Vivas visita la Plaza de los Reyes, “un ejemplo de civismo de los ceutíes”
INVASIÓN
El presidente de la Ciudad, aclamado por cientos de ciudadanos en el ‘mini Trampolín’, lamenta profundamente la muerte de un inmigrante, pero aclara que “Ceuta no es la culpable”
No se puede negar que Juan Vivas parece gozar del beneplácito de buena parte de la población por su gestión durante esta crisis. Lo vivido en las últimas horas del viernes en la Plaza de los Reyes lo acredita así. El presidente, junto al vicesecretario económico del PP, Juan Bravo y los miembros de su Gobierno, se dio un baño de masas en lo que ya se conoce como el ‘mini Trampolín’. El presidente saludó a varias personas que le recibieron con gritos como “No estás solo” o “Un caballa nunca se rinde”.
Vivas se crece en este tipo de circunstancias. Guste más o menos su gestión, caiga mejor o peor su figura, lo que es innegable a cualquier análisis es que se trata de un auténtico animal político. El acto fue sencillo, simple: un paseo, muchos saludos y una gran cantidad de abrazos y apoyos para el regidor autonómico.
No estaba previsto que interviniera, pero al final lo hizo. En primer lugar, para destacar que “esto es un núcleo de resistencia pacífica ante la inacción de un Gobierno que no ha respondido, que no ha estado a la altura. Saldremos adelante con el apoyo del resto de España”. Sobre la posibilidad de retirar la acampada “Delegación del Gobierno aclaró que eso no fue su intención. Esto es una manifestación de gente pacífica, es un orgullo para toda España. Seria un auténtico atropello, y espero que no llegue nunca a desalojarse”.
Vivas respondía esto en mitad de una Plaza de los Reyes que, parafraseando a Calderón de la Barca se ha convertido en una especie de teatro del mundo donde todo el mundo cabe. Tiendas de campañas, gentes de todas las edades, espacios selfies imitando a las chozas construidas en la playa más famosa de España “Bésame en el trampolín”, bocadillos, tortillas, proyectos para hacer algo gordo relacionado con Ceuta en el Camino de Santiago y hasta una actuación de baile, en este caso a cargo de la Academia de Rosa Founaud. Vivas habló, también para lamerntar “la última muerte que ha tenido lugar” como consecuencia de la invasión del pasado mes de julio. Esta concentración tuvo lugar horas después de que muriera otra persona, de manera súbita, en la Explanada del Guano. “Nadie va a lamentar la muerte que ha provocado la invasión que los ceutíes. Nadie la vive tan de cerca, nadie la vive con tanta intensidad como los ceutíes. La sentimos como propia. Pero esto no es incompatible con reivindicar el derecho de los ceutíes a la tranquilidad, la paz y la seguridad. Los ceutíes se han visto privados de esto, y queremos dejar claro que queremos que se resuelva todo esto con la tranquilidad y con el regreso de las personas que entraron ilegalmente”.
Para Vivas “Ceuta no es culpable de esa muerte, ni de tantas otras. En todo caso, es responsabilidad de quien ha usado a estas personas como instrumento político. Es a ellos a quien cabe pedirle que respondan por la muerte de esta persona”.
Caia la noche sobre Ceuta, una ciudad más dual que nunca y con dos epicentros informativos. Las dos caras de la misma moneda que no cayó por azar: la Plaza de los Reyes y la Playa de El Trampolín. Nunca antes fue tan fácil palpar el sentir de una ciudad, la crónica de un frenético verano que entrará en los libros de historia tomando, solamente, dos puntos de referencia como una playa y una plaza.