Mandos de la Policía avisan de que siguen sin "orden clara" del Gobierno sobre cómo actuar ante un nuevo asalto a Ceuta
POLICÍA NACIONAL
Sostienen que hay que pasar de la reacción tardía a un sistema permanente de vigilancia, alerta y coordinación
Mandos policiales avisan que siguen sin una «orden clara» del Gobierno de cómo actuar ante un nuevo asalto masivo a Ceuta. «No existía un plan específico de respuesta a finales de julio, pese a los avisos, pero lo más preocupante es que a día de hoy seguimos prácticamente igual», declaran a OKDIARIO desde el colectivo.
Esta es la situación policial transcurridos 47 días desde la invasión y pese a que las redes sociales marroquíes llaman a otra invasión.
Este diario ha consultado a diversos mandos policiales sobre qué plan concreto ha aprobado el Gobierno para responder a una nueva entrada masiva en Ceuta, quién ostenta el mando operativo y qué instrucciones tienen actualmente las unidades policiales. La respuesta ha sido unánime: afirman que a día de hoy esas tres cuestiones «siguen sin una respuesta clara» por parte de la Dirección General.
Las fuentes consultadas discrepan sobre cómo se están haciendo las cosas. «La gestión gubernamental es nefasta, sin planes estratégicos ni operativos», sostienen.
La Policía no dispone de «un protocolo operativo claro» para afrontar una posible segunda crisis de estas características ni de «órdenes suficientemente definidas sobre cómo actuar». Según ha podido saber OKDIARIO, ha habido mandos que han intentado impulsar esa planificación, «pero el plan como tal no existe». «El DAO está mudo», apuntan las fuentes consultadas.
Tampoco se ha designado «un mando operativo único para la crisis, con autoridad real para coordinar sobre el terreno, tomar decisiones y articular la respuesta de los distintos servicios».
Dos fechas señaladas: 20 y 23-S
Las redes sociales marroquíes señalan los próximos 20 y 23 de septiembre como fechas de nuevos intentos de entrada masiva irregular, la última de ellas coincidiendo con las elecciones marroquíes. Más aún, como ya reveló OKDIARIO el pasado 8 de septiembre, los agentes han detectado que el número de mensajes sobre estas movilizaciones es «mucho mayor» que en la anterior convocatoria de finales de julio.
Ante el riesgo de una nueva avalancha en Ceuta, se están reforzando de forma progresiva las capacidades de monitorización, alerta temprana y seguimiento, especialmente en el ámbito de inteligencia y ciberseguridad. «La clave ahora mismo es anticiparse, no esperar a que la presión se materialice físicamente en la frontera», señalan a este diario fuentes policiales.
Exigen coordinación
Se está intensificando la observación de redes sociales, canales de mensajería, foros y entornos digitales en los que puedan detectarse llamamientos, concentraciones, cambios de narrativa, puntos de encuentro, movimientos coordinados o cualquier indicador que permita anticipar una movilización.
No se trata únicamente de contabilizar mensajes, sino de identificar tendencias, actores que actúan como amplificadores, cambios bruscos de actividad y posibles campañas de desinformación o de incitación.
En este ámbito es fundamental la coordinación entre el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la Comisaría General de Información (CGI), el Servicio de Información de la Guardia Civil y el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (Cifas), cada uno desde sus competencias.
El CNI aporta la dimensión estratégica y exterior, la CGI y la Guardia Civil, la inteligencia operativa y el seguimiento de redes, individuos y dinámicas que puedan afectar directamente a Ceuta; y el Cifas, la lectura desde el punto de vista de defensa, seguridad del entorno y posibles indicadores relacionados con capacidades o movimientos en el área.
También se está reforzando la vertiente de ciberseguridad, porque una crisis de estas características no tiene ya únicamente una dimensión física. Hay que contemplar campañas de intoxicación informativa, difusión deliberada de bulos, manipulación de imágenes o vídeos, llamadas coordinadas a la movilización y posibles intentos de interferir o saturar sistemas de información.
«Por eso, es importante que la vigilancia digital esté integrada con la inteligencia tradicional y que cualquier indicio relevante llegue rápidamente a los centros de decisión», declaran a OKDIARIO fuentes policiales.
Y destacan que lo necesario es que «toda esa información termine en una imagen común de la situación, actualizada y compartida, que permita anticipar escenarios y adoptar decisiones antes de que el problema esté encima». «Ese es precisamente el salto que necesitamos ahora: pasar de una reacción posterior a los hechos a un sistema permanente de vigilancia, alerta y coordinación interinstitucional», subrayan.
Podemos mejorar mucho la monitorización y la inteligencia, pero si esa información no desemboca en órdenes claras, protocolos definidos, responsables operativos y capacidad de decisión, «seguiremos teniendo un buen sistema de alerta, pero una respuesta insuficientemente estructurada», recalcan tanto agentes como militares.
Ahí está, a juicio de las fuentes consultadas, «el verdadero punto débil que todavía habría que corregir y que no se hace».