceutíes, recen como recen y se llamen como se llamen".
En cuanto a las intervenciones de Brunner, que fue casi tan requerido como el presidente ceutí, el comisario europeo de Interior y Migración insistió en culpar a "las mafias" de la entrada masiva, así como refirió que Marruecos forma parte de los países seguros para la Unión Europea, en el contexto de la devolución de los súbditos que aún permanecen en la ciudad pero también para eludir la responsabilidad fronteriza del vecino país con quien considera que hay que mantener una "alianza compresiva".
Vivas, por su parte, sostuvo que los acontecimientos registrados los días 30 y 31 de julio no pueden calificarse únicamente como una crisis migratoria. Recordó que unas 80.000 personas, una cifra equivalente a toda la población de la ciudad, irrumpieron en Ceuta y señaló que, conforme a la definición de la Real Academia Española, aquello constituyó una "ocupación anómala o irregular". Además, recordó que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, definió entonces lo ocurrido como "un ataque" y "una violación de la integridad territorial de España", por lo que concluyó que se trató de "un episodio a través del que se ha puesto en jaque la integridad de Ceuta, de España y de Europa".
Aunque destacó que cerca de 75.000 personas regresaron posteriormente de forma voluntaria a Marruecos, advirtió de que la ciudad continúa lejos de recuperar la normalidad. Según explicó, entre 3.000 y 5.000 personas permanecen todavía en Ceuta tras la avalancha, mientras que los centros de acogida para adultos y menores continúan colapsados. A ello añadió la existencia de una "emergencia humanitaria de enorme envergadura", alteraciones del orden público y un elevado riesgo para la seguridad ciudadana.
El presidente aseguró también que el estado de ánimo de la población se encuentra profundamente afectado. "Nuestra población se siente triste, impotente, inquieta, temerosa y preocupada", afirmó, al considerar que existe el temor de que una situación similar pueda repetirse. A su juicio, la crisis ha puesto de manifiesto la especial vulnerabilidad de la ciudad y el hecho de que su seguridad e integridad "están en manos de un país tercero, Marruecos, que no reconoce" la soberanía de Ceuta y de Melilla.
Ante este escenario, Vivas planteó una batería de medidas que consideró prioritarias. Entre ellas, reclamó la "inmediata expulsión por la frontera del Tarajal" de los ciudadanos marroquíes que entraron de forma irregular y permanecen en Ceuta, así como el diseño de una respuesta estructural frente a la presión migratoria permanente que soporta la ciudad por su condición de frontera exterior de la Unión Europea.
El presidente también solicitó el blindaje de la frontera mediante un incremento de medios personales y materiales, además de las infraestructuras que resulten necesarias para reforzar la seguridad. A ello sumó la necesidad de habilitar nuevas instalaciones y recursos que permitan aliviar el colapso de los centros de acogida de inmigrantes, tanto de adultos como de menores, y reclamó igualmente un aumento de efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
En el ámbito europeo, Vivas pidió un respaldo "explícito e inequívoco" de las instituciones comunitarias y una mayor implicación de organismos como Frontex, Europol y la Agencia Europea de Asilo. Asimismo, solicitó la puesta en marcha de un plan específico para amortiguar el impacto de la crisis sobre la economía ceutí, recuperar la confianza en el futuro de la ciudad y evitar que se frene el proceso de transformación hacia "un nuevo modelo económico centrado en la idea de más España y más Europa verde, azul e inteligente".
En la parte final de su intervención, el presidente trasladó el "profundo dolor" de la ciudad por el fallecimiento de alrededor de un centenar de personas durante la avalancha migratoria y expresó su confianza en la respuesta de las instituciones europeas. "Servimos a una sociedad que ha forjado su carácter a base de coraje y valor para resistir, y de capacidad para superar las dificultades", afirmó, insistiendo en que el apoyo de la Unión Europea resulta "imprescindible" para afrontar la situación actual.
(NOTICIA EN CONSTRUCCIÓN)